Gustavo Pecoraro Brondino|Crea tu insignia

16 agosto, 2009

¿Un lío?



Un día normal, otro.

Hola despertador.
Mientras me baño me miro al espejo de la pared de la ducha, sonrío, a veces. Debería tomar más en serio el tema de las bolsas de los ojos, y exfoliarme más a menudo la piel.
Me afeito y espero que el agua se lleve todo el jabón. Apunto mentalmente: echarme crema en la cabeza.

Camino despacio, dormido, las calles hasta la estación del tren que me llevará obediente, cotidiano, neutral, hacia el trabajo.

Pierdo mis ojos en un árbol, la casa con los balcones azules, el viejo hotel medio reducido a nada, los carteles de la fábrica de muebles.
Van mis pensamientos al ritmo del vagón, me llaman las puertas que cierran y abren, el viejo de bigotes que escupe, la flaca tetona que huele, el pendejo de pantalones caidos.

Espero llegar sin pensarlo. Llego siempre de todos modos.

Acaso el café sea acá o allá.

La camiseta puede no estar bien planchada.

Me alejo.

Me acerco a tus ojos. A esa sonrisa que no engaña pero duele.

Me siento más pobre que antes, sin ti, y fuerte, más que antes, necesariamente.

Llegamos de pronto, golpeamos, huímos, sin más.

Nuevamente.

¿Nuevamente?.

No se cómo eres, ni eras.

Un poco de sal de mar me ahoga la garganta, quemando la lengua, cegando los ojos te tanto llorar, meándome de miedo, temblando de apenas.

No soy frágil.

No caigo simplemente.

Ha pasado tanto tiempo de silencio que tu voz es lejana.

Me dices gracias por buscarte.

Estaba buscandome a mí, y te encontré.

Ahora.

2 comentarios:

[Fa] dijo...

piel de gallina. Haarmoso.

Melisa dijo...

Hermoso Gus!
ame cada linea..
besos!