Gustavo Pecoraro Brondino|Crea tu insignia

04 septiembre, 2010

45



Quizás como las velas que apagan el viento, las palabras que debería usar se vayan allá...lejos.
Finalmente me estoy dando cuenta que no podré moverme lejos de mis creaciones.
Parece que ya perdí la batalla de seguir batallando contra mis propios logros. Pataleando -aniñal- entre mocos, contra la voraz realidad de la cotidianeidad.
Acá estoy y acá estoy viviendo.
Como me gusta vivir: amando, gozando, logrando.
Sólo soy un hombre imperfecto...pero buen hombre, tal vez más de lo que otros piense -incluyéndome- ; o menos de lo que me tiene preparado el futuro.
Extrañando pasionalmente los amigos, los olores, los lugares de allá, de mi Madrid amada, que cada vez está más lejos.
Pensando mucho, en mi odiada Berlin, con la claridad de que todo es más oscuro de lo que puedo manejar.
No puedo con todo, sólo continuar -y eso ya es bastante-.
Estoy amando y me llena de alegría...y así entre titubeos y angustias, y broncas y decepciones, y amor, mucho amor, voy dándome cuenta que no debo rendir cuentas a nadie; ni siquiera a aquellos que tal vez deba rendirselas...
Lucho como puedo para mantenerme vivo...eso es lo más importante que debo hacer. En esa meta, ese transcurrir, hay OTROS que tal vez esperasen OTRA cosas, OTROS comportamientos.
Hago lo que puedo.
Sin no lo entienden, allá ellos.
Me juro, lo único que me interesa es vivir...y el que no lo entienda, que le den por culo.
Y así, mientras tanto llegan los 45, entre locura, pasión, rojéz, barrocos sentimientos, y claro, amor...¡que lindo que se siente!.
Todo lo demás queda en segundo plano...sorry.

Es como darse cuenta -finalmente- que hay cosas que son importantes, y otras que no.

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