Gustavo Pecoraro Brondino|Crea tu insignia

30 agosto, 2011

El eco de tu perfume


Igual,
me atravezó tu suave vendaval,
como en aquella canción que tanto nos gusta.

Que más que canción
es un edén,
lleno de impulsos antiguos
y sutiles.

Te escribo.
Las yemas de mis dedos
-marcadas con tu piel-
se resisten a perderlo todo.

Me golpeo de repente,
con esa descreída realidad;
pero quedó igual,
esclavo de tu perfume,

...................................

y guardo en mi recuerdo,
el aroma dulzon,
que habitamos,
apenas.
 
Para amarte
solo pido permiso a la poesía,
y a vos.


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