Gustavo Pecoraro Brondino|Crea tu insignia

13 abril, 2008

Otro


Sentado al sol de un agradable día, con una helada Vichy Catalán, fresones rojos y un poco de piña, no se porqué me asalta un oscuro pensamiento, remotas ideas en este día tan ideal.
Recuerdo que he llorado muchas tardes de embadurne de mierda y palabras, esperando que aquí y allá, o en cualquier esquina, mi angustia parase, se pusiera de pie y chau.
Necesitaba una palabra tuya.
Fue una dura tarea resistir mis pensamientos, viejos fantasmas de antaño, fáciles para el insulto, la bronca, la calentura sórdida que sólo dejaba rastro de pústulas infames en la retina de mis ojos.
¡Cuánto me costó controlarme! y sin embargo, que sabia fue la decisión.
Millones de microbios se acurrucaron, apretando instintivamente a la bilis, secándome de energía, pero llenando de calma los momentos más tristes de mi vida.
El silencio al que me castigaron fue peor que las palabrotas que cuatro par de borrachos obligaron a defender. Risotadas y burlas baratas pagadas a golpe de talonarios por nuevos piqueteros de postín, de El Mundo y La Razón y las coimas de las operaciones Guateque.
La verdad flota como los soretes.
Muchas otras voces quisieron ver con claridad.
Muchas veces confié en su buena voluntad.
Muchos días mi cabeza fue una madeja de pensamientos, inactividad postrante de tanta cama y tantas heridas, cirugías, anestesias, doctores, curaciones, fármacos y más fármacos.
¡Y sólo necesitaba que me hicieras reir un rato! Tontear como antes, por tontear nomás.
Ajustes desproporcionados que sin sentido valían más que la alcansable realidad de todos los tiempos.
Tantos que dieron amor sin sobresaltos. Tanto que doy apenas con un abrazo, dos palabras, tres paseos, y abriendo este corazón que late aunque a menudo ni siquiera me doy cuenta de él, pero por suerte los demás sí.
Mucha agua sucia corrió bajo el puente, llenándolo de cobardes, débiles y tibios.
Estamos en épocas de sequía. Ya nada era casi como era entonces. Otras formas de amar han resurgido. El silencio como agua clara llena mi alma.
No somos vips, ni malos, ni hijos de puta, ni putos chorros, ni "esos señores de los que no hablamos", no somos los peores.
Alguién dijo alguna vez que las opiniones son comos las narices: todos tenemos una diferente.
Los túneles son oscuros desde el comienzo al fin, incluso en la misma salida podemos no distinguir la luz de fuera. Pero siempre hay salida y vida más allá de cualquier lugar.
Ya se te ha pasado, me dices. ¿Pensabas acaso en lo que estabas diciendo?.
Los presos salen. Los perros ladran. Las putas cobran. Los pijos bailan. Las pollas duras. Los patos pretos. Los pedos huelen.
Fito dijo: Dar es dar. Dimos...y ya no está.
Vengan aquí, los que quieran venir, vengan.
La selectividad no es fácil, ya no será tan sencillo.
Pero si están dispuestos, vengan conmigo.
Yo estoy trepando al cielo.

1 comentario:

Akinol dijo...

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