Gustavo Pecoraro Brondino|Crea tu insignia

07 febrero, 2008

Despersonal (...a Fabi...)

Peleamos, gritamos, nos hacemos tanto daño que aún los que nos miran piensan que hemos sido agredidos por otro, ocultamos nuestra verguenza y pudor en la mirada ajena que se compadece del esquivo dolor como agónico que provocamos con la provocación a la que nos lleva el momento exactamente anterior al precipicio, ese instante donde el filo de un cuchillo ni siquiera puede llegar a ser suficiente. Cuando en ese devaneo de mente y cuerpo brota de nuestras entrañas la hiel manchada de mierda que mascullamos cuando ocultamos tanto que deberíamos dejar de lado el aliento para no respirar jamás.
Morir por amor ya no es una buena excusa.
Resucitamos tantas veces que ni siquiera la Parca está dispuesta a ser burlada por nuestra estupidez, prefiere pasear borracha por los cementerios añorando las viejas épocas donde el miedo era más importante que el final.
Oh antiguos poetas que clavaron sin consentimiento malas razones para nuestro dolor.
Deja que corra el agua por la herida, mira con claridad, escucha, y si no escuchas, vuelve a escuchar.
No todo inevitablemente pende de un hilo.
Menos nuestras vidas, roidas, cargadas de bolsas de piedras y flores, y mierdas, y lociones, y sangre, y sudores, y semen, y sed.
Basta de echar a los que se acercan.
Deja ya de dar vueltas a la esquina, arrastrando ese barrilete de papel crepé celeste, sucio y mojado de tanto arrastre por la alcantarilla.
Si al final lo único que buscamos es que nos invadan nuestro espacio personal.

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