Gustavo Pecoraro Brondino|Crea tu insignia

23 diciembre, 2009

No fue

Hurgo que te hurgo, a tiempo, mezclando la pana con el terciopelo azul, la lana con el moré, la salvia con la sal.

Abajo, allá donde quizás no lleguen nuestros dedos, llegará nuestra boca.

En un dominó de manos y brazos abarcaremos todo el terraplén, derramando gritos de locura porque sí...la ocasión lo merece.

Tu camiseta ya no será una remera. Quizá podría ser una sábana azul -nuevamente- que acolchará mi espalda contra las piedras, rocosas, pequeñas, puntudas, salvajemente placentera, que ya ni noto.

Porque de repente aquello que era no es, y lo que será ni me importa.

Un año que no fue, y que sin embargo fue tan duro que duele tanto. Marcado al medio me quedé, con dolores más allá del dolor, y odio que debería limpiar cuanto antes. Angustia feroz de lo que nunca debió ser, desde el principio y la certeza.

De todos modos, ahora sólo quiero arañar tu espalda con los mismos dedos que acabo de desabrocharte el último botón.

17 diciembre, 2009

De eso no se habla


Todos estamos de alguna u otra manera hablando desde hace un tiempo de este señor que se llama Ricardo Fort.
Algunos lo recordamos - eso sí, con menos años y menos operaciones- en los '90 deambulando con su corte de "gatos" por Bunker -un boliche gay de mucho éxito en la calle Anchorena-; en una época en que no tenía tantas intenciones de cambiar de novia, ni de tener hijos.
Otros, miles, lo han descubierto ahora, multioperado, obscenamente derrochón, en plan Valentino con toda mujer medio necesitada de prensa que se presente, rodeado de guardaespaldas (los únicos en el mundo que no intentan proteger su identidad), y con su particular catálogo de bijouterie, pedrería fina, y strasses con los que se adorna el cuerpo. Ostentoso sí, muy de Miami también, pero con tan poca clase que Silvia Suller parece Coco Channel a su lado.
Su aparición televisiva, no sólo demuestra la escasa o nula programación cultural que tienen los canales privados, sino la necesidad absoluta de establecer un debate en los medios de comunicación en torno a todo lo fútil y vano, en contraposición con los problemas reales del país y su gente.
Por cada Rolex de diamante y oro que este señor muestra, se hunden en la miseria las ilusiones de cientos de miles de personas que no llegan a fin de mes para alimentar a sus familias, malviviendo en precarias condiciones, asotados por la marginalidad y la desesperanza.
En cada quiebre de cadera del hijo del chocolatero, se pierde una enorme cantidad de jóvenes que expulsados de cualquier esquema social, aterados de tanto dolor y frustración, se vuelcan en la delincuencia y el consumo de paco.
Hay un estilo en este personaje que aunque él no lo vea va mucho más allá de él, su actuación tiene más de titere que de titiritero. Tal vez un Frankestein de la post modernidad.
Parafraseando un refrán popular español "dime de que presumes y te diré de lo que careces", todas sus apariciones están marcadas por el desprecio hacia los demás, el despotismo hacia sus supuestos empleados, los maltratos hacia sus amigos y colegas, y el más rancio y profundo machismo con las mujeres, tratándolas como sólo lo hacen los maltratadores y los misóginos.
Ahora bien, ¿que carajo aporta este tipo?.
Seguramente a Ideas del Sur, Tinelli, Suar y el Canal 13, anunciantes (dinero), televidentes (dinero) y altas mediciones de rating (dinero).
Prensa, a los variopintos peleles que ha juntado o rejuntado a su alrededor.
Escándalos, peleas, riñas, insultos, descalificaciones, a la programación de toda la televisión argentina que repite y repite una y mil veces sus escenas.
A la sociedad argentina, en medio de una crisis política de amplia magnitud, con cientos de miles de personas posicionándose en un lado u otro, con la ignominia de un gobierno más preocupado por acrecentar su capital y apoderarse de las banderas históricas que nunca defendieron, con una derecha tan reaccionaria como hacía años no se veía, de alianzas deshilachadas, ansiosa de roer hasta donde pueda y quemar hasta donde quepa; a esa sociedad que necesita de valores, ejemplos, sociabilización, y por sobre todo repensarse, a esa sociedad -repito- no le aporta NADA.
Entonces, se debate si es o era gay, o si es o era bisexual, o si tiene hijos, o cuántas operaciones, o cómo compró el Rolls Royce. Si va o deja de ir a Esperanto, o a tal o cual lugar.
Pongamos las cosas un poco en orden que somos muchos.
Yo clavo una lanza y digo:
Este tipo tiene todo el derecho del mundo a ser un rico heredero; a ser gay; a ser bisexual si quiere; a ser gay o bisexual o heterosexual y tener dos hijos; a vestirse cuál vedette de revista; y a mentir; es más, incluso tiene derecho a generarse una "trayectoria" por medio de escándalos, gritos, peleas de patio escolar, e histerias varias. A todo eso tiene derecho.
Pero a lo que no tiene derecho es a escupir en la mesa de millones de hogares de este país que sus manos están adornadas con joyas que valen más que el sueldo de toda una familia.
No tiene derecho a mostrar su arrogancia de conducir coches carísimos y viajar en jet privados, cuando los trabajadores que forman la empresa de su familia, ganan entre 10 y 14 pesos la hora, y viajan hacinados como ganado en omnibus y subtes para ir y venir de su trabajo.
No puede ni debe tratar como mercancía barata a la compañía barata que tiene de troupe. Ni cambiar como objetos a las mujeres que lo rodean "ya no me interesa más, te la devuelvo envuelta para regalo" dijo en uno de sus peleas; llevando la imagen de las mujeres a un nivel paupérrimo en una sociedad donde precisamente todos los días ellas mismas deben luchar para ganar sus derechos.
Tampoco puede, y él sabrá porqué lo hace, ocultar bajo tanta operación, bijouterie, gritito, strass, y anabólico, lo que realmente es: un miembro de clase explotadora de este país que ha forjado su dinero a costa de sus trabajadores, y que ahora les muestra que se caga en todo y en todos ellos, se gasta todo, living la vida loca, y a mamarla.
De eso no se habla.
¿Cuánto más hará falta para que explote en sus manos la bomba de relojería que cada día aceita?.
El tema es que Ricardo Fort ya perdía aceite desde antes.

08 diciembre, 2009

Pasa el tiempo



El tiempo pasa, los años siguen llegando, y hasta parece que al menos soñado un día el espejo le devuelve una mirada extraña.

Diez años son poco en un niño que acaba de cumplirlos, o muchos para pagar la cuota de un crédito, y sin embargo diez pueden ser un hoy y un ayer en la mitad de la vida de cualquiera.

Hace casi 12 años que me fui de Buenos Aires, en todo este tiempo no he estado más que ocho o doce días seguidos, una vez al año cada tanto.

Nunca sentí la necesidad imperiosa de volver. No extrañaba.

Tenía sí, los afectos en mi corazón, guardados a buen recaudo para que no fueran un ancla en mi rumbo. Allí están, intactos.

Hoy que siento que casi forzosamente estoy aquí de nuevo, encuentro Buenos Aires tan distinta como igual.

Hay edificios nuevos, y barrios que antes no existían. A las caras que inundan la televisión ni siquiera puedo ponerles nombre, y las que recuerdo, ya pintan tantas canas como cirugías. Las calles siguen llenas de ruidos y gente como siempre; a esta ciudad le cuesta mucho dormirse. Todos tenemos algunos achaques que antes ni soñábamos. El olor a tilo de los árboles de los barrios sigue siendo embriagador. Las vecinas siguen hablando en las esquinas, aunque los pibes que no pueden más fumen paco. Las plazas están todas enrejadas. Los hospitales están cada vez más pobres. Los pobres siguen siendo pobres. Los hijos de puta continúan repartiéndose el pastel entre ellos mismos.

