Gustavo Pecoraro Brondino|Crea tu insignia

08 septiembre, 2007

The Oracle spoke

Tenemos miedo, jugamos con fuego, volvemos a mentir, hablamos tanto de llenarnos y reclamar vacíos huecos de profundos devenires, soles que apagamos con los dedos con los que hemos apretado las armas de venganza que tanto nos deberían avergonzar, y sin embargo están ahí presentes, aceitadas, vivas,
convulsionadas de nada de nadie,
nadando perecederas sin aromas ya, cambiando apenas frases con la boca cerrada
y el llanto amargo de lo que fue.
Cuando de repente todo cambia.
O al menos es lo que pensamos, creemos, confiamos, deseamos.
Algo que nadie calcula ni maneja, nos devuelve a la superficie, nos alivia el ahogo con aires renovados de flores de ultramar, de mares azules, y colinas verdes que bañan las playas más remotas, lejanas de paisajes televisivos, perfectos en su calma, soleados de maquillaje,
así como todo debería ser.
Una tarde bendita de septiembre nos volvemos vivos de totalidad, cuando unos ojos se clavan como antes se clavaron los mismos, y no nos dimos cuenta, y una palabra se vuelve audible, presentándose impúdica sin temor, como los silencios que siguieron a miles de golpes de puertas pesadas, marcos gruesos, hojas metálicas, que di sin escrúpulos en tus ilusiones.
Y ahí, nuevamente, otra vez, casi volviendo 4 años atrás el tiempo, comienza todo de nuevo.
Recomienza el amor, el aroma, el color de tus ojos, las sonrisas exactas, la bondad, la paz, la ilusión, las buenas palabras, los buenos pensamientos, los juramentos realmente importantes, el deseo de curar, cuidar, amar desde el amor, vivir contigo.
Nada más. Nada menos.

2 comentarios:

Sergio Lanza dijo...

Bravo, bravo, bravo!
A veces, pocas veces, la vida da segundas oportunidades. Agarrémoslas y exprimámoslas hasta que el corazón llore de alegría.

Gus dijo...

TU más que segundas oportunidades, tienes dos oportunidades, difícil tema, pero hay que ir con coraje, serenidad, y amor...al final siempre el amor puede con todo, incluso con la confusión de los deseos.
Muak.