Gustavo Pecoraro Brondino|Crea tu insignia

26 mayo, 2010

Miradas


Harán falta más de cuatro frases en este texto para describir una mirada, capaz de atravezar muros de lamentos y de silencio cordial, ávida de alegría y sinceridad, poblada de ilusiones que renueva su apuesta vital a menudo bombardeada por la agonía a la que nos empuja la vida que nos toca transitar.
Una mirada que se vuelva tierna o bronca, que agita o zarandea, que vuelve o retorna de allí a aquí, como boumerang; casi siempre acompañada de mil palabras.
Palabras que brotan porqué hay palabras que brotan porque sí, porque debe ser así. Si no sería cobardía.
No es momento para tibiezas -estamos para acuchillar a fondo al destino- como una Cruzada en épocas de infieles, que perseguidos seguirán siendo mártires aunque los Poderes acudan a sus tumbas.
Más nos vale no esquivar las flechas, poner el pecho, aguantar: ese es el destino de los amantes.
La soledad será una vieja bruja de manzana envenenada, que de todos modo aparecerá cada tanto como para que no olvidemos ese cuento que tanto nos contaron, que escribiremos a veces, que olvidaremos -por suerte- cada vez que dejemos de escribir...simplemente sintiendo.
¿Tiempo?...poco tiempo es simplemente eso.
Cuando la vida me deje de recordar tu sonrisa, o tus ojos, u olvide el roce de tus manos, ahí -en ese instante cruel- pensaré en el tiempo. Antes, ahora, cada momento, simplemente me derramo sobre vos como agua lavanda.
Una mirada, tres palabras, dos sonrisas -más, quizás muchas más- son los pilares de nuestra estructura. Resisten los vientos huracanados y las aludes de nieve.
...y tus ojos, que tanto adoro, me iluminan.
¿No se nota -acaso- en la mía?

1 comentario:

ermutante dijo...

Emocinanate