Los encuentros son tibios, dudosos, casi como si fuera una primera vez dentro de todo. La gente que antes conocía un poco, aquellos a los que saludaba en el bar, me miran y no me reconocen, dudan, perdieron mi nombre (y yo el suyo) en todos estos años. Algunos me ven mejor, otros, demacrado.

Mis amigos están ahí, ocupado, con sus vidas, sus propios achaques, sus cosas.
Tengo muchos, por suerte. Fieles, cariñosos, de siempre, con los que he vivido cosas muy fuertes, entrañables, de las que unen toda la vida, aunque cada uno tenga sus tiempos más recortados.

Pero los años pasan. El tiempo inexorablemente nos seduce y nos va penetrando lentamente, ronroneando una mentira que llegará un día y se deshará.

Me siento mayor, sin ganas de alborotos. Disfrutando al máximo de la comunicación entre los afectos, esos a los que no hay que explicarles nada. A los que entiendo más allá de las palabras, con una mirada, o simplemente al tomarles la mano.

Quizás disfrute más tomarme un té mirando la Avenida de Mayo, que sumergiéndome al boliche top lleno de extranjeros enfervorisados por la oferta pesos-euros (dolares) que ofrece este país.
Me llenó más seguir el debate en el Congreso, que programar citas en mi agenda.

Pasa el tiempo.

Llegaron los malos días.
Espero que esos malos días, pasen. Lo deseo.

Mientras tanto,vacío mis días de compromisos; uso internet casi adictivamente; paso como puedo mis dolores; disfruto de los que quieren acompañarme; me embobo con la televisión; y espero febrero, que creo será cuando amanezcan los buenos días, nuevamente.

27 noviembre, 2009

Bendito sea yo!



Abajo dejé la incertidumbre, la amistad, la capacidad de asombro, montones de cosas sin sentido, y mucho por recuperar.

Como siempre que subo a un avión me asombro de la cantidad de mala fantasía que tengo en mi mente: que si cae ahora, que será un incendio, que rogar a los dioses amparo y que no sea nada.

Me voy por un rato a casa, mejor dicho a mi otra casa, la de antes, con ideales, utopías, amores, sueños, es decir, normalito nomás.

No puedo sino sentir cierta inquietud hacia lo que viene. Debajo de la nada hay mucho más o casi todo que aceitará mis pretensiones literarias, o así lo espero.

Estoy malo, malito como se dice en España cuando te pones un poco enfermo.

Pero estoy fuerte. No tengo miedo, sólo la acertada precaución de obrar rápido y con certeza. ¡Otras cosas más duras he tenido que sortear! Pero a menudo me cuesta decir que tengo un cáncer.

Cuando me escucho decirlo no sé exactamente si es probable que existe en mí, o si acaso no sea más que una especie de titular en un periódico, un conjunto de palabras en una frase que mañana no será nada. ¿Compredo cabalmente la magnitud del momento?, porque ¡tengo un cáncer!.

Que cobra realidad cruda con el pasar de los días esperando el comienzo del tratamiento, esos días de malestares, dolores, agotamiento. Esos momentos donde necesito, y así lo construyo, un entorno suave, con agradable compañía, buena gente y sobretodo, buenas palabras.

No persigo la total felicidad, la utopía del "todo estará bien porque sí", pero sí, busco la armonía que me deje, al menos, transitar este duro momento con paz y serenidad. Teniendo muy presente, que mucho de lo que resulte será producto directo de mí accionar.

Reafirmo y proclamo, este no es el momento de otros, es mi momento por obra y gracia de mí.

26 noviembre, 2009

Volveré y seré algo más que millones


En breve, brevísimamente volveré a escribir mis pensamientos...y es que ando medio líado de cabeza a los pies.
Pero volveré, seguro.

04 octubre, 2009

Se fue la Negra



Te escuchaba en los viejos cassettes o los pocos discos de pastas en mi adolescencia dictatorial, abochornado de botas militares. En esos Centros Culturales de barrio donde se gestaba todo la bronca, eras nuestra Diosa lejana. Eras la Comunista, la exiliada, la potetente. La Negra.

La Carta nos llenaba de fuerza para luchar, gritábamos Canción con Todos como un mismo puño, y Si se Calla el Cantor no podía ser de otra manera cantada.

Nos manifestábamos con las Madres y vos siempre estabas ahí.

Firmabas una solicitada o apoyabas un Partido y siempre eras discutida. Pero te amábamos.

¿Una Comunista que vive en Barrio Norte? preguntaban los soretes de siempre....y nosotros te bancábamos.

Volviste y cantaste con León, Lerner, Charly, Lebón, Piero, y tantos otros que quisimos que fuera así para siempre.

Nos metiste de lleno el tango en nuestros oidos. Colángelo, Troilo, el Polaco, mezclados con Hilda Fernández, Milton, Yupanqui. Tarragó Ross, Pablo Milanés, y Charly, siempre Charly, protegiéndolo como una Pachamama.

Y llevaste a Alfonsina a los cielos nuevamente, rodeada de María Va, una Violeta Parra joven amada de repente por Victor otra vez.

Como una Pájaro Libre, Gracias a la Vida, Todo Cambia, María María, Años, Sólo le Pido a Dios, Los Mareados, Los Hermanos, ¡Cuánta poesía en tu voz!

Después los Años te llenaron de contradicciones, ¿Quién nos las tiene? ¡Pero que carajo, por algo somos humanos!.

Pero como siempre te bancamos.

Aún debilitada, con poca voz, cansada de tantos años de trote y galope.

Nos dejaste tu último legado, Cantora. Que pena que no versionaste en él Gracias a la Vida...de todos modos siempre serás la voz de esa canción maravillosa.

Gracias a la Vida que nos ha dado tanto...y nos dió a la Negra Mercedes Sosa.


20 septiembre, 2009

Tiempo



En medio de un suave temporal con dulces descargas eléctricas y aureos aguaceros.

De un lado me atacan las molestas dudas, los porqué, los no se, los quizá; y por el otro me inundan los sueños, las fantasías, la utopía, tus "te quiero", tu voz.

El futuro que se aleja pero de sólo esperarlo me agobia, más negro o blanco debería ser para lograr verlo con claridad -este estado alfa tranquiliza mi mente pero incierta al alma-.

Ahora me toca jugar con claridad las cartas.

No será este el momento de hace años cuando rifábamos porque sí los deseos.

Ha pasado mucho tiempo y con él las lecciones se han acumulado, materias gigantes de las más duras teorías, feroces enseñanzas de dolor y pesar.

Ya no.

Ahora será para disfrutar y ser feliz...si no, no será.

Sin embargo hoy, sin tu voz y tu sonrisa de cerquita, trocaría miles de días de ser por la inconsciencia del éxtasis...ya.
¿Será que habrá que volver a pensar en lo imposible?

17 septiembre, 2009

15 septiembre, 2009

Como ayer, casi.



Como si de una novela se tratase: doce años han pasado y parece que fue ayer.

El ayer de llorar y amar que es como el presente o quizás el mañana.

Porque nada puede garantizar -ni siquiera nuestra voluntad- un futuro de gloria.

Recuerdos gratos e ingratos que perdonamos, la gracia de tu sonrisa me los regaló.

Hubiera corrido el mar hasta alcanzarte, abrazarte, besarte, y hablar, tanto o más que antes, borrando por un momento la huella para abrir de inmediato un nuevo camino.

Pero compañero, los años no pasan en vano, ni en vano han sido las enseñanzas, ni la distancia que siempre acierta y nos marcó a fuego, ni las pérdidas que nos hicieron más humanos, si cabe.

Habrase visto insolencia el mirarnos como ayer!

