Gustavo Pecoraro Brondino|Crea tu insignia

19 septiembre, 2011

20 de septiembre, 54 años

El 20 de septiembre Carlos Jáuregui cumpliría 54 años.
Hoy, en medio de los recuerdos que siempre llegan a destino en los momentos necesarios, encontré en la Revista NX número 45 de agosto de 1997, un poema que le escribí cuando se cumplía un año de su fallecimiento.


LO QUE SEMBRASTE

Afuera la lluvia pregunta por vos
con su rumor de sostenido aplauso.

No entiende que era tu hora,
se pone triste.

No sabe que volviste a buscar lo que sembraste.

¿Está llorando?

¿No se da cuenta que seguís acá
en los árboles de Palermo,
en las palomas de la Plaza,
en las luces de los semáforos,
en los besos de los amantes,
en las buenas palabras,
en los ojos de los bebés,
en los jazmines?

Que pare de llorar,
y comprenda que justo ahora
estás volviendo.

(a Carlos Jáuregui, agosto de 1997)

17 septiembre, 2011

Un joven y un angel


Entré a ese cuarto detenido en el tiempo donde reinaba un silencio roto cada tanto por el locutor de teve que transmitía un simple partido de tenis.
La excusa para no pensar demasiado. Set a set.

Me extraño la tristeza de todos, sólo el médico sonreía como un capo de la hinchada,
-o como un bufón- con voz grave,
y vital.

Más allá en medio de una de las camas estaba Él; sería imposible no verlo.
Tendría poco más de 20 años.
Pensé ¿será pelirrojo?. Sexy lo era, sin dudas.
Con enormes ojos melancólicos "de bilis negra" -diría un sabio-;
o de "gris de grisáceas grisitudes" -aportaría otro-.

Me llamaron la atención sus enormes pies,
enfundados en un par de zapatillas de precio millonario
que contrastaban mercantilismo con la melancolía de sus ojos,
perdidos en la pantalla.
¿O más allá?

Me pregunté en medio minuto todo la composición de su vida.

¿Amaría a alguién?
¿Alguién lo amaría?
¿Habría podido hacerle el amor a una persona que deseara?
¿Conocería la dulzura de los besos?.

Parecía del estilo de los deportistas,
con hombros gruesos y una virilidad tranquila de deporte de equipo.
¿Sería un pivot en el Rugby? ¿O un centrocampista en Fútbol?.

Me quedé mirándolo un momento con emociones extrañas,
deseo,
pena,
angustia,

¿amor?.

Él, estaba en otra,
y tenía la timidez de los que compartimos un secreto en medio del griterío.

Las otras personas que había en el cuarto,
dos mujeres, y un hombre flaco y mal afeitado, habían desaparecido.

Éramos él y yo;
y el médico vital y de voz grave.

Se movió para buscar algo,
pero su mirada siguió allá ¿quién sabe donde?.
Eran unas galletitas que sacaba de un bolsa de nylon,
y comía automáticamente, sin que su mirada volviera.

La medicación le habría hecho perder el pelo, totalmente.
Me gustaba.
Siempre me gustaron los pelados; como los Skin-Rot de Berlin.
No creo que el estuviera muy conforme con lo que digo.

Seguramente,
imagino,
le encantaría tener una melena larga que le golpeara la espalda y le llenara la frente.
Lo pensé inmediatamente lleno de rulos;
rubio, elijo ahora.

Su piel llevaba todas las marcas de lo que nadie puede ocultar.
Era muy blanca, casi traslucida, débil, apagada, vieja.
Me molestó. Me enojé mucho.
¿Cómo ese joven que me despertaba tanto deseo podía tener esa piel?.


Llegó mi turno,
fue rápido, normal, extraño.
En algun lugar agradecí no tener que hacerlo en una camilla.
Expuesto.

Sentí un alivio, a pesar de todo.

En realidad no se como sería de verdad ese joven tan bello,
tirado en esa camilla, conectado a su quimioterapia.
Ahora que lo pienso, era como un angel.
De esos que te protejen,
los de la guarda.

