Gustavo Pecoraro Brondino|Crea tu insignia

12 agosto, 2009

Qué nos queda?

Buscamos absurdamente un porqué en cada cosa, hasta que nos damos cuenta que hacemos cosas sin sentido, empujados por la marea de esa inercia que a menuda es la vida.
Respiramos, volvemos a hacerlo, sabemos que lo hacemos. Y no pensamos en ello sólo hasta que no podemos más del ahogo.
Clavando puñales en nuestras propias manos con las manos libres que nos dejamos. Arañando las pieles ajenas, llenas de opio y vapor, húmedas de sal y agua, chorreando chorros, otros, voráces y propios.
El ronroneo del tren me aleja los pensamientos, pienso, y repienso, y en medio de los olvidos, dos rostros o tres me evitan y avisan que ya no más. Llegamos a la estación conocida.
Medio en broma, medio en serio, ocultamos nuestro dolor, sólo para asociados. Miembros que pertenecen a nosotros mismos por propia voluntad, pero que a pesar, del pesar, a veces nos dañan con sólo decir algo más.
Me encuentro en medio de mi vacía cama, abrazando la almohada...la tuya?.
Reflejo vulgar de mi antigua necesidad.
Despierto sin ganas de ver la mañana, así solo. Y la inercia de la vida, me vuelve a llenar a medias.
Buscaría más palabras si fuera necesario.
Desenterraría el tesoro que nos prometimos.
Cavaría un hoyo profundo por calmarnos la sed.
Tú...estás?

2 comentarios:

Thomas dijo...

el otro generalmente no esta, pero los otros si...

Gus dijo...

...siempre hay alguién que nos limpia los mocos.