Pero que bueno fue reirnos de nosotros -imperfectos-, acunando en el rincón de la elegancia los sueños que empezamos hace tanto.

Encadenados como antes a un simple sueño, luchamos juntos por alcanzar la libertad...y eso parece.

Si pudiera decir algo más, sería gracias, y podría agregar también, hasta pronto.

03 septiembre, 2009

Cuarenta y cuatro



Me alcanzó para llegar, y llegar a más.

Ni la fiebre ni el dolor pudo opacar otro feliz día.

Abismos?, los hay. Pero no hoy.

Ni mañana.

Quizás pasado...pero ya pasará.

Como todo.

30 agosto, 2009

Esperando


...a que retorne la primavera que se acaba de ir;
que vuelva más hermosa, luciente y fresca, con flores amarillas y verdes y rojas...y blancas también;
que llueva poco pero moje mucho;
que sean largas las noches de muchos cielos y muchas estrellas;
que me apagues las velas con tus susurros;
que llegues pronto, como antes, a mi cama.

16 agosto, 2009

¿Un lío?



Un día normal, otro.

Hola despertador.
Mientras me baño me miro al espejo de la pared de la ducha, sonrío, a veces. Debería tomar más en serio el tema de las bolsas de los ojos, y exfoliarme más a menudo la piel.
Me afeito y espero que el agua se lleve todo el jabón. Apunto mentalmente: echarme crema en la cabeza.

Camino despacio, dormido, las calles hasta la estación del tren que me llevará obediente, cotidiano, neutral, hacia el trabajo.

Pierdo mis ojos en un árbol, la casa con los balcones azules, el viejo hotel medio reducido a nada, los carteles de la fábrica de muebles.
Van mis pensamientos al ritmo del vagón, me llaman las puertas que cierran y abren, el viejo de bigotes que escupe, la flaca tetona que huele, el pendejo de pantalones caidos.

Espero llegar sin pensarlo. Llego siempre de todos modos.

Acaso el café sea acá o allá.

La camiseta puede no estar bien planchada.

Me alejo.

Me acerco a tus ojos. A esa sonrisa que no engaña pero duele.

Me siento más pobre que antes, sin ti, y fuerte, más que antes, necesariamente.

Llegamos de pronto, golpeamos, huímos, sin más.

Nuevamente.

¿Nuevamente?.

No se cómo eres, ni eras.

Un poco de sal de mar me ahoga la garganta, quemando la lengua, cegando los ojos te tanto llorar, meándome de miedo, temblando de apenas.

No soy frágil.

No caigo simplemente.

Ha pasado tanto tiempo de silencio que tu voz es lejana.

Me dices gracias por buscarte.

Estaba buscandome a mí, y te encontré.

Ahora.

12 agosto, 2009

Qué nos queda?

Buscamos absurdamente un porqué en cada cosa, hasta que nos damos cuenta que hacemos cosas sin sentido, empujados por la marea de esa inercia que a menuda es la vida.
Respiramos, volvemos a hacerlo, sabemos que lo hacemos. Y no pensamos en ello sólo hasta que no podemos más del ahogo.
Clavando puñales en nuestras propias manos con las manos libres que nos dejamos. Arañando las pieles ajenas, llenas de opio y vapor, húmedas de sal y agua, chorreando chorros, otros, voráces y propios.
El ronroneo del tren me aleja los pensamientos, pienso, y repienso, y en medio de los olvidos, dos rostros o tres me evitan y avisan que ya no más. Llegamos a la estación conocida.
Medio en broma, medio en serio, ocultamos nuestro dolor, sólo para asociados. Miembros que pertenecen a nosotros mismos por propia voluntad, pero que a pesar, del pesar, a veces nos dañan con sólo decir algo más.
Me encuentro en medio de mi vacía cama, abrazando la almohada...la tuya?.
Reflejo vulgar de mi antigua necesidad.
Despierto sin ganas de ver la mañana, así solo. Y la inercia de la vida, me vuelve a llenar a medias.
Buscaría más palabras si fuera necesario.
Desenterraría el tesoro que nos prometimos.
Cavaría un hoyo profundo por calmarnos la sed.
Tú...estás?

11 agosto, 2009

Blanca y whisky y Nieve.

Como si pudiera pensar más rápido que lo que siento, y fuera capaz de controlar la emoción que me llena cuando veo pasar por delante las horas y no encuentro ¿qué?.
Abajo había una ventana azul y por dentro se escuchaban los sonidos de la nada. Nadie jamás contestó.
Busque entonces una salida y empecinándome por que sí, abrí las puertas de ocho bares y llené mi mente de whisky, pero no pagué con amor, como otras veces.
Sencillamente me dió penar saber que ni siquiera el dolor nos quedó.
Prefiero limpiarme una herida roja, que soñarte brutal y cruel.
Nada es más sensato que el amor, porque acciona.
Nada es más doloroso que le amor, porque se siente.
Nada es más extraño que el amor, porque no es de uno.
Nada puede con él.
Como el elástico flojo de un calzoncillo gris.

18 junio, 2009

Cuánta pena, Fernando!



Hoy murió a los 46 años Fernando Peña.
Actor, autor, periodista, provocador, escritor y sobretodo un ser humano libre.

Para quienes no lo conocieron, valga estos tres fragmentos de sus libros.

Concha en el aire
“Otra de las cosas que he hecho como Carlos Morales, quien tenía una voz muy grave y aterciopelada, durante la noche, cuando todo el mundo terminaba de comer y comenzaba esa parte del vuelo larga y aburrida en la cual se escuchan solamente las turbinas y no hay nada para hacer salvo dormir o tratar de dormir, era tomar el micrófono y decir: “Concha”. A los treinta segundos, repetía en otro tono: “Concha”. Y a los treinta segundos, más inquieto: “Concha, por favor”. Para rematar a los pocos segundos, diciendo: “Concha, por favor, atiende el teléfono de atrás”.


Los Milagros de Lalo
“Conocí a Lalo en el año ‘93, yo ya venía pasando por una época de fobia al vuelo. Para poder aguantar y soportar el trabajo me hacía el payasito (...) Así fue como empecé a inventar varios personajes en el micrófono. Uno de ellos era Milagros López, esa cubana que volaba en Panam llena de anillos y pulseras, las uñas pintadas, rodete alto, pelo recogido y una personalidad muy graciosa y excéntrica. Esa que una vez al subir a un avión me respondió, al yo preguntarle por qué tenía tantos anillos: ‘Muchacho, cada argolla fue una noche inolvidable de amor’. (...) A Lalo le divertía mucho eso, él estaba haciendo un programa en Chile en esa época y volaba por nuestra aerolínea bastante seguido. Luego de meses de insistir en querer conocerla y encontrarse con la negativa de parte de toda la tripulación, decidí un día confesarle que era yo y Lalo me decía que no y yo le decía que sí y Lalo me decía que no y yo le respondí con la voz de Milagros....Y Lalo enmudeció.”


Fragil
“Una vez sucedió algo muy triste. Bajé al lobby del Hotel Marriott en Miami y había un grupo de tripulantes llorando en unos sillones. Cuando me acerqué a preguntar qué había pasado me dijeron que habían matado a Nora C., una tripulante chilena que volaba para la base de Buenos Aires. (...) A las pocas semanas nos enteramos de que su cuerpo había aparecido envuelto en cintas de embalaje de esas amarillas que tienen el nombre de la aerolínea y dicen ‘frágil’. Había sido acuchillada. (...) La teoría de un crimen por contrabando se hizo más firme ya que la policía pensó que la envoltura con la cinta de embalar era un signo de parte de el o los asesinos. Tiempo más tarde me enteré por gente que la conocía de que ella contrabandeaba alhajas.”

