Gustavo Pecoraro Brondino|Crea tu insignia

12 marzo, 2011

Como si se tratase de una simple caricia.


Para Hache

¿Que porqué te escribo…?

Te escribo para que no se calle el viento ni dejen de volar los pájaros;
para que las mañanas sigan siendo de soles por si acaso la lluvia borra nuestras pisadas;
para que cuando anochezca siga amaneciendo;
para agradecer el tenerte enfrente,
porque cuando no haya caricias,
deben perdurar las huellas.

Cómo no escribirte
si me lo piden las almas de los poetas muertos,
el sueño de los enamorados,
la imaginación de los locos,
la fuerza de los que luchan,
la confianza de los utópicos,
el valor de los antiguos caballeros,
el coraje de los gladiadores.

Te escribo porque es lo que mejor me tienta,
lo que me adueña de tu recuerdo,
y me mantiene presente,
como la marca hirviente de la yerra,
como las gotas de rocío que surcan las hojas polvorientas.

No estás hablando de mi,
-me dijiste-
incrédulo, miedoso, pasmado.

Estoy hablando de voz
-te dije-
a través del viento y del retumbe del eco,


...porque te veo presente
en los ojos de un niño,
en las manos de una labradora,
en el cuerpo de dos jóvenes que se besan en un sueño eterno,
-como el nuestro-.

Te escribo, simplemente,
porque alguien debe tomar la palabra y hacer poesía con tu sonrisa.

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