Gustavo Pecoraro Brondino|Crea tu insignia

20 junio, 2008

Horizonte

Busqué y rebusqué las palabras necesariamente adecuadas, amables, cuasi posibles, para desandar tanto tiempo de resistencia.
Pensé a menudo qué significa el ser un sobreviviente de años de caídas, puestas en pie, y nuevas caídas con nuevas puestas de pie.
Un ojo avisor como de cotelé me guiñó, sin saber, que apenas me dan la mano, entrego el alma. Poderes de resistencia, como venimos diciendo.
En un momento todo se revuelve, las cosas pasan de blancas a negra, y la distancia entre la belleza y la fealdad queda a menos de una barba de gamba.
Otoños vendrán, pasarán veranos, caerán inviernos, y renaceran las primaveras...¿pero debe ser todo en ese orden?.
Soy, repito, un superviviente, como esos viejos gauchos de la Pampa Argentina que galopaban durante años, durante toda su vida mejor dicho, para cuidar su ganado, y gastando su culo, su bombacha, y su caballo, paseaban orgullosos por la vida con la tranquilidad del deber cumplido. Quizá irse a veces de putas era su único pecado.
Resisto. Sobrevivo. Triunfo. Sigo buscando.
Las confusiones, las dudas, las broncas, los avatares, son mano si y mano también.
Pero ahí vamos, sosteniendo, cultivando, aparcando los desdenes, las palabrerías, los lejanos, los silencios.
Esperando que pronto, más pronto de lo deseado, y menos lejano de lo posible, llegues.
Es la meta que todo gaucho de la Pampa desearía para su horizonte.

17 junio, 2008

...de tu voz



No quiero pensar, no me dejes hacerlo, que tu silencio es la respuesta que ocupará nuesto futuro. Que tus palabras que tanto necesito se hayan presas de manos conocidas. Que tus respuestas puedan ser más allá que voces, ahullidos inhumanos. Deja de pararte tan lejos que no puedo siquiera alcanzarte. Dame protección con tus brazos y aclara tu tristeza que te inunda. Roba la energía del caminante que tiene ansia de perderla. Intenta sobretodo perdonar y dame tu mano como siempre. No calles. No temas. No dejes de soñar. Escucha. Termina todo pero empieza todo otra vez. Como antes. Hazme escuchar tu voz. Si me permites, por favor.

07 junio, 2008

...de tu mirada

Apenas se percibe en esta foto todo lo que decimos diciendo lo que deberíamos gritar. Apenas se ve tu cara desdibujada entre los cacahuetes del aperitivo de ese 31, y tu presencia sobre mi, reclamando atención, la que mereces y merecías más aún en ese momento.
Llevo tiempo guardando esta foto, para aclararla, descifrarla. Porque es una foto de amor, del amor entre dos hombres que debe ser necesariamente triunfal y poderoso. Ese amor que debe derrotar las dudas, las disculpas, los errores, los horrores, y suavizar las culpas, los sentires malvados.
Un amor que yo necesito mucho, que tu apenás te animas a desnudar, que aún desde la insoportable esperanza de que el día del reencuentro no está nada lejos, me llena de angustia, porque es un amor que debería ya ser de mucho antes, de antes, de cuando esa foto, donde tu dabas todo y yo me hacía el tonto.
Amore mio, tu silencio, tus palabras excesivamente cordiales, tu ocupadísima carrera hacia la habilitación a la independencia laboral, me atontan. Hay días que me siento lejano por no molestarte, como si mis deseos se tuvieran que ocultar ante tanto y tanta responsabilidad que de repente tienes.
Y, si, ya no tienes 25 y te derrites conmigo, ahora ya afilo más las palabras para no perder en los mares adriáticos, o en Bologna, o en vaya saber que ciudad.
No me viene mal un poco de ejercicio de poesía, esa poesía que tanto te debí, por bobo, atontado, y cobarde.
Sigo como ves, siendo el mismo, pero ahora estoy seguro de lo que digo, y soy yo el que se queda embobado al mirar tu sonrisa.
Te quiero, y quiero que seas parte de mi vida para siempre.