18 mayo, 2009

Adiós Maestro



AHORA VALE LA PENA

Ahora vale la pena.
Dios se quedó dormido.
Todos sabemos que esto no es definitivo
que es una suerte loca quizá un breve delirio.
Ahora vale la pena vivir
aunque haga frío
aunque la tarde vuele.
O no vuele.
Es lo mismo.
Ahora sí
pero luego
si Dios no se despierta
qué pasará
dios mío.

Mario Benedetti

20 abril, 2009

Berlin día 1...y pico


Cocina porteña...copyright Florian Borchmeyer :)

28 marzo, 2009

Fuerza


"...Disparo contra el Sol con la fuerza del ocaso.
Mi ametralladora está llena de magias,
pero soy,
sólo un hombre más..." (Cazuza)
¿Llegó el tiempo tan deseado de la calma y la templanza?
La añoranza de la felicidad se quedó obsoleta de tanto pedirla, vacía de contenido, no de verdad, erosionada de tantas lágrimas tapadas por voracidades, atrocidades, agrías mentiras, verdades inmensas, más grandes aún que la realidad.
Momentaneamente me uno al coro de la suavidad, con abruptos bajos, asonantes, aún con crueles destinos que nos depara esta mágica y angustiante identidad: la vida.
La vida, esa, que ya dije, me gusta más como un sin fin de comienzos, y no como una seguidillas de finales. Esa vida, mi vida, que durante tanto tiempo, porqué sí, de tonto nomás, la concebí como una gran batalla, contra todo, hacia todo, después de todo.
Una vida batalla que cansa, que da éxitos y fracasos, porque aunque no creamos, las batallas conforman las guerras y las guerras y la vida como que no.
Aún sintiendo que la batalla que fue (¿es?) mi vida, fue lo que me permitió sobrevivir, lo que me obligó una y más veces a barajar y dar de nuevo, rebajar dos cambios, cambiar de vía, sentarme a meditar el ayer y mucho más el mañana.
No me fue posible hacerlo desde una nube de petalos rosados. Nunca fui de agua templadas, ni de tibias acciones.
Fuerte, inseguro, violento, amantísimo, feliz, depresivo, imborrable, imbancable, feroz, dulce, revolucionario, espiritual, uno en todo, todo en uno.
Conozco de cambios y pérdidas, y también de nuevas metas, nuevos horizontes, ciudades, países.
Siempre más, para adelante.
Sin detenerme más allá que para recomponer fuerzas en cada final, para remontar las nuevos comienzos con batería, con las pilas puestas.
Y ¿como si de la nada? nuevamente comienzo a andar de nuevo en tierra ajena, como un cuerpo extraño, desconocido, necesitando tanto explorar y conseguir, y seguir buscando allá, donde ni las fuerzas llegan, la ilusión.
Hoy, con las primeras luces de la mañana, me desperté contemplando mi presente, con el ayer representado en mis dolencias y mis angustias, nervios, vómitos, y esa reclamación que me pone el cuerpo cada día para tirarme un poco de las orejas y no dejarme caer.
Y hoy, en esos primeros minutos pensé que tal vez ya era tiempo de dejar de apretar los puños, de ablandar un poco la mordida, de relajar los hombros, y de disfrutar.
Me di cuenta que no necesitaba tanta fuerza para ello, y espero que no la necesite, ni armaduras, ni corazas, y que el amor llegue como la brisa llega si abro la ventana, y las metas se cumplan porque es mi derecho, y la vida no sea una batalla.
Hace ya algún tiempo dije que el futuro era mío.
¡Cuánta razón hay en esa frase!
Otros, tantos otros, de aquí y de allá, han perdido el futuro.
Pero este futuro es nuestro, y no me cabe la menor duda.

26 marzo, 2009

Creyente de mi

Dicen que aprieta pero no ahorca. Dicen que dió su vida para salvarnos. Dicen que resucitó al tercer día. Dicen y dicen que dicen.
Aquí lo vemos, casi en penumbras, sexy, musculoso, espinado.
¿Cuánto habrá de cierto y cuánto de literatura en todo él?.
A mi me gusta pensar en un Poder Superior, pero no tanto en una persona sufriente, colgada de una cruz, soportando maltratos y humillaciones.
Prefiero creer que si realmente algo o alquienes dan una nueva oportunidad, empujan otra vez el cochecito, ese algo debe ser muy bello y fuerte, y brillante, y poderoso, y no tiene que estar clavado a unas maderas, ni con una corona de espinas sufriendo, y sufriendo.
Me gusta pensar en que es más de uno o una. Que es todo un Universo de infinitos colores y raras voces, y extrañas imágenes, y bellas luces, y paz, y mucha paz.
A menudo pido, sin claridad concreta, tirando las palabras hacia el aire; a algún lugar llegarán.
Y cuando llegan, y vuelven transformadas en alegrías, y logros, me siento tan creyente de mi mismo, como del Universo que me asiste.

