Gustavo Pecoraro Brondino|Crea tu insignia

18 marzo, 2009

Boludear


Finalmente se armó la gorda.
Y sí, hablaré de Susana Gimenez. Esa señora de alrededor de sesenta años que sigue creyéndose que tiene 20 y que es una pendeja boluda.
Hace muchos años tuvo una relación amorosa con Carlos Monzón, Campeón del Mundo de Boxeo, que terminó su vida en la cárcel porque a trompadas mato a su última mujer; durante otros muchos años, la Su, mantuvo acuerdos comerciales variopintos con curas pedófilos o ex Montoneros devenidos en yuppies, de todos los cuales cosechó abundantes réditos económicos y escándalos judiciales, a los que ella siempre dió respuestas no demasiado convincentes entre risas e invitados glamurosos, perlas y bailarines, risas y risitas, así, como si fuera realmente una pendeja boluda.
Fue acusada de estafa por la importación de un coche con licencia para discapacitados, causa que no pudo probar su culpabilidad aún habiendo encontrado el citado automóvil escondido en la casa quinta de la diva, entre pajas y pajonales, y risas, como siempre, risitas, así como las boludas.
Sus relaciones sentimentales siempre estuvieron en la sobremesa de todas las familias, los secadores de todas las peluquerías, las salas de espera de todos los hospitales, y ella sufriendo y facturando, amando y facturando, entre ceniceros, desamores o amores, facturando, y plim y caja, facturando.
Fijo su segunda residencia en Miami, según ella, para descansar del acoso mediático de la Argentina.
Pero esta mujer, que pretende que creamos que es una boluda, que hace preguntas de boluda, y programas boludos con gente que parece boluda, no es nada boluda.
Ni boluda, como pretende; ni pendeja boluda, como aparenta.
Es una de las mujeres mediáticas más importantes de la Argentina y de Latinoamérica, con una cuota de pantalla altísima, y cuya vida personal ha estado diariamente expuesta a todos, por lo que pasa a ser definitivamente un referente en la sociedad, tanto si calla, como si habla.
Un mal referente para muchos, y una fantasía social y de NO vida para muchísimos más. Millones de personas, hartas de su cotidianeidad, de sus sufrimientos, llenan sus oídos y sus ojos de Susana Gimenez.
Lamentablemente, esa, que parece una boluda, habla.
Y cuando habla, habla de matar a los que matan.
Habla, y repite, pide, exige, erigiéndose en portavoz político, que vuelva la mano dura a Argentina, y yo me pregunto en quién estará pensando, ¿en los militares, en Menem, en la mano dura de Monzón, en quién o quiénes?.
Aconseja que la solución para el problema de los jóvenes es que vuelva el servicio militar obligatorio.
Esta señora, que intenta engañar diariamente al tiempo, está tratando de engañarnos a todos. Tratando de hacernos creer que es simplemente una ciudadana dando su opinión, porque lo que está pasando en la Argentina es muy grave.
Que pena que te acuerdes tan tarde Susanita, porque la Argentina ha vivido momentos peores, sangrientos, bajo la dictadura militar de 1976 a 1983, cuando entre strasses y lentejuelas, callabas, boludeabas, no opinabas, ni aconsejabas, ni pedías que maten a los que maten, porque ¿sabes? en esa época mataban: las fuerzas armadas de Argentina, que se había hecho con el país con un terrible golpe militar, esos con los que te reuniste en algunas oportunidades, esos, esos secuestraban, asesinaban a miles de niños, hombres, mujeres, embarazadas o no, esos militares que nunca te oí criticar, mataban. No te oí yo, ni nadie de los millones que ahora te escuchan vociferar demandas políticas.
No sos una boluda.
Ni un pendeja de 20, ni de 30, ni de 40, ni de 50.
No sos ni siquiera rubia.
Pero en estos momentos estás siendo, con tus públicas opiniones, la punta de lanza de lo más macabro de la derecha golpista antidemocrática de la Argentina.
Vos, y todas tus colegas, Moria Casán y Mirta Legrand entre otras, están haciendo muy mal al país.
Tan mal o peor de lo que hace al país, la desgraciada soledad y miseria a la que están predestinados miles de jóvenes y adultos en uno de las países más ricos y a la vez corruptos del mundo.
Lo estás haciendo tan mal o peor, como lo hace la clase política argentina, cada uno cuidando su patio, con tantas ansias de revancha que no comprenden que se cuando se gobierna, se debe gobernar para todos los ciudadanos, los que votaron a ese proyecto político y los que no votaron también.
Lo que estás demandando es tan sucio, como la suciedad que rodea las insignias militares oxidadas de sangre inocente, manchadas de tanta osadía por creerse la reserva moral de Occidente, agrietadas de tanto desprestigio, deshonor y cobardía. Aquellos que fueron muy valientes para secuestrar a ancianas, o torturar a mujeres embarazadas u hombres indefensos, aquellos, hoy se relamen con tus palabras de boluda justiciera.
Su, Susanita, Susana, no te hagas la boluda.
Sabés, y no si sabés te lo explico, que te estás posicionando políticamente. Y está bien, olé tus cojones como se dice en España.
Pero tené cuidado.
Estás pidiendo tratar la violencia con más violencia. Mejor dicho con odio. Estás pidiendo medidas políticas que no resuelven para nada los problemos estructurales y sociales que tiene la Argentina.
Estás aprovechando tu popularidad, y los micrófonos que te acompañan todo el día, para crear una estúpida división en la sociedad, entre los buenos y los malos, los que matan y los que deben morir, los decentes y los inmorales, los culpables y los inocentes.
Reaccionás ahora cuando fuiste tan silenciosa y complaciente antes, salís ahora más en defensa propia que por pensar en los problemas de seguridad del resto de la gente, de la gente que te mira por televisión y de la que te admira absurdamente, esa que te grita "ídola".
Dos cosas.
Gabriel Kessler, sociólogo, investigador del Conicet y de la Universidad de General Sarmiento ha dicho que "no cree que sólo por ser famosos puedan hablar de cualquier tema. En cambio, con la inseguridad pasa distinto. Hay algo propio en la definición de inseguridad que hace que se piense que se puede abatir sobre cualquiera”.
Segundo.
Hoy Hebe de Bonafinni declaró que “¿Cuál es nuestra seguridad con estas vedettes, que son más putas que vedettes, que se atreven a hablar de derechos humanos cuando bailaron y se acostaron con todos los represores? Y si Susana le hubiera acertado al amante que tenía con el cenicero en la cabeza y lo hubiera matado, ¿qué? ¿Habría que haberla matado a ella, entonces? ¿Por qué no piensan en lo que dicen? Porque en vez de cabeza tienen un maní, lo único que tienen son tetas y no son de ellas”.
Ya estamos.
Primero ha descalificar con la palabra puta (como si las putas tuvieran alguna culpa), luego seguirán con putos de mierda, y de ahí a zurdo hijos de puta o judío sorete hay un paso.
Y mientrás tanto, los de siempre, las sombras antidemocráticas acechan, relamiéndose; no sólo en cuarteles u obispados, también en los sillones del congreso, o los ventanales de los sindicatos o de las grandes empresas y bancos.
Cuidado

2 comentarios:

Thomas dijo...

Este si lo entendi!

[Fa] dijo...

La Hebe dijo eso!? wow! q estaria cabreada ehh