Gustavo Pecoraro Brondino|Crea tu insignia

20 abril, 2008

Federico


Nos reunió algo más que un "¿que quiero?" en una salón del ACA abarrotado de futuros ángeles, con dioses y semidioses compartiendo las sillas, en blancas intenciones de progreso.
Hubo muchas deserciones que nos fortalecieron. El hecho de sostenernos las manos alcanza para achicar nuestros polos.
Él es humano, frágil, soñador, va por delante con la buena voluntad y aún cree, y lo dice, en las grandes intenciones: caminar tomados de la mano por Nueva York, un bigote algo más canoso, una profesión que cualquier padre estuviera orgulloso.
Estudia, estudia mucho, se prepara para futuro, que le será beneficioso simplemente porque se lo merece y ha trabajado para ello.
Siempre una pluma o un gato aparca junto a su ventana, será de tantos años de bailar en la revista.
Viajero incansable, odia el frío, busca el verano, por eso no me viene a ver mucho...prefiere los cruceros panteriles o su casa en Mar del Plata, o refugiarse en Montevideo adonde me llevo y seguro que un poco se arrepiente de no haberme pedido que no durmiera donde NO debí dormir.
Una vez describió mi casa, una de las primeras que habité en Madrid, simplemente como un microndas. Era verdad.
Nos une más allá de las triviales frases que hablan de la amistad, el concepto por sostener una decisión conjunta: sobrevivir en lo posible en buena forma y con buen ánimo.
Hablamos de la nada como si fuera todo. Mezclamos lo importante con lo básico y un recorrido sutil por la psicología barata nos acerca más a los problemas de los que quizás deberíamos estar lo más cerca posible.
Hay un momento oportuno para nuestras charlas. Quizá podemos ser más útiles siempre que levantemos un teléfono o escojamos un billete de ida y vuelta.
Para mí simplemente es vital, único, irremplazable, acabado, divertido, necesario, propio, distinto, cercano.
Tan distintos y a la vez tan iguales.
Yo discutiría con un cóctel y él escucharía a Manuela Bravo.
Yo desnudo mi cuerpo públicamente y él necesita de "el" momento oportuno.
Los bajos fondos me ponen, su extásis llega cuando bajo el telón.
Yo prefiero a Zamora, que por cierto él no despreciaría si no existiera Macri...no crean que es una cuestión de principios, parece que aprecia como le sienta mejor el traje.
Ama París, tanto como odia mi ciudad amanda: Barcelona.
El desea más de la deseado, y yo acostumbro a someter mi instinto.
Ambos necesitamos amar y ser amados.
¿Buscamos lo mismo de sitios diferentes?
¿Quizá?
Quizá no.
El límite entre Bette Midler y Brigitte Nielsen lo borra seguramente una charla en un sofá lleno de almohadones...o viajar.
Sólo sé que no podría pensar mi vida sin él.
Lo extraño tanto que a menudo lo llamo y le cuento las mismas cosas que le dije un día atrás.
A veces me pregunto que sentirá en esos momentos cuando me repito.
Tengo tanto para agradecerle que seguro me olvido de muchas cosas.
De todos modos tampoco hace falta que nos pongamos tan serios para hablar de mi mejor amigo.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Y me hiciste llorar !!!!
yo también te extraño y te quiero..
Y lo que nos sostiene unidos es eso: no nos entra la misma ropa, voto a mis candidatos por el look más que por las ideas, a mí el cuero me da calor, yo sigo con Mirta y vos dejaste a varios divinos en el camino, tengo mis pudores cuando vos no tenés escrúpulos, beso a sapos creyendo que son príncipes que son sapos mientras que vos sabés con quién estás, me cuelgo del pasado....y vos mirás hacia adelante...enfin...en estos momentos te voy a homenajear...y me estoy yendo al sauna !!!
besitos y te extraño !!!
FEDE

Gus dijo...

Bien hecho, ese es mi chico...al sauna, y el primero a mi salud!