Gustavo Pecoraro Brondino|Crea tu insignia

27 septiembre, 2010

¿Sabes quién fue Carlos Jáuregui?



Hace poco escribí un texto para el libro sobre Carlos Jáuregui que publicará próximamente Mabel Belucci.
Desde acá, con algo de ese texto y otras pocas cosas, quiero cooperar con la pregunta que en las paredes de la Plaza Carlos Jáuregui, escribieron los jóvenes de la Comunidad Homosexual Argentina: ¿Sabes quién fue Carlos Jáuregui?.
Honrar y recordar a figuras como él, son también parte de la militancia.
Hoy una plaza de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires lleva su nombre.


"...Hasta el día en que conocí a Carlos Jáuregui, mi militancia política, que en ese tiempo transcurría en el Movimiento al Socialismo, estuvo incompleta.
Corría 1984, y me había enterado de la existencia de la Comunidad Homosexual Argentina, por una solicitada en el diario Clarín.
Yo tenía apenas 19 años pero poseía el arrebato necesario para entender claramente que la CHA, sería desde ese instante mi verdadero lugar de pertenencia.

Mi primer encuentro con Carlos fue en la antigua sede en la Diagonal Norte, una minúscula oficina en un enorme edificio de otras tantas minúsculas oficinas.

La sensación que me produjo poder hablar de política con un dirigente de homosexuales fue inmensa.
Tenía el don de la seducción de muchos políticos, frases de las que queremos escuchar y sonrisa de buen chico.
Parecía siempre en estado de exaltación, enérgico, decidido.
Claro que muchas de sus posiciones nos diferenciaban.
Los derechos civiles, sin duda eran un punto de acuerdo, pero más allá, la incertidumbre.
Poseía algo que lo hacía distinto: predisposición a conseguirlo todo.
Sin lugar a dudas era mucho más grande que su organización misma; creo fue eso mismo lo que lo llevó a estar siempre tan cerca del éxito, pero tan lejos del reconocimiento.

Con los años de militancia, creamos una fuerte amistad, de esas de borracheras y desamores, y amores y borracheras; de debates encendidos y proyectos soñados; de llorar juntos la muerte de muchos amigos queridos; de discotecas y bares y fiestas, donde Carlos era profundamente feliz; de recuerdos íntimos que son sólo parte obligada de mi memoria. ¡Aunque tengo una enorme nostalgia por las cenas de los viernes, con Cesar Cigliutti y Marcelo Ferreyra como anfitriones, donde convergíamos para simplemente estar y ser parte!.

Después de tantos años de su muerte, a menudo me encuentro pensando en lo fácil que hubiera sido todo para Carlos y la CHA, si los políticos que ahora se llenan la boca con sus discursos correctos, hablando de tolerancia y apoyo a los proyectos de la comunidad GLTTB, hubieran estado presentes mucho antes, cuando -claro- gente como Carlos -y quizás por eso su valor- enfrentaban solos -o casi- la lucha de los derechos civiles de gay y lesbianas.

Hoy debería ser el referente de los miles de jóvenes que enarbolan las banderas GLTTB, a los cuales les legó las enseñanzas de los primeros que avanzan, esos que manchan sus camisetas sin miedo, que se enfrentan de verdad a la represión; la vanguardia que siempre cae primera.
Hay una responsabilidad en los dirigentes de estas agrupaciones en no dejar olvidar nunca su figura.
Ellos, muchos de ellos o casi todos, están ahí precisamente por la existencia de Carlos Jáuregui.
Tal vez este libro sirva para que su figura emerja como el gran dirigente GLTTB de Argentina que fue.
Su vida personal estuvo llena de contradicciones -como la de cualquier-, pero eligió anestesiar sus necesidades y aumentar los deseos ajenos.

Carlos fue un gran dirigente político con el cual tuve el placer de militar y luchar durante muchos años, veces desde la discrepancia otras desde el acuerdo; pero por sobretodo, fue uno de mis más grandes amigos.

El decía de mí, que le gustaba porque al menos, yo pensaba.
Yo podría decir de él, que lo echo mucho de menos.
Nada fue igual con su ausencia..."

14 septiembre, 2010

Dark


A menudo sueño con la muerte
con mi muerte.

Más que morir pretendo
seguir viviendo no muerto.

Tantas palabras hacemos de deberes
para confortar a tatita desde pequeños,
tantas oraciones que venimos repitiendo
tantos coros de salvaciones
tantas suplicas por tal o cual
por cómo y porqué.

Por puro coraje
tan irresponsable y pagano,
me encomiendo al futuro
y a un Universo cada vez más incierto .

La tremenda certeza que una vez más fue igual,
vuelva a acompañar eternas noches llenas de vacío,
abundantes de miedo,
más pensar y repensar la manada.

Todo lo perdimos en un dos por tres,
parado de frente a la nada
con los bolsillos repletos de ganas y las manos atadas por detrás,
sangrándonos las venas,
chorreando las penas,
manchando las camas que antes llenamos
con ¿qué?
con ¿quién?

Me niego a pensar que todo es en vano,
fútil
etéreo.

Que todo termina
mandato de Dios...

Prefiero endiablarme llenarme de bronca.

Pensar en la muerte -mi muerte- no calma la angustia,
ni aplaca la pena,
ni salva el alma,
ni da esperanzas,
simplemente, me mata de a poco.

No será nunca lo único mortal que tengo en mi vida.



14 septiembre, 2010

04 septiembre, 2010

45



Quizás como las velas que apagan el viento, las palabras que debería usar se vayan allá...lejos.
Finalmente me estoy dando cuenta que no podré moverme lejos de mis creaciones.
Parece que ya perdí la batalla de seguir batallando contra mis propios logros. Pataleando -aniñal- entre mocos, contra la voraz realidad de la cotidianeidad.
Acá estoy y acá estoy viviendo.
Como me gusta vivir: amando, gozando, logrando.
Sólo soy un hombre imperfecto...pero buen hombre, tal vez más de lo que otros piense -incluyéndome- ; o menos de lo que me tiene preparado el futuro.
Extrañando pasionalmente los amigos, los olores, los lugares de allá, de mi Madrid amada, que cada vez está más lejos.
Pensando mucho, en mi odiada Berlin, con la claridad de que todo es más oscuro de lo que puedo manejar.
No puedo con todo, sólo continuar -y eso ya es bastante-.
Estoy amando y me llena de alegría...y así entre titubeos y angustias, y broncas y decepciones, y amor, mucho amor, voy dándome cuenta que no debo rendir cuentas a nadie; ni siquiera a aquellos que tal vez deba rendirselas...
Lucho como puedo para mantenerme vivo...eso es lo más importante que debo hacer. En esa meta, ese transcurrir, hay OTROS que tal vez esperasen OTRA cosas, OTROS comportamientos.
Hago lo que puedo.
Sin no lo entienden, allá ellos.
Me juro, lo único que me interesa es vivir...y el que no lo entienda, que le den por culo.
Y así, mientras tanto llegan los 45, entre locura, pasión, rojéz, barrocos sentimientos, y claro, amor...¡que lindo que se siente!.
Todo lo demás queda en segundo plano...sorry.

Es como darse cuenta -finalmente- que hay cosas que son importantes, y otras que no.