Gustavo Pecoraro Brondino|Crea tu insignia

27 marzo, 2011

Fácil


Sería todo más fácil si las puertas del cielo fueran de cristal.
Si las estrellas estuvieran más cerca.
Si los grillos cantaran una que sepamos todos.
Si las cigueñas no vinieran sólo de Paris.

Sería todo más fácil si pudiera
contener(te).
Si las lágrimas fueran de alegría.
Si tu ausencia significara dentro de poco.
Si apagaras la luz en nuestro cuarto.

Sería todo más fácil si hoy fuera antes.
Si las rocas se movieran danzando.
Si las rosas duraran siempre.
Si las nubes no trajeran lluvia.

Sería todo más fácil si un barco verde no combatiera.
Si las balas sólo fueran perdidas.
Si el eco aprendiera de memoria tu nombre.
Si uno más tres diera dos.

Sería todo más fácil si esto fuera un cuento, 
de esos que se cambian en los finales,
donde siempre triunfan los dos muchachitos,
y viven felices en la casita de los sueños.
...un cuento queer, pero cuento al fin.

No este al que le faltarán páginas porque deberemos arrancarlas,
para que tenga un final feliz de todos modos;
y seguirá siendo un cuento,
de esos inolvidables,
aunque no sea feliz para todos.

20 marzo, 2011

Lindo


Para Hache

Quiero escribirte tanto que me quedo sin aire nomás comenzar.
Pero tambien quiero escucharte mucho....
sobretodo cuando me decis "lindo".

Soy todo oídos...
y ojos....
y corazón,
 que se enternecen cada vez que respiramos juntos.

¿Cómo no soñar?.

Permiso, sueño.

12 marzo, 2011

Como si se tratase de una simple caricia.


Para Hache

¿Que porqué te escribo…?

Te escribo para que no se calle el viento ni dejen de volar los pájaros;
para que las mañanas sigan siendo de soles por si acaso la lluvia borra nuestras pisadas;
para que cuando anochezca siga amaneciendo;
para agradecer el tenerte enfrente,
porque cuando no haya caricias,
deben perdurar las huellas.

Cómo no escribirte
si me lo piden las almas de los poetas muertos,
el sueño de los enamorados,
la imaginación de los locos,
la fuerza de los que luchan,
la confianza de los utópicos,
el valor de los antiguos caballeros,
el coraje de los gladiadores.

Te escribo porque es lo que mejor me tienta,
lo que me adueña de tu recuerdo,
y me mantiene presente,
como la marca hirviente de la yerra,
como las gotas de rocío que surcan las hojas polvorientas.

No estás hablando de mi,
-me dijiste-
incrédulo, miedoso, pasmado.

Estoy hablando de voz
-te dije-
a través del viento y del retumbe del eco,


...porque te veo presente
en los ojos de un niño,
en las manos de una labradora,
en el cuerpo de dos jóvenes que se besan en un sueño eterno,
-como el nuestro-.

Te escribo, simplemente,
porque alguien debe tomar la palabra y hacer poesía con tu sonrisa.

05 marzo, 2011

Un principe, una Luna, un jilguero, y una hoja de papel hecha bolitas


Para Hache


El universo cerrado se ventila a golpes de miradas.
Lo correcto,
lo que adoptamos como norma,
será exclusivo dominador de nuestras conductas.

Somos buenos, y bravos,
como guerreros de la esperanza con lanzas rotas que conducen caballos de crines espesas,
largas y plateadas.

Corremos las cortinas,
aireamos el día desde temprano -rito habitual-
mintiendo con sombras y caricias,
pero casi nada sorprende.
Está todo escrito.
¿O no?.

Aquel jilguero que dejó de cantar hace un ratito, duele la mañana,
...sola.

Cada vez más se percibe el otoño llegando,
con un nuevo sol.
Acaso esas horas se vuelvan nuestros momentos, 
más míos que tuyos, antes tuyos que míos.
Un latido que se hace eco entre la muchedumbre,
y nos espanta de incomodidad,
de ayeres soñados al galope,
rumbeando las aceras con olor a vino tinto en la boca.

Esos besos nuestros que debimos conseguir se hacen amargos al sabor del alcohol,
y las lenguas los endulzan, mezcladas,
y aquel jilguero olvidó su lugar en el árbol,
y vino a cantarnos el amor que entonaba,
y el cielo se llenó de repente de estrellas,
y el mar se volvió inmensamente azul, como el unicornio....aquel.

Pero más ahora que nunca la magia se renueva, 
y quizás como nunca,  o más que nunca.
Tal vez, y digo tal vez, haya un lugar adonde no hemos llegado,
al que nunca llegaremos,
y que carajo, ¡que ganas de estar ahí!.

Y vuelve lo correcto a ocupar su espacio.
Cavando la foza a la pasión,
volcando agua a montones en nuestro fuego,
derritiendo -una y otra vez- en vano,
las ganas de permanecer....así, sin nada más que una hojita de papel hecha bolitas,
un paquete de cigarros rojo y marrón,
las manos que se enroscan cada tanto,
y una eterna sonrisa que promete.

Y al adiós se le agrega  -inesperadamente-
una nueva ficha de Rockola,
y la máquina vuelva a funcionar,
y la música fluye, e impregna a la gente que no sabe qué pasa,
pero imagina,
porque por un momento el espacio se hace invisible,
y un rayo de luz llena nos rodea,
y nos hace brilantes e invencibles como los Caballeros de la Luna,
que vestidos con sus trajes plateados van a conquistar el mundo
y salvarlo,
y llenarlo de paz.

Que de eso se trata, simplemente de eso.

Como todos los cuentos de caballeros y guerreros donde hay un principe...
y una historia de amor.