Gustavo Pecoraro Brondino|Crea tu insignia

05 marzo, 2011

Un principe, una Luna, un jilguero, y una hoja de papel hecha bolitas


Para Hache


El universo cerrado se ventila a golpes de miradas.
Lo correcto,
lo que adoptamos como norma,
será exclusivo dominador de nuestras conductas.

Somos buenos, y bravos,
como guerreros de la esperanza con lanzas rotas que conducen caballos de crines espesas,
largas y plateadas.

Corremos las cortinas,
aireamos el día desde temprano -rito habitual-
mintiendo con sombras y caricias,
pero casi nada sorprende.
Está todo escrito.
¿O no?.

Aquel jilguero que dejó de cantar hace un ratito, duele la mañana,
...sola.

Cada vez más se percibe el otoño llegando,
con un nuevo sol.
Acaso esas horas se vuelvan nuestros momentos, 
más míos que tuyos, antes tuyos que míos.
Un latido que se hace eco entre la muchedumbre,
y nos espanta de incomodidad,
de ayeres soñados al galope,
rumbeando las aceras con olor a vino tinto en la boca.

Esos besos nuestros que debimos conseguir se hacen amargos al sabor del alcohol,
y las lenguas los endulzan, mezcladas,
y aquel jilguero olvidó su lugar en el árbol,
y vino a cantarnos el amor que entonaba,
y el cielo se llenó de repente de estrellas,
y el mar se volvió inmensamente azul, como el unicornio....aquel.

Pero más ahora que nunca la magia se renueva, 
y quizás como nunca,  o más que nunca.
Tal vez, y digo tal vez, haya un lugar adonde no hemos llegado,
al que nunca llegaremos,
y que carajo, ¡que ganas de estar ahí!.

Y vuelve lo correcto a ocupar su espacio.
Cavando la foza a la pasión,
volcando agua a montones en nuestro fuego,
derritiendo -una y otra vez- en vano,
las ganas de permanecer....así, sin nada más que una hojita de papel hecha bolitas,
un paquete de cigarros rojo y marrón,
las manos que se enroscan cada tanto,
y una eterna sonrisa que promete.

Y al adiós se le agrega  -inesperadamente-
una nueva ficha de Rockola,
y la máquina vuelva a funcionar,
y la música fluye, e impregna a la gente que no sabe qué pasa,
pero imagina,
porque por un momento el espacio se hace invisible,
y un rayo de luz llena nos rodea,
y nos hace brilantes e invencibles como los Caballeros de la Luna,
que vestidos con sus trajes plateados van a conquistar el mundo
y salvarlo,
y llenarlo de paz.

Que de eso se trata, simplemente de eso.

Como todos los cuentos de caballeros y guerreros donde hay un principe...
y una historia de amor.

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