Gustavo Pecoraro Brondino|Crea tu insignia

02 julio, 2013

Orgullo, siempre


Hace 27 años un grupo de activistas homosexuales decidíamos salir a la calle a reclamar contra los Edictos Policiales y la Ley de Averiguación de Antecedentes. Era el 28 de junio de 1986 y hacía ya tres años que gobernaba la UCR, con Raúl Alfonsín como presidente, manteniendo las leyes represivas vigentes desde hacía más de 40 años, que permitían las razzias y detenciones llevadas adelante por la Policía.
Fue un pequeño acto donde repartimos unas hojas de papel que decían “BASTA DE EDICTOS POLICIALES”.
La cita fue en el Parque Centenario, donde desplegamos una bandera pintada a las apuradas, y no mucho más.
O sí.
Hacía dos años -otro 28 de junio, pero de 1984-, la CHA y el Grupo de Acción Gay habían ido al Parque Lezama a reclamar por lo mismo: la libertad que no llegaba.

Desde que en los ’70, el Frente de Liberación Homosexual se hiciera presente en un par de actos de Montoneros (siempre separados por ese cordón sanitario tan caro a los movimientos revolucionarios en su relación con la comunidad LGBT), el activismo de la diversidad sexual no se había pronunciado, silenciado por la negra noche de la Dictadura.

Esas vueltas al lago del Parque Centenario reconstruían -una vez más- la lucha de la comunidad de gays, lesbianas e identidades trans y el deber de reclamar por la libertad.

Después de 1986 siguió el repensarse para adentro: la pandemia del sida nos obligaba a ser más fuertes que nunca. Porque no sólo corríamos el peligro de la muerte: las leyes represivas y la falta de derechos eran una cotidianeidad; los asesinatos de travestis, algo diario; la discriminación, demasiado habitual.

Es así que los grupos de lesbianas, de gays y de identidades trans -una vez que entendimos la virtud de la articulación en conjunto- decidimos recuperar la necesidad del reclamo y la denuncia pública.

El 28 de junio de 1992, desde las veredas de la Catedral de Buenos Aires, se lanza la Primera Marcha Lésbico-Gay que hoy es una de las manifestaciones sociales más importantes que recorren la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Y después de esto, la querella contra el Cardenal Quarraccino por sus dichos homofóbicos, y la lucha por la cláusula antidiscriminatoria en la Asamblea Constituyente de la ciudad de 1996, y los juicios por discriminación, y el pedido de Unión Civil, y la articulación con los organismos de DDHH, y la reorganización en los procesos asamblearios, y la creación de nuevas organizaciones, y el debate interno, y la lucha contra la homolesbotransfobia y el patriarcado, y la Ley de Matrimonio Igualitario, y la Ley de Identidad de Género, y los avances que nos contemplan en otras leyes como la de Fertilización Asistida.
Y mucho más que hay por hacer.

Mirando para atrás, hemos recorrido un largo y duro camino de lucha y reclamos.
Hemos conquistado derechos y leyes, pero hemos perdido a grandes compañeras y compañeros en este camino LGTBIQ… y aún nos queda mucho por hacer.

Pero ¿cómo no sentirnos orgullosos y orgullosas de todo esto?

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