21 marzo, 2009

18 marzo, 2009

Boludear


Finalmente se armó la gorda.
Y sí, hablaré de Susana Gimenez. Esa señora de alrededor de sesenta años que sigue creyéndose que tiene 20 y que es una pendeja boluda.
Hace muchos años tuvo una relación amorosa con Carlos Monzón, Campeón del Mundo de Boxeo, que terminó su vida en la cárcel porque a trompadas mato a su última mujer; durante otros muchos años, la Su, mantuvo acuerdos comerciales variopintos con curas pedófilos o ex Montoneros devenidos en yuppies, de todos los cuales cosechó abundantes réditos económicos y escándalos judiciales, a los que ella siempre dió respuestas no demasiado convincentes entre risas e invitados glamurosos, perlas y bailarines, risas y risitas, así, como si fuera realmente una pendeja boluda.
Fue acusada de estafa por la importación de un coche con licencia para discapacitados, causa que no pudo probar su culpabilidad aún habiendo encontrado el citado automóvil escondido en la casa quinta de la diva, entre pajas y pajonales, y risas, como siempre, risitas, así como las boludas.
Sus relaciones sentimentales siempre estuvieron en la sobremesa de todas las familias, los secadores de todas las peluquerías, las salas de espera de todos los hospitales, y ella sufriendo y facturando, amando y facturando, entre ceniceros, desamores o amores, facturando, y plim y caja, facturando.
Fijo su segunda residencia en Miami, según ella, para descansar del acoso mediático de la Argentina.
Pero esta mujer, que pretende que creamos que es una boluda, que hace preguntas de boluda, y programas boludos con gente que parece boluda, no es nada boluda.
Ni boluda, como pretende; ni pendeja boluda, como aparenta.
Es una de las mujeres mediáticas más importantes de la Argentina y de Latinoamérica, con una cuota de pantalla altísima, y cuya vida personal ha estado diariamente expuesta a todos, por lo que pasa a ser definitivamente un referente en la sociedad, tanto si calla, como si habla.
Un mal referente para muchos, y una fantasía social y de NO vida para muchísimos más. Millones de personas, hartas de su cotidianeidad, de sus sufrimientos, llenan sus oídos y sus ojos de Susana Gimenez.
Lamentablemente, esa, que parece una boluda, habla.
Y cuando habla, habla de matar a los que matan.
Habla, y repite, pide, exige, erigiéndose en portavoz político, que vuelva la mano dura a Argentina, y yo me pregunto en quién estará pensando, ¿en los militares, en Menem, en la mano dura de Monzón, en quién o quiénes?.
Aconseja que la solución para el problema de los jóvenes es que vuelva el servicio militar obligatorio.
Esta señora, que intenta engañar diariamente al tiempo, está tratando de engañarnos a todos. Tratando de hacernos creer que es simplemente una ciudadana dando su opinión, porque lo que está pasando en la Argentina es muy grave.
Que pena que te acuerdes tan tarde Susanita, porque la Argentina ha vivido momentos peores, sangrientos, bajo la dictadura militar de 1976 a 1983, cuando entre strasses y lentejuelas, callabas, boludeabas, no opinabas, ni aconsejabas, ni pedías que maten a los que maten, porque ¿sabes? en esa época mataban: las fuerzas armadas de Argentina, que se había hecho con el país con un terrible golpe militar, esos con los que te reuniste en algunas oportunidades, esos, esos secuestraban, asesinaban a miles de niños, hombres, mujeres, embarazadas o no, esos militares que nunca te oí criticar, mataban. No te oí yo, ni nadie de los millones que ahora te escuchan vociferar demandas políticas.
No sos una boluda.
Ni un pendeja de 20, ni de 30, ni de 40, ni de 50.
No sos ni siquiera rubia.
Pero en estos momentos estás siendo, con tus públicas opiniones, la punta de lanza de lo más macabro de la derecha golpista antidemocrática de la Argentina.
Vos, y todas tus colegas, Moria Casán y Mirta Legrand entre otras, están haciendo muy mal al país.
Tan mal o peor de lo que hace al país, la desgraciada soledad y miseria a la que están predestinados miles de jóvenes y adultos en uno de las países más ricos y a la vez corruptos del mundo.
Lo estás haciendo tan mal o peor, como lo hace la clase política argentina, cada uno cuidando su patio, con tantas ansias de revancha que no comprenden que se cuando se gobierna, se debe gobernar para todos los ciudadanos, los que votaron a ese proyecto político y los que no votaron también.
Lo que estás demandando es tan sucio, como la suciedad que rodea las insignias militares oxidadas de sangre inocente, manchadas de tanta osadía por creerse la reserva moral de Occidente, agrietadas de tanto desprestigio, deshonor y cobardía. Aquellos que fueron muy valientes para secuestrar a ancianas, o torturar a mujeres embarazadas u hombres indefensos, aquellos, hoy se relamen con tus palabras de boluda justiciera.
Su, Susanita, Susana, no te hagas la boluda.
Sabés, y no si sabés te lo explico, que te estás posicionando políticamente. Y está bien, olé tus cojones como se dice en España.
Pero tené cuidado.
Estás pidiendo tratar la violencia con más violencia. Mejor dicho con odio. Estás pidiendo medidas políticas que no resuelven para nada los problemos estructurales y sociales que tiene la Argentina.
Estás aprovechando tu popularidad, y los micrófonos que te acompañan todo el día, para crear una estúpida división en la sociedad, entre los buenos y los malos, los que matan y los que deben morir, los decentes y los inmorales, los culpables y los inocentes.
Reaccionás ahora cuando fuiste tan silenciosa y complaciente antes, salís ahora más en defensa propia que por pensar en los problemas de seguridad del resto de la gente, de la gente que te mira por televisión y de la que te admira absurdamente, esa que te grita "ídola".
Dos cosas.
Gabriel Kessler, sociólogo, investigador del Conicet y de la Universidad de General Sarmiento ha dicho que "no cree que sólo por ser famosos puedan hablar de cualquier tema. En cambio, con la inseguridad pasa distinto. Hay algo propio en la definición de inseguridad que hace que se piense que se puede abatir sobre cualquiera”.
Segundo.
Hoy Hebe de Bonafinni declaró que “¿Cuál es nuestra seguridad con estas vedettes, que son más putas que vedettes, que se atreven a hablar de derechos humanos cuando bailaron y se acostaron con todos los represores? Y si Susana le hubiera acertado al amante que tenía con el cenicero en la cabeza y lo hubiera matado, ¿qué? ¿Habría que haberla matado a ella, entonces? ¿Por qué no piensan en lo que dicen? Porque en vez de cabeza tienen un maní, lo único que tienen son tetas y no son de ellas”.
Ya estamos.
Primero ha descalificar con la palabra puta (como si las putas tuvieran alguna culpa), luego seguirán con putos de mierda, y de ahí a zurdo hijos de puta o judío sorete hay un paso.
Y mientrás tanto, los de siempre, las sombras antidemocráticas acechan, relamiéndose; no sólo en cuarteles u obispados, también en los sillones del congreso, o los ventanales de los sindicatos o de las grandes empresas y bancos.
Cuidado

16 marzo, 2009

Bienvenido sea yo

Siempre, empezamos y terminamos.
Acabamos en algunos sitios, en otros nos vamos, o quizás nos corremos, o nos venimos.
Estallamos y volvemos a cargar, y volvemos a estallar. Repetimos modales, acciones, palabras, metas, signos, gritos, jadeos.
Terminamos con las viejas consignas, y las recuperamos de un plumazo porque alguién entró en nuestra vida, llena de comienzos y finales.
Nos vale tratar de concebir la vida, más como una seguidilla de comienzos, que como una cadena de finales.
Porque de todos modos, los finales estarán, marcados o no, y nos devolverán simplemente eso, que llamamos realidad.
Pero, ¿y los comienzos? ¿los nuevos horizontes? ¿lo nuevo? ¿lo por descubrir?.
Así, como nos gusta recorrer nuevos cuerpos con los dedos extendidos, apenás rozando la piel extraña, ajena, tibia de nosotros, por ambos lados, juntos.
Así, como nos llena de gozo los abrazos debutantes, el nacimiento de los besos, la primera mirada que a veces es la última, y adiós.
Así, como nos atonta la mentira en nuestros oidos. Pero eso sí, la nueva mentira.
Así, como nos agita el debut, sin vermout de por medio, en medio de la nada, arrastrando la cobija, debajo, bajo, hondo, profundo.
No sabremos explicar el mañana, pero sincerémonos, que si algo hemos perfeccionado es la novedad. ¡La primera vez!.
Bienvenidos entonces, infieles paganos, rocosos rojos, violetas macarras, revoltosos de la magia, negros candomberos, mulatas pechugonas de tetas duras, mastines, pelados, púberes insensatos llenos de acné, piolas, piolines, sonrientes, y bobos.
Bienvenidos también los que necesitan, los que quieren, los que desean, los que follan bien o mal, los que acaban, comienzan, terminan, se corren, se vienen o se van.
Bienvenidos sean todos, y bien hallado sea yo.

09 marzo, 2009

Pocos




Fuimos pocos. Pocos en Madrid, pocos en Barcelona. Muchos más en Vigo. Algunos menos en otras ciudades españolas. Bien en Nueva York. Poquísimos en Berlin. Acabo de leer una nota en AmbienteG firmada por El Castigador que reflexiona sobre ello, y hace un mea culpa por haberse, él también quedado en casa...


http://www.ambienteg.com/2009/03/08-un-colectivo-comprometido#add_comment






Y hay bastantes razones en su nota que nos deben hacer reflexionar.

¿Sólo lo lúdico moviliza a las masas gays-lésbicas? ¿Sólo la Mani del Orgullo es el punto de unión de los homosexuales? El Castigador reflexiona, "Así somos. ¿Comprometidos? ¿Solidarios? ¿Luchadores? Una vez más es injusto juzgar a un colectivo entero. Pero la realidad es que como colectivo entero se nos juzga a diario. Me enciende cada vez que escucho que lo único que sabemos hacer los gays es salir el Día del Orgullo medio desnudos moviendo las caderas y con ganas de meterla. Y más me enciende verme obligado hoy a tener que dar un poco la razón".

¿Somos tan así?.

O, ¿tiene razón un comentario de esa nota que advierte algo mucho más penoso, si fuera real?, "puede que los gays que no fueron a la protesta es porque están totalmente de acuerdo con el fallo del jurado…".

No tengo grandes esperanzas en que las grandes luchas de la comunidad gay-lésbica se logren con grandes masas en la calle.

No somos un colectivo homogéneo.

