Gustavo Pecoraro Brondino|Crea tu insignia

14 octubre, 2011

"No me interesa tu revolución si no puedo bailar en ella"


El lunes estuve en la marcha que se realizó por la libertad del Pollo Sobrero,
un delegado sindical opositor a la burocracia de José Pedraza, en la Unión Ferroviaria.
No voy a abrir un debate sobre esta detención.

Sí quiero hacer una reflexión sobre el abismo que existe entre la izquierda partidaria argentina y los debates que se dan en medio de la comunidad LGTB ligada actualmente de forma estrecha a la política del gobierno de Cristina Kirchner,
y que la misma izquierda insiste no comprender el porqué.

En la marcha del lunes, en medio de los esperados gritos contra el gobierno y la burocracia sindical, se colaron consignas que no me pasaron desapercibidas.
Consignas que en alusión al Jefe de Gabinete Aníbal Fernández hablaban de “…Fernández puto, la puta que te parió…”; o “…en la Unión Ferroviaria hacen falta muchos huevos…”, o la más conocida “…Fernández, hijo de puta, la puta que te parió…”.
Soy una persona identificada políticamente izquierda aunque me considero un independiente, por eso el lunes sentí vergüenza de marchar en medio de ese tipo de proclamas homofóbicas, machistas, patriarcales y binaristas.
Qué trágico y lamentable es que luchadores sociales que dicen combatir al sistema, referentes políticos que hablan en contra de la corrupción, de la explotación capitalista o de acabar con los privilegios, no tengan el más mínimo criterio para acallar esos micrófonos y sean cómplices -sí, cómplices- de lo que después denuncian en sus periódicos.

Se llenan la boca de palabras que ni siquiera pueden nombrar en sus propias camas,
llenando armarios de silencios, tan ecuménicos en el deseo como llenos de fotos del Che. Luego, se paran tan cerca de los católicos y evangelistas que dan asco en debates que ya tendrían que estar aclarados. Eso sí, bien adornados de banderas rojas y a punto del orgasmo masivo ante un mameluco manchado con grasa.
Como decía Emma Goldmann, la gran anarquista de principios de siglo XX:
“No me interesa tu revolución si no puedo bailar en ella”.
¿Este es el ejemplo de Sociedad Justa y Libre a la que nos invitan a construir?
Una vez más la izquierda partidaria argentina hace agua.
Una vez más expulsa de sus filas a los mismos putos, las mismas travas y las mismas tortas que expulsó siempre.
Una vez más se siguen mirando el ombligo por no mirar más abajo.
Después, no se pregunten porque nosotros y nosotras estamos mirando para otro lado.

Gustavo Pecoraro, director editorial de El Vahído (6 de octubre de 2011)