Gustavo Pecoraro Brondino|Crea tu insignia

02 febrero, 2008

Uno, dos, tres...sesenta y siete



Despierta lentamente, aún hay mucho tiempo antes del amanecer, revuélcate a mi lado, disfruta del aroma del café que llega desde la cocina, pero no tengas prisa quiero disfrutarte como la gloria bendita.
Dices que pronto habrá cambiado todo y volvemos a hablar de lo mismo: hace rato que todo cambió.
No más insomnios,
no más penas, muchos y necesarios olvidos, alivios que a pesar surten efecto sin penar.
Vueltas y más vueltas, del rodar la vida está hecha, cada vez que piensas que vas a parar ahí viene el amor y te hace seguir girando como la calesita vieja y rota del barrio de Barracas que antes cuando todavía creías en la nada,
te hacía feliz.
Tomá un poco más de agua entre tus manos
y llénate de mi antes del anochecer,
ya sabes mañana habrá más y pasado si quieres,
podríamos llegar a intentar escalar aquel monte del que no recuerdo el nombre.
Tampoco importa tanto, sé donde queda el horizonte que nos lleva directamente hacia él.
No te olvides, más que nunca, quédate sin fuerzas mientras me abrazas.
Las malas lenguas dirán que nos ha vencido la pereza.
¿Pero que saben ellas de la magia?...aún están empezando a creer en la fantasía.

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