Somos de izquierda, católicos, conservadores, pelados, peludos, vanguardistas, analfabetos, filósofos, intelectuales, ateos, guarros, modositos, osados, budistas, frívolos, egoistas, paganos, de gimnasio, de biblioteca, de telenovelas, de fútbol, solteros, casados, viudos, miedosos, brillantes, románticos, peleones, judíos, nazis, celosos, libres, ordinarios, letrados, militares, militantes, mirones, ricos, pobres, altivos, activos, pasivos, versátiles, mujeres, hombres, transexuales, bisexuales, travestis, y un interminable etcétera.





¿Y entonces que carajo nos une?. Pues, sinceramente, creo que nos une poco. Quizás sea más fácil pensar en que, sí, nos une la diversión, la fiesta, donde todos podemos estar, bailar, reir, cantar, gritar, follar, desenfrenarnos por un rato. Hace tiempo que las manifestaciones del Orgullo en Madrid o Barcelona, por poner dos casos, han dejado de ser un acto político reivindicativo. Son casi un hecho social, esperado por todos, incluso más allá de nuestro colectivo, marcadamente comercial, y lúdico. Sin embargo, nos unen.

Lamento que no nos haya unido la lucha contra el Tribunal Homófobo de Vigo, que brillantemente organizó Roberto Bass, tremendamente indignado por la sentencia que absolvió al asesino de nombre Jacobo Piñeiro que apuñaló 57 veces a Isaac Pérez y Julio Anderson Luciano, dos homosexuales de Galicia, Xunta que de nuevo ha caído en las manos políticas de los que usan la palabra maricón para insultar. Lo reitero para que no se olvide. No se nos olvide.

Fuimos pocos. Pero seguramente para las familias de Isaac y Julio, fuimos muchos. Había en sus rostros una desolación orgullosa. Pocos, muchos, alguienes no nos olvidábamos de sus hijos. De dos de nuestros martires. Porque sí, eso tambien nos une. El odio de la homofobia se une hacia nosotros, y ahí no hay heterogeneidad que valga.

Cuando el presidente del Partido Popular de Ourense (Galicia), José Luis Baltar, llama maricón a un rival político, homogeniza, nos homogeniza. Cuando matan a una travesti en Buenos Aires, nos homogenizan. Cuando encarcelan a homosexuales en Egipto, encarcelan la homosexualidad. Cuando el presidente de Irán Mahmud Ahmadineyad niega la existencia de homosexuales en su país, nos niega a todos. Cuando el Papa nos expulsa de SU paraiso (mientras esconde a sus obispos pedófilos), nos expulsa a todos. Cuando la Conferencia Episcopal Española condena la homosexualidad, nos sigue condenando a todos los homosexuales.

La homofobia no distingue nuestra heterogeneidad. La violencia hacia los gays, las lesbianas, los travestis o los transexuales, tampoco. La discriminación es para todos.

¡Ingenuos de aquellos y aquellas que crean que ellos no serán juzgados! Los maricas oficiales, las cortesanas de las grandes señoras, las pitipuestas de tertulia, las ocultas, tarde o temprano caen bajo las garras de la homofobia y la discriminación.



Sin embargo ahí vamos, llenando los bares, los desfiles de moda, los gimnasios, los portales de sexo, los cruceros, las fiestas, las partys. Y poco pensamos que a todos nos puede tocar. No hay un TU NO, en estas. El odio, que discrimina, niega, oculta, y mata, es hacia todos y todas.

No pretendo que seamos todos progres y conscientes, ni que opinen igual que yo, ni pretendo que organicemos la revolución, ni pretendo siquiera que sigan las noticias, ni que apoyen el grupo de Facebook, CONTRA O TRIBUNAL POPULAR HOMÓFOBO DE VIGO. Lo que pretendo es que al menos reflexionemos, desde nuestro altar de strasses o de camioneros, entre el portaliga, y los abdominales, entre cuatro paredes, o en un bar, entre los amigos, o en la red, con un puño en el culo, o leyendo a Virginia Wolf, entre porro y porro, o yendo de camino a casa de mamá. Que reflexiones sin dejar de ser o hacer lo que somos. Pero que en algun momento de nuestra semana, en cinco minutos o dos, pensemos que un tribunal popular absolvió a un asesino llamado Jacobo Piñeiro quién asestó 57 puñaladas a Isaac Perez y Julio Anderson Luciano, en un país, España, donde los gays y las lesbianas se casan, los transexuales piden el ingreso en el ejército, las travestis ardonan las fiestas multicolores, se organizan cada año manifestaciones multitudinarias, donde abundan los programas de televisión con personajes de gays y lesbianas, y otras lesbianas y gays personajean en la televisión, y donde se puede hablar de plena libertad y derechos.

Pensemos en que si en un país como España, donde el colectivo ha luchado tantos años y ha conquistado tanto, ocurren estas atrocidades como la de Vigo, ¿qué es en realidad lo que hemos logrado?.

Llorar de Audrey escribía hace poco Maruja Torres. Tengo ganas de llorar de Audrey y tratar de entender cómo se llega a la felicidad sin medias tintas, cómo se ama desde la elegancia, cómo se aprende de los mayores, cómo se apagan las lágrimas de los que sufren, cómo se entienden las injusticias, cómo fuimos tan pocos.

Reflexionemos.


06 marzo, 2009

Mañana también desde Berlín


Ya tengo mi cartel para el balcón. Simplemente he escrito EL MUNDO QUIERO JUSTICIA!, pero no se si me alcanza; me gustaría también poner algo que recuerda a las víctimas, a Julio y Al-Dani; me gustaría que la gente que pase por debajo de mi casa, la vea, la entienda, y la apoye; me gustaría sacar fotos para después colgarlas de Facebook, o aquí, pero como vivo en un noveno piso no se cómo saldrán; me gustaría que seamos muchos en Berlín, pero muchos más en Nueva York, y muchísimos más en Vigo, Madrid, Barcelona, Zaragoza, y todas las ciudades que se sumen. Sé que algo se está haciendo también en Argentina, y Brasil.
Tenemos una oportunidad muy fuerte. Simplemente defendernos. Porque pedir la revocación del juicio es eso, defendernos. De la ignorancia, de la impunidad, de los asesinos, de sus cómplices letrados o iletrados, de la homofobia, del miedo.
Hemos ganado mucho en pocos años. Nos debemos la responsabilidad de no quedarnos quietos ni mudos. No debemos ser meros expectadores. Tenemos manos, voces, piernas, y corazón.
Y derechos.
Mañana, sábado 7 de marzo a las 20 de la noche, debemos intentar ser una sólo fuerza, que aglutine a todas las personas que creen que este mundo aún es un sitio en donde vale la pena vivir.
Hay una persona que ha empezado todo esto, Roberto Bass, desde Vigo, con su ordenador.
Ahora somos miles.
Mañana seremos más, seguramente.
Exijamos justicia en las calles, desde nuestros balcones, prendiendo velas, hablando con los amigos esta noche en los bares, publicando todo lo que puedan en la red, contándoles a vuestras familias lo sucedido, o simplemente pensando en el dolor de las familias de estos chicos asesinados tan brutalmente.
No seamos cómodos.
Hagamos algo, está en nuestras manos.

