Gustavo Pecoraro Brondino|Crea tu insignia

25 noviembre, 2013

Fue, es y será mi marcha

(publicado en Corresponsables Clave)


Desde hace 22 años -e ininterrumpidamente- la heterogénea comunidad LGTIB de Argentina sale a las calles de la ciudad de Buenos Aires reclamando por sus derechos convocando a la Marcha del Orgullo.


En un tiempo donde los derechos LGBTI eran inexistentes y donde estaban vigentes los edictos policiales y la Ley de Averiguación de Antecedentes, el 28 de junio de 1984 en el Parque Lezama, la Comunidad Homosexual Argentina  (CHA) -que se había fundado hacía apenas unos pocos meses y que presidía Carlos Jáuregui- organizó junto al Grupo de Acción Gay (GAG) lo que sería el primer reclamo público de los homosexuales desde el retorno de la democracia en 1983.

Primer reclamo público, 28 de junio de 1984.
La CHA portaba un cartel que pedía “por el libre ejercicio de la sexualidad”, y los del GAG otro con la leyenda “el sexo al gobierno, el placer al poder” que bien los sitúa como herederos ideológicos del Frente de Liberación Homosexual (la organización que integraron Héctor Anabitarte, Néstor Perlongher, Juan José Sebrelli o Sara Torres, entre otros) y que con su creación en 1971 da el puntapié inicial al primer grupo de la diversidad sexual en Argentina que intentó articular con los movimientos sociales y revolucionarios los incipientes reclamos de la comunidad LGBTI de Argentina y que además dejó el valioso legado teórico de su manifiesto “Sexo y Revolución”, indispensable para cualquier activista.
El 10 de diciembre de 1983 el radical Raúl Alfonsín ganó las elecciones en Argentina, y la esperanza de la libertad y los derechos humanos se metió en la cabeza de millones de personas. Pero para la comunidad LGBTI significó la continuidad de las detenciones arbitrarias por parte de la Policía Federal, con cierres de locales de ocio y represión.
El 19 de abril de 1984, luego de pocos meses de la vuelta a la democracia y de un verano sórdido en cuanto a represión, se fundó la Comunidad Homosexual Argentina que en un mes salió a los medios masivos de comunicación denunciando el sistema represivo: “con represión y discriminación no hay democracia”.
Su constante denuncia la llevó a intentar ganar la calle, y dos años después de la primera salida del Parque Lezama, el 28 de junio de 1986, se sumó una volanteada alrededor del lago del Parque Centenario con la consigna “Basta de Edictos Policiales y Ley de Averiguación de Antecedentes”.
Carlos Jauregui en 1991 fundó Gays por los Derechos Civiles (junto a antiguos militantes de la CHA que habíamos abandonado aquella organización). Gays DC sería -un año después- uno de los convocantes de la 1º Marcha del Orgullo Gay-Lésbico del 28 de Junio de 1992.
El estreno de una de las manifestaciones sociales más importantes que se realizan en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires fue convocado por un conjunto de organizaciones, entre ellas, Gays DC, Sigla, Cuaderno de Existencia Lesbiana, Iglesia de la Comunidad Metropolitana, Grupo ISIS, Colectivo Eros y Transdevi.
Las Marchas del Orgullo que la ciudad de Buenos Aires vive en la actualidad y al calor de las conquistas legales de la comunidad LGBTI, son masivas, festivas, de fuerte carácter político y muchas críticas de algunos sectores que no ven con buenos ojos tanta simpatía con el gobierno actual.
Como todo fenómeno masivo produce debates, posiciones distintas, e incluso enfrentamientos que serán difíciles de acercar.  Pasa en Argentina y pasa en todos los países donde se realizan estas marchas, y está bien que así suceda.
Pero convendría que no se perdiera de vista que la Marcha del Orgullo recorre las calles de la ciudad de Buenos Aires desde hace 22 años, año tras año. Y que la primera fue de apenas 200 personas, muchas de las cuales llevaban máscaras.
La existencia de la Marcha es un hecho político en sí, y eso es lo que hay que defender.
Fui convocante a la Primera Marcha en 1992 integrando Gays DC, y participé activamente de la volanteada en Parque Centenario de 1986. La marcha fue, es y será mi marcha, mucho más que cualquiera otra marcha.
Desde aquellos duros tiempos de represión a estas multitudinarias Marchas del Orgullo LGBTI sigue renaciendo la esperanza en cada una y uno de los jóvenes gays, lesbianas e identidades trans que toman el testigo de la memoria de los primeros orgullos, esos que alguna vez también fueron la esperanza en la década del ’80 tras la noche larga y oscura de la última dictadura militar.
Soy feliz, fundamentalmente por saber que desde hace 22 años nuestra heterogénea comunidad LGBTIQ ganó las calles, y nunca más nadie nos metió en el armario. Eso es para sentirse orgullo y disfrutar.
Como decía Carlos Jáuregui “en una sociedad que nos educa para la vergüenza, el orgullo es una respuesta política”.
Fuente de las fotos varias (Archivo Gustavo Pecoraro y Facebook de Mujer Cronopio. Miniatura, EFE)
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