Gustavo Pecoraro Brondino|Crea tu insignia

23 diciembre, 2009

No fue

Hurgo que te hurgo, a tiempo, mezclando la pana con el terciopelo azul, la lana con el moré, la salvia con la sal.

Abajo, allá donde quizás no lleguen nuestros dedos, llegará nuestra boca.

En un dominó de manos y brazos abarcaremos todo el terraplén, derramando gritos de locura porque sí...la ocasión lo merece.

Tu camiseta ya no será una remera. Quizá podría ser una sábana azul -nuevamente- que acolchará mi espalda contra las piedras, rocosas, pequeñas, puntudas, salvajemente placentera, que ya ni noto.

Porque de repente aquello que era no es, y lo que será ni me importa.

Un año que no fue, y que sin embargo fue tan duro que duele tanto. Marcado al medio me quedé, con dolores más allá del dolor, y odio que debería limpiar cuanto antes. Angustia feroz de lo que nunca debió ser, desde el principio y la certeza.

De todos modos, ahora sólo quiero arañar tu espalda con los mismos dedos que acabo de desabrocharte el último botón.

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