28 febrero, 2009

Clamores



La muerte de algún ser querido es algo muy doloroso, sin embargo el asesinato debe serlo mucho más.
Se ha instalado un debate en la Argentina debido a unas declaraciones de Susana Gimenez pidiendo "muerte para quienes matan" ante el asesinato de una de sus colaboradores, Gustavo Damián, un reconocido decorador y florista de apenas 32 años.
No puedo dejar de pensar en esa frase de la Gimenez. A simple vista, me parece cruel, brava, desalmada, que como mínimo se olvida del pasado, de los miles de desaparecidos asesinados y torturados durante la Dictadura Militar; de los muertos bajo las balas de la policía de la democracia; de los miles de niños que mueren de nutrición cada año en las provincias del interior de la Argentina; de los jóvenes muertos en Malvinas; de los jóvenes que mueren cada día en la cada vez más violenta Provincia de Buenos Aires.
Pero hay algo de incierta verdad, quizá demasiado cruel en sus palabras de diva, buscando una justicia que en su boca me resulta demasiado impune, para una mujer que coqueteo bastante con distintos sectores del Poder.
Claro, la madre o el padre, o los hermanos, o el novio de Gustavo Damián, quizas quieran lo mismo que la diva, pero, ellos no son Susana Gimenez y sus palabras sonarán más a desesperanza y no llamarán a debate.
No contenta con pedir la pena de muerte, también sentenció: "Terminen con los derechos humanos y esas estupideces", en una confusa solicitud no se sabe muy bien a quién, o quiénes. ¿A los chorros? ¿a los que asesinaron a su colaborador? ¿al gobierno? ¿a los organismos de DDHH?.
En fin, Susanita, que estabas caliente y dolida y se te fue al carajo la lengua.
Porque vés ahí no tenés mucho margen. ¿Como vamos (van) a terminar con los Derechos Humanos? ¿qué quisiste decir realmente?. Te salió el rencor de las clases dominantes que se identifican con el pueblo cuando algo les afecta, pero mientras tanto, ¿mientras tanto qué?.
Los Derechos Humanos, si bien violados sistemáticamente y maltratados más de la cuenta, incluso por aquellos que dicen defenderlos, son lo único que nos queda a los seres humanos, precisamente.
Son nada más ni nada menos que nuestros Derechos.
Los que nos permiten creer que somos libres, que tenemos leyes que nos amparan, que podemos recurrir a una justicia imparcial, que no habrá niños sin educación ni salud, que los trabajadores tendrán dignos trabajos, que las minorías étnicas, sexuales, identitarias, de género, de raza estarán amaparadas en la igualdad, etcetera.
Cuando escribo estas líneas, desde San Juan, la diva argentina, aclara que que no pidió la pena de muerte: "pero deberían morirse", y que "yo soy católica, no quiero la pena de muerte, pero tampoco quiero que un sádico tenga un mes de cana".
Susana, Susanita, de católicas como vos está el mundo lleno.
Lo que haz hecho mal y perdona que te lo diga yo que no soy nadie pero me reconozco como un ser humano con sus derechos, es ningunear eso mismo; que todos los seres humanos tenemos derechos, incluso aquellos que equivocan su vida, y roban, incumplen promesas, son cómplices, secuestran o matan. Porque de nada vale el ojo por ojo. Para eso existe una Justicia, que en todo caso si no es la que sirve, habría que luchar para lograr cambiarla. Claro, que eso seguramente no lo podrás hacer desde los cómodos sofás de tu living.
Se me ha caído una estrella. Te tengo un cierto aprecio desde que en 1998 nos ayudaste un poco a difundir la DAG, Deportistas Argentinos Gays, para nuestro viaje a los Gay Games de Amsterdam. Pero esto no. No pidas la muerte de nadie, ni la desees. Ni siquiera a los que matan. No es de buena cristiana. Aunque sea algo tan horrible como el asesinato de un querido amigo.

Mientrás tanto, en Vigo, Galicia, un jurado popular absolvió a Jacobo Piñeyro, asesino confeso de dos homosexuales a los que apuñaló 57 veces, por considerar "que sufrió un miedo terrible a ser violado".

El día 7 de marzo se han convocado dos manifestaciones a la vez, a las 20 horas en Madrid y Vigo, para rechazar este veredicto y reafirmar el pedido de revocación de la sentencia.
Esta manifestación fue convocada espontaneamente por un grupo de ciudadanos gallegos, y está siendo apoyando por cerca de 10.000 miembros de Facebook y decenas de asociaciones sociales de España y el mundo.

Para más información http://www.facebook.com/home.php#/group.php?gid=69129915259





23 febrero, 2009

Lento, cálido y frío, también


Largo es el camino, decía una canción, y sí, sólo la emoción nos mantiene vivos. Desesperadamente vivos, o a menudo más calmo, cuando nos alcanza con un té, o un matecito. Hacemos tortas, pensamos en mañana, soñamos con allá o aquel, buscamos y buscamos y buscamos.
Intentamos ser felices, y libres, y casi nunca estamos conformes con el suelo donde pisamos.
Hablamos bajo, para no molestar. Gritamos fuerte, con rabia, por el dolor, por la injusticia.
Sabemos que al final, todo tendrá su remedio, bajo un manto de estrellas iremos sin razón aparente hacia la nada.
¿Pero desde dónde?.
Noches en vela de dolores propios y ausencias.
Tangos que llegan como llega la risa de un domingo porque sí, porque nuevamente te ví, aunque sea desde lo lejos, y me hiciste reir mucho, y vos, también con la locura chotacabril, y tú, con tu sueño apelmazado postergando una vez más el "llamame que te tengo que contar que vendí la veterinaria".
¿Quisiera saber como estás? ¿Te da miedo igual que a mi? ¿Sólo es pasajero?.
Y el dolor que vuelve, vaya a saber porque, ¿como mensaje? ¿como advertencia de no olvidar?, pero como jode, me dobla las piernas y lloro.
Sin embargo, de repente, sin más fármacos que una canción, una charla contigo, e incluso unas manos menos extrañas, algo fantástico sucede: y se va, se va, y ya no retorna.
Cielo abierto a una nueva ciudad, ajena, muy ajena, pero que no se resiste, aún o a pesar de hundirme en la nieve, o perder como casi nunca había perdido.
De amor nadie muere, sigue otra canción.
Pero todo me recuerda a ti, a vos.
No será fácil, pero tampoco tiene porque ser dificil.
Reláx, tardes de cocina, y apenas un poco más de mí.
O de ti, o de vos.

17 febrero, 2009

Reflejo


Hacia más de una semana que Berlín estaba gris, plomizo; el sábado empezó a nevar y no ha parado hasta ayer.

Hoy me he levantado y el Sol que entraba por mis ventanales era precioso. Miré a la calle y todo seguía nevado, pero brillaba, con destellos de plata y brillantes.

Esa simple idea del Sol que relucía las cosas más sencillas, en un auto, el manubrio de mi bicicleta, la copa del pino de la casa, la escalera que conduce al río, esa simple idea me dió un buena abrazo mañanero, tan deseado en estos últimos tiempos de correr contra la corriente, de esperar, de intensificar la paciencia, de sorber hiel de labios ajenos.

Por eso, por esa simple sensación de protección aparente, de cálido movimiento en mi espalda, de susurro silencioso, gratis, imposible de rechazar, por esa simple sensación me he puesto feliz.

Un poco feliz, más que ayer. Quizá duré de nuevo la ilusión más de un simple día, y los dolores que cada vez que me ronda la cabeza me atacan, se irían, ya rápido, y no tendría que sentir más ese constante y cotidiano dolor de estómago que ya ni se de que será.

Nervios, dice mi médica.

Acaso sea tan sensible mi cuerpo que no puede aguantar con ya casi 44 años tanto o menos de lo que ha aguantado en toda su vida, la mía claro.

Y aunque para la racionalidad bien entendida en estudios universitarios doctorales y certificados, las premoniciones no son parte de la ciencia, hoy me siento feliz, y espero que esa felicidad llevé mis dolores a otra parte, los aleje, aunque sean de nervios.

Hay Sol entrando por los ventanales, brillan los objetos, yo sonrío y hoy soy feliz.

Quisás sea momento de reflejarme en el día y dejar que la oscuridad se vaya de mi cuerpo.

Aunque cueste tanto, vale la pena intentarlo.

