Gustavo Pecoraro Brondino|Crea tu insignia

15 diciembre, 2007

Ojos

Cuando abras la puerta blanca de esa casa que tanto soñamos ambos, indistintamente sabrás que ha llegado el tiempo de la cosecha.
Cuatro manos arrastraban tu cartel de figurante famoso en la caravana de allí, y sin embargo solo me tenías a mí, y gracias que justo cuando te dabas la vuelta puse los brazos adelante del muro que te rompería la cara.
Dejaste las charla para luego, decidiendo sabiamente que momento es el oportuno para el amor y más, y tus ojos se me clavaron como dulces espinas en el fondo del cuerpo, salpicándolo todo, ¿y que?.
Bajo las sábanas la tierra se hizo arena y el agua, mar. Más allá ya no supimos siquiera especificar el bien o el mal, sin más. Y soñamos.
¿De cuántas preguntas está contenida una frase?.
Tu pusiste azúcar al café.
Los libros nos están esperando de nuevo.

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