El Cáncer, no es una larga y penosa enfermedad.
Es simplemente Cáncer.

Creo que la magia puede aparece donde la necesitemos.

(gracias Gastón Malgieri)

16 septiembre, 2011

Amor de Divas y Maricas



Un día puse junto al poster de un jugador de futbol, el de una cantante.

Con el tiempo esa mujer exitosa,
se cansó de que la crítica no le perdona el paso de los años,
…o querer ser feliz lejos de las cámaras,
…o comer, beber, coger cuanto quisiera o con quien quisiera.
Ser libre.

Me di cuenta que admiraba a esa mujer,
mientras me daba cuenta que amaba a un hombre.

Algunos las esconden en sus mentes, como hacen con su dignidad.
Yo elijo no olvidarlas, porque me llenaron de sueños, por si me hicieran falta más.
¿Cómo voy a serles infiel con unas recién llegadas todas pintarrajeadas de verde?

A pesar de tanto mandato de macho, tanta cancha de futbol, tantas preguntas sin contestar,
se me lleno el oído de Mina, Barbra, Shirley, Bethania, Bette…Marilina.
Mi victorioso equipo.
Criadero de putos y maricones,
a quienes debemos esas melodías que tarareamos siempre,
esas lágrimas que se nos caen cuando las vemos mayores
o las recordamos eternas como los diamantes.

Casi como si hubiera que alimentar un tópico de Freud porque sí,
son esas mujeres inalcanzables que nos abrazan desde lejos, y saben,
con total seguridad,
que las amamos.

Ellas eran lo que eran;
y nosotros también.
Libres.

Este romance entre Divas y Maricas es una larga historia llena de pasiones y fidelidad.

Tiene que ver muchas cosas:
con el recuerdo, con la edad que avanza,
con la identidad,
y con que es difícil reemplazar  ciertas cosas que nos ocurrieron,
que se instalan como los viejos amores,
en medio del corazón,
y se quedan para siempre…
acompañándonos.

02 septiembre, 2011

cuarenta y seis





El destino invariablemente nos pasa por arriba.
Ese mismo destino que deja tirada en un basural a una niña inocente,
me devolvió a esta ciudad después de 12 años con algo más que la salud en baja.


Herido, pero no derrotado.
Con un boleto de vuelta cuya fecha se fue desdibujando con el tiempo.
Sin más fortuna que la desilusión de un cuerpo lleno de dolores.
Durante muchas mañanas quise despertarme en mi amada Madrid,
correr a la calle a llenarme de voces y olores que me acostumbraron a un acento tan ajeno como propio. Ese que envuelve a cualquier inmigrante en una tierra extraña. Que permite bajar la mirada y seguir a pesar de tanta soledad, endureciendo el corazón para que no te lo destrocen en medio de la nada; construyendo desde esa nada algo de amor nuevo…al menos para que siga durando hoy, y Telefónica facture aquí y allá.
Un día la vuelta se llenos de dudas.
Por miedo, por amor, y también por empezar a reencontrar un lugar que estaba intacto desde hace tanto y que simplemente fue necesario reconocer.
Ese reencuentro está ligado muy fuerte a El Vahído.
A las personas de carne y hueso que están sentadas en esta mesa hoy y cada jueves. Que me llenan de confianza, respeto y compañerismo.
En uno de mis simulacros de regreso Julio me dijo: “ahora que abriste el debate, te vas…”.
Era una frase demasiado fuerte y afectuosa como para no hacerle caso.

Estoy acá, en Buenos Aires, en El Vahído, en Radio Sentidos, y en esta mesa llena de afectos indispensables para que mis mañanas se vayan convirtiendo en porteñas, aunque siempre tenga un ojo puesto en la Puerta del Sol.


 

Editorial número 42 de El Vahído, el programa radial LGBT de Radio Sentidos

http://elvahido.radiosentidos.com.ar

http://facebook.com/elvahido

http://twitter.com/ELVAHIDO