Gustavo Pecoraro Brondino|Crea tu insignia

26 mayo, 2008

...de tu piel

Apeados aún a las barandillas calientes donde nos dimos el primer beso, recorro el paisaje y entre los lejanos árboles y las viejas casonas, te sigo buscando como el recuerdo de lo que debe ser futuro. Un poco más abajo de la colina, donde exactamente termina el pueblo y comienza la larga carretera, veo que llegas. Pero no eres tu como tu eres en esencia. Eres otro. Un extraño. Pero eres tu. Y pasas junto a mi y lloras, y sin pensarlo, y sin verme, y sin siquiera sentirme, me rozas con tus dedos. Y la magia que debía venir desde lejos nos pega de frente y nos deja tirados en el medio de la nada, más allá del pueblo, la barandilla, el camino, y la colina.
Dices que amas pero que en tu corazón hay muchos lugares, que cuando estás conmigo estás pensando que quizá no seas tan bueno como deberías ser, que no quieres ser más dulce, que no quieres ser tan malo.
¡Si pudiéramos tener un punto medio en cada momento!
Pero estamos hechos de pasión y movimiento, de vidas de sibaritas y disfrutones, de acomodados sillones a paredes blancas, de champagne, de gin tonic inacabables, y cervezas espumosas y frescas, y humo, y drogas.
Cuanto mejor sería que mi vicio no fuera tu piel.

No hay comentarios: