Gustavo Pecoraro Brondino|Crea tu insignia

16 junio, 2011

Guante



Me lleno la copa nuevamente,
se pega al borde la grasa o el semen,
dependiendo la hora,
la compañía,
o el lugar,
o todo a la vez.

Manoseo tu verga como al pasar,
cubriendo el poco espacio que nos separa
con carcajadas de satiro,
de borracho viejo,
puto viejo…
me dirás después en la cama.

No buscaba sólo verte de pie,
en bolas,
apretando el culito mojado recién en la ducha,
con las gotas que se te escapan de los pezones
como chispas de metal caliente.

Protagonizas una misma escena,
con distinto reparto.
Un mismo guión pactado
de cuatros estrofas cacofónicas
con palabras baratas
aprendidas en las revistas y las pelis porno.

¡Cómo no gozarte de arriba abajo,
si apenas puedo aguantar el arrebato!

Y así como debe ser,
cuando todo acaba,
católicamente te extiendes al diezmo.

Más allá de tu calentura paga,
que tarjetiza el amor en cuatro pases,
el solo efectivo no garpa…
mi querido.

Los nuevos tiempos
manosean hasta el infinito la ilusión
de recuperar en quince minutos
los viejos olores, las mismas bocas,
los cuerpos grabados a fuego en el corazón.

Y un poco más acá,
la cruel realidad de varios si y muchos no,
que nos golpean sin piedad,
en medio del charco de ese vino barato
que pude pagarte.

Acaso insinúas que podrías cambiarme la vida?

No te la creas tanto, bello mío,
apenas sos un guante para mis manos frías.

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