Gustavo Pecoraro Brondino|Crea tu insignia

20 junio, 2008

Horizonte

Busqué y rebusqué las palabras necesariamente adecuadas, amables, cuasi posibles, para desandar tanto tiempo de resistencia.
Pensé a menudo qué significa el ser un sobreviviente de años de caídas, puestas en pie, y nuevas caídas con nuevas puestas de pie.
Un ojo avisor como de cotelé me guiñó, sin saber, que apenas me dan la mano, entrego el alma. Poderes de resistencia, como venimos diciendo.
En un momento todo se revuelve, las cosas pasan de blancas a negra, y la distancia entre la belleza y la fealdad queda a menos de una barba de gamba.
Otoños vendrán, pasarán veranos, caerán inviernos, y renaceran las primaveras...¿pero debe ser todo en ese orden?.
Soy, repito, un superviviente, como esos viejos gauchos de la Pampa Argentina que galopaban durante años, durante toda su vida mejor dicho, para cuidar su ganado, y gastando su culo, su bombacha, y su caballo, paseaban orgullosos por la vida con la tranquilidad del deber cumplido. Quizá irse a veces de putas era su único pecado.
Resisto. Sobrevivo. Triunfo. Sigo buscando.
Las confusiones, las dudas, las broncas, los avatares, son mano si y mano también.
Pero ahí vamos, sosteniendo, cultivando, aparcando los desdenes, las palabrerías, los lejanos, los silencios.
Esperando que pronto, más pronto de lo deseado, y menos lejano de lo posible, llegues.
Es la meta que todo gaucho de la Pampa desearía para su horizonte.

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