27 enero, 2009

Compartimiento

Qué compartimos realmente?
Un viejo bolero, rasgado de surcos de lágrimas, podría decir que compartimos TODO. Que vamos por la vida con una amplia sonrisa entregando nuestra buena onda y mereciendo con los brazos abiertos el bienestar del mundo, la sabiduría de la gente, la gracia de un niño, la candidez de un anciano.
Pero no.
Creo que todo es menos núbico, algodonozo.
La vida está hecha de una sinfín de nosequés, noseporqués, nosecuándos.
También, es cierto, que nos hace dichosos cuando a regañadientes le cambiamos ese destino de opereta que tenemos y nos acaricia el alma con una canción, una película, un buen libro, o los últimos atardeceres en mi balcón de Berlín, donde la nieve está dando paso al sol, el verde vuelve a brotar, y la vista es bella, muy bella.
Pero vuelvo a mi pregunta, qué compartimos en realidad?.
Hace unos días alguién que apareció en mi vida torbellínicamente y que me ha dejado dando vueltas, quizás porque me lo merezco por lo egosita que fui en el pasado, me dijo: "si podemos".
No fue el actual, "Yes, we can", sino algo con más interrogante que futuro, tirado en un ir y venir de messenger de necesidad y vacíos.
Fue una aseveración y a la vez un interrogante.
Si podemos, compartimos.
Sí, podemos compartirlo.
Sútil diferencia gramatical, literaria, emocional, vital.
E insisto que coño compartimos en la vida?.
Comparto mi cama y mi cuerpo, y quizás algún otro cuerpo más.
Comparto mi mesa, mi comida, mi beber.
Comparto mis palabras, mi desesperación, mi inteligencia.
Comparto mi pensar, un asiento, un tren.
No me alcanza.
Anoche, viendo una de esas películas que te dejan los ojos hinchados de tanto llorar, en una escena final de cena de 31 de diciembre, hay tres hombres, un húngaro, un ruso y un español a principios de los años 30 en Buenos Aires, en un conventillo de la Boca, que comen, bueno medio mastican, rasguñan mejor dicho, un trozo de pan y algunas nueces, y leen, y aprenden, y se hacen uno mientrás nada de lo que tienen tiene algún valor, salvo ese momento, de nacimiento, de cultivo, y sus brazos y su ilusión, y esa luz cegadora que sale de sus ojos, ante lo nuevo, con deseo, ambición, futuro.
Ellos comparten y comparten, dan para recibir. Merecen y dan. Sueñan juntos, duermen con los ojos abiertos, desconfiando de todo y creyendo en todo. Sonríendo con dientes apretados. Caminando hasta agotarse. Deshaciendo sus ropas, manchadas de manchas, de más.
Atendiéndose, para entenderse.
Así, con dificultad, con pobreza, sacrificio, así sin nada se hizo todo.
Del todo no hicimos nada. Del todo siempre vino lo vacuo. Bajo todo había nada, y más nada.
Y sin embargo, que compartimos?.
Bordes de sables golpean las paredes de mi cabeza. LLoro porque la vida no es fácil. Porque estoy sólo, lejos, de nuevo novedoso, cavando otra vez, con menos o más, con 3 o 4, sin tanto, sin tantos.
Cuántos han caído en el camino?.
Pero por más que porfiemos, insistentemente estúpidos, en que la vida no vale nada...si no es para merecer...la vida sí vale algo, mucho o poco, ya lo veremos, cuando aunque sea un sucio y seco cacho de pan que se desgrana entre dos , tres, cuatro manos, sin valor alguno más allá del tesoro compartido, como faisanes y caviar con copas de cristal rebozantes de Chamapgne y dátiles carnosos en los pechos, y salvia, y rosas; compartiendo sin significado, mecánica sutileza para decirnos: estamos acá, juntos, pocos, desconocidos, ajenos, extraños, sucios, pobres, pero con ilusión.
Y estamos leyendo, y aprendiendo.

23 enero, 2009

Conciliación obligatoria


Este el puente que hay bajo mi casa en Berlín, cruza el río Spree que es el congelado que está ahí abajo, que cuando no es cómo una cubetera está lleno de cisnes, patos, y aves parecidas a un pato. Y por las mañanas todo tipo de personas corren, hacen footing o cómo yo (a eso lo de todo tipo de personas) andan en bicicleta. Mucho cuidadín con el hielo que se forma después de un día de nevada, cuando uno dice, ya está, es cuando peor la puedes pasar con las patinadas. El otro día sin más, volviendo de mi clase de Alemán, se me ocurrió tomar un camino alternativo cercano a otro río, junto al Reichtang (Parlamento) y el muy bobo no puedo frenar EN EL ÚNICO LUGAR DE BERLIN que debía quedar hielo y casi me meto de cabeza al agua, con bicicleta incluída.
Había hecho una advertencia-promesa de que no iba a contar nada más hasta que tuviera línea de teléfono e internet, pero las cosas van más lenta de lo que yo esperaba en todos los áspectos. Un alemán el otro día me dijo: "Berlín es una ciudad de mucha burocracia, así que hazte de paciencia para las gestiones que tengas que realizar". Es cierto, ayer estuve casi 8 horas deambulando por vacios edificios para solicitar un papel que al final como ciudadano español no necesitaba :(
Volviendo al tema de no escribir más, como Deutsche Telecom es como Telefónica en España, o sea la dueña de todas las líneas de teléfono (aclaro para que no se confunda Thomás), y yo ingenuamente solicite la conexión a través de una empresa muy barata, pero muy dependiente de Telecom, el resultado es que me están pasando las fechas de una a otra, y no sé aún cuando lograré mi objetivo. Pero, anyway, hay cibercafés, pero no me da nada de ganas salir a la noche, que es cuando estoy realmente inspirado para escribir a horas donde ya estoy metido en la cama, o con el pijamita puesto y Morfeo dando vueltas.
Así que bueno, y para cortar la perorata, que no va nada de literaria, y ni siquiera tiene pretensiones (Vicentínnnnn), me he decidido hoy viernes que hay sol, que está noche me iré a parrandear, tendré sofá a media tarde, y esas pequeñeces; decía, me he decidido a romper la huelga y contar algo.
Culpable en alta medida Don Juan Manuel, que claro, como ahora anda de baja térmica y con el corazón con "aujeritos" me endulza la lengua y no es cosa como andar permitiéndole tantas iniciativas y quedar rezagado en la liturgia de la creación.
D. Juan Manuel, que gracias a Dior, no tiene nada que ver con Rozas, pero sí está fresco como una lechuga, me ha hecho un video en youtube de saluditos y esas cosas, y me ha presentado las instalaciones del complejo vacacional-rehabilitatorio ña Marta Club de Campo, con ña Marta como cronista protagónica, Iván y el susodicho D. Juan Manuel, y ete (es ete o hete?) aquí que me dió muchas ganitas de estar en por ahí....sí, ya estoy escuchando el coro dirigido por Fedda Bustamante, con NP como primer solista diciendo que estoy loco, y esas cosas, pero bueno, a mi me dió como un golpazo de querer estar ahí. Claro, yo quiero estar en el ña Marta Club de Campo, no sè si en Buenos Aires.
Y entonces cómo coño se entiende todo esto?. Pues no se si hay mucho que entender o qué. Quizás lo que deba preguntarme (Why?) es hasta dónde el calor del calor ha derretido la nieve del Spree?.
Porque aunque no me acuerde mucho, o no me acuerde nada, si la nieve se derrite ahora, más vale pájaro en mano que cien boludeando.
Pizza fría y canapés?...vale, yo pongo el Moscato.
Gracias Pela.

14 enero, 2009

Nada

Estoy en huelga, como los pilotos de Iberia. Hasta que Arcor no me instale el teléfono y la ADLS no pienso escribir, ni pensar, ni contar, ni mostrar nada...en el blog. Claro.