Gustavo Pecoraro Brondino|Crea tu insignia

24 julio, 2011

Cero positivo


Que asco me da, asco de Paez, asco al fin, ver como se despilfarra el dinero para Sida que los organismos internacionales mandan cada tanto a varios países, como Argentina.
Millonadas de dolares, que en muchos casos llenan las cajas chicas de fundaciones y organizaciones que enharbolan la cinta roja como un emblema comercial.
Proyectos que se ciñen a la "repartija de forros, las campañas de prevención, y el trabajo sobre las travestis", como si estuviéramos viviendo en los ochenta y no haya bajo nuestros pies cuerpos de miles de amigos, amantes y novios.
¿Hasta cuándo vamos a seguir hablando de prevención y repartiendo forros como medida superadora?
Personalmente creo que siguen proyectando y redactando una discusión prehistórica; claro, la que les genera dólares.
Mientras las fundaciones se están relamiendo por el millonario desembarco que el Fondo Mundial para el Sida tiene previsto para el año que viene en Argentina, el Centro Nacional de Referencia de Sida dependiente de la UBA vive una gravísima situación que conduciría en pocos días a suspender las actividades que desarrolla, y entre medio estamentos de subdirectores, viceministros, jefe de planes, y departamentales que se pasan la bola de mano acodados a la barra de la burocracia. Este Centro es considerado un referente en investigación, dotado de una moderna infraestructura y recursos humanos altamente calificados para enfrentar los múltiples desafíos que la epidemia del VIH/sida plantea a nivel global. Su reconocimiento trasciende la frontera nacional, razón suficiente para ser reconocido como Centro Colaborador en Latinoamérica para OPS/OMS.
Los que alguna vez nos hemos atendido ahí, sabemos de qué hablamos cuando desesperamos nuestra angustia viendo el peligro que corre el CNRS.
Otros en cambio, ya están pensando proyectos "altamente" considerables para la bocanada de dolares: forros, charlitas, y campañas en Constitución y barrios carenciados.
Tal vez hable lleno de bronca, y mis palabras no sean más que un grito de rabia...y de asco.

Pero muchos seropositivos, jamás lucramos con nuestra situación, jamás hemos necesitado ayudas, ni subvenciones, y cuando tal vez pensamos que teníamos derecho a algun beneficio, tuvimos que poner los huevos en la mesa y el puño bien apretado para no perder la Obra Social ni nuestro dignidad como ser humano a una atención digna.
En cualquier caso, que bueno sería que los "proyectos" sean proyectos reales, que debatan por ejemplo la moda del Bareback que entre tanta prevención tan eficiente sigue ganando adeptos. O la extraña omisión del aprendizaje de la muerte que muchos hemos tenido que realizar. O la melancolía que nos gana con los recuerdos de tantos amigos ausentes. O tantas otras cosas que sería largo enumerar pero fácil de imaginar.
No me siento seropositivo más que los millones de seropositivos que hay en el mundo.
No me considero tocado por una varita mágica de billetes y moneda extranjera.
Ni siquiera me siento cómodo cuando se me asigna el rol de enfermo (que cualquier mirada ajena me podría adjudicar).

Y menos que menos, me gusta que haya vivos que se beneficia de portar un símbolo universal.
Por eso el título de este descargo no es un error ortográfico.
Algunos hace tiempo que se comportan como cero positivos.

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