Gustavo Pecoraro Brondino|Crea tu insignia

26 enero, 2008

Memoria



Cinco continentes son muchos millones de kilometros de tierra para acabar pensando que ahí a vuelta de tu calle favorita por donde transitan tus pensamientos te toparás una vez más con la osadía del recuerdo.

Cuatro maneras de ver la decisión no tienen porque significar la verdad, siempre puedes encontrar otro punto de vista, allí donde menos lo imaginas.

Tres veces he tenido que contenerme de llamarte, ayer casi suplicabas que te diera amor, cosa que no es necesario que hagas. Lo tienes.

Dos días faltan para lograr llenar el bolillero de rosas azules que plantamos en diciembre a la espera de que el frío no las matase.

Una vez me dijiste hasta mañana. Aún recuerdo esta tarde.

No todo es para recordar, hay vida más allá de tus recuerdos. El futuro es nuestro. Mis recuerdos relocos también.

21 enero, 2008

15 enero, 2008

Inmunidad



El arte de perder no es muy difícil;

tantas cosas contienen el germen de la pérdida,

pero perderlas no es un desastre.

Pierde algo cada día.

Acepta la inquietud de perder las llaves de las puertas,

las horas malgastadas.

El arte de perder no es muy difícil.

Después intenta perder lejana, rápidamente:

lugares, y nombres, y la escala siguiente de tu viaje.

Nada de eso será un desastre.

Perdí el reloj de mi madre.

¡Y mira!

desaparecieron la última o la penúltima de mis tres queridas casas.

El arte de perder no es muy difícil.

Perdí dos ciudades entrañables.

Y un inmenso reino que era mío, dos ríos y un continente.

Los extraño, pero no ha sido un desastre.

Ni aun perdiéndote a ti

(la cariñosa voz, el gesto que amo) me podré engañar.

Es evidente que el arte de perder no es muy difícil,

aunque pueda parecer (¡escríbelo!) un desastre.



Elisabeth Bishop

11 enero, 2008

La forma que tienes de decirme te quiero


Hay ciertas palabras que producen tanto dolor que no son necesarias.
Las hay que provienen de gente que no comprendes como sigues queriendo, en las que casi no te atreves a pensar para no ponerte a llorar a mares; también hay palabras que no generan ningun efecto porque quienes las esgrimen son de un pasado intolerable lleno de miedos, confusiones y traiciones; están las palabras que aparentemente lastiman: hijo de puta, sidoso, marica, lesbiana, machista, puta, trava y tantas otras que a menudo provocan risa en el grupo que las jalea, y seguidamente más de uno espera que le toque a él la voltereta, aunque prefiera de momento negarlo.
Y también están aquellas palabras que nos salen del corazón, las que decimos cuando sentimos, y nos abrimos dulcemente a llenar espacios con poesía eterna: amor, te quiero, eres lindo, que guapa eres, hazme el amor, te extraño.
¿Que seríamos los seres humanos sin todas estas palabras? Las buenas y también las malas.
Quedaríamos reducidos a la primitiva forma de convivencia que tuvo el mundo: la violencia, el matar a otro por que sí, el salvajismo.
Sí, ya me dirán ustedes que esto es moneda corriente en nuestro tiempo, que se matan a miles de personas todos los días en todos los rincones del mundo, se amenaza a los pueblos, se atemoriza a sus niños, se castiga a sus mujeres, y ancianos, y desprotegidos.
Sin embargo, existe la palabra.
Esa misma palabra que a cantidad de personas le ha costado la vida, y que sin embargo sigue brotando de las bocas cerradas de otros que hablan para calmar la barbarie, sigue existiendo en el alma de los que resisten, sigue como necesidad en los que sobreviven, sigue palpable en el corazón de los que amamos.
No te preocupes, cariño.
Deja que cientos de miles levanten sus lanzas contra mi.
Deja que claven sus sables bien ondo en mi pecho.
Permite que sus piedras destrozen mis ojos.
Pero por favor, proteje mi boca, que es la que aún podrá decirte que te quiero.

06 enero, 2008

Dos mil ocho




Cortá un pedazo de torta y dame

vamos hasta la esquina a ver qué pasa

todo está en orden

como es costumbre.


Si algo ha cambiado eso es nosotros, el otro cambio los que se fueron.


El mismo humor con aire grotesco

sigue rondando por los cafetines

antes por los cuentos del gordo Salverio

y hoy por su hijo.


Si algo ha cambiado eso es nosotros, el otro cambio los que se fueron.


El viejo Luis y su poesía rata

sobre la angustia de un hombre solo

porque su hembra lo abandonara

con un amigo.


Si algo ha cambiado eso es nosotros, el otro cambio los que se fueron.


El cine ya no tiene a Chaplin

pero sus luces ahora encandilan

toda la gente sigue parada

siempre durando

como si el ayer los hubiera castigado.


Litto Nebbia
(Gracias Ale Correa por tus fotos)