Gustavo Pecoraro Brondino|Crea tu insignia

15 octubre, 2007

Ajenos ojos



"Alguién puede tratar a otro como si no tuviera valor, pero su valor permanece. No está dentro del poder de un ser humano el quitarle a nadie su verdadero valor. Igualmente, yo no puedo declararte a ti tu valor. Sólo puedo decirte que te valoro como a una persona. También espero que otros te valoren como persona. Sin embargo, al final, eres tú quien tiene que encontrar la fuente de tu propio valor y aprender a valorarte frente a la adversidad.

Por ejemplo, conozco individuos que me aborrecen intensamente (y posiblemente yo les he dado una buena razón para que así sea). También recuerdo cuando yo solía aborrecer intensamente a gente. Dejé de hacer eso por una sencilla razón: entre más me disgustaba una persona, mayor control tenía sobre mí. Finalmente se me ocurrió que había dado el valor de quién soy, a la opinión de esa persona, y estaba viviendo de la mala opinión que ellos tenían de mí. Pensé que no podía hacer nada en este mundo porque no tendría valor.

Cuando me moví en otra dirección, me di cuenta que había otras personas que sí me valoraban. De un lado tenía valor y en el otro no lo tenía. Miré esto más profundamente. Miré mis propias acciones y me di cuenta que estaba pretendiendo darle gusto a otros: "si hago esto, ellos me querrán; por lo tanto, lo haré". Logré que esas personas en particular me quisieran, pero había allá afuera algunas otras que no me querían, porque logré que las primeras lo hicieran. Estaba empezando a volverme loco (no iba a ser un viaje muy largo, porque de todas formas es una locura empezar a hacer eso).

Se reduce a dos palabras: yo soy. No me importa la que alguién más ponga después del "yo soy". Ellos pueden decir, "yo soy violento" o "yo soy feliz". A la parte que yo escucho es "yo soy". Es el "yo soy" que nos hace presentes."

John Roger

1 comentario:

Sergio Lanza dijo...

me suena, me suena, me suena...