Gustavo Pecoraro Brondino|Crea tu insignia

30 septiembre, 2007

Juan Martín, Horacio, Felipe, y otros chicos del montón


Los Pumas, el seleccionado de Rugby de Argentina, y del cual les vengo dando la lata desde ya hace un tiempo ha acabado su partido de clasificación para los cuartos de final contra Irlanda. Han vencido 30 a 15. Contra todo pronóstico y participando en el grupo de la muerte junto a los locales Francia, la mencionada Irlanda, Georgia y Namibia, han terminado primeros, invictos y pasando a la próxima fase, los cuartos, que jugaran con Escocia. Así nos hemos librado de tener que enfrentarnos con el mejor equipo del mundo los All Blacks, de Nueva Zelanda, que se los dejamos a los franceses.

Juan Martín Hernández se ha salido, ha sido el mejor del equipo, y ni que decir del ensayo del ponderado Horacio Agulla. Felipe Contepomi no ha estado a su nivel habitual, y casualmente dos errores propios han puesto un poco el miedo en el cuerpo cuando Irlanda no paraba de atacar. Pero nada, que se le perdona.

Con lo cansaditos que deben estar.

Allá vamos escoceses, ¿preparados?.

27 septiembre, 2007

¿Cuándo?

En ese preciso instante cuando nuestras miradas se vuelvan a fundir
después de tanto esquivar los corazones
e inventarnos palabras para reorientarnos hacia la nada,
en ese, en ese momento lo sabremos.

24 septiembre, 2007

The same cage: ..."vamos a brillar mi amor"...


Me dispongo de mil maneras a decidir que estado es el que me toca, aplanando los cojines de a cientos de veces, pisoteados de hombros y espaldas, calientes de soportar la fastidia, la ansiedad, la depresión de las 8 de la tarde, la interminable vuelta para conseguir el sueño, con atascos tecnológicos variopintos. Sin embargo la pesadez de cada día preparar el baño, y sacudirme esta modorra de pastillas, variadas, coloridas, insólitas, reiteradas, curables, que me ansían más al saber que ni el efecto placebo puede adelantar los tiempos. Con la mente calesita que me aturde con sus miedos y sus temores, con las piernas tan cansadas como de días de arado, con los ojos nublados de tanto llorar ante la injusticia y el frío al que estoy condenado por los guardianes del tesoro, que apiratados han dejado su humanidad para otros tiempos, e imparte lecciones de incomprensión desde el olvido de sus reclamos antiguos.
Estoy cansado y aburrido, pero también estoy ilusionado y puedo amar. Estoy recluído y monótono, pero ocupándome de lo importante, y puedo leer. Estoy luchando a diario, de forma regular, confuso, creo que seguramente tanto esfuerzo valdrá la pena, y cada vez que pongo un pie en la calle, la vale. Estoy encerrado en mis temores, copias de viejos otros miedos, de antiguas casonas, viejos personajes, malos protagonistas. Alguién me pide que deje de echar a quienes me quieren de mi vida. Que ya es suficiente, y no puedo dejar de sentirme un estorbo en ciertos momentos. La nostalgia me ha ocupado el corazón, ansío llegar a Washingthon el año que viene, y que llegue diciembre en Madrid, y que los estudios de a quién le competan terminen ya, y que llegue el verano y nos juntemos en Europa my friend, y simplemente me sigo buscando entre las fotos del viejo cajón de hace mucho, y no me encuentro.
El otro día alguién dijo que la vida no tiene sentido de todos modos. Yo espero que el día que me muera mi vida tenga tanto sentido que me pueda enorgullecer de toda ella, y no de sólo una parte o de algunos años, o de cierto período.
Es lo que más quiero, que al final la dureza de los caminos que a veces decido transitar no sean sólo el resultado de mis errores, sino senderos de aprendizaje para el futuro del resto de mi vida,
hasta la muerte.
Y los árboles, y el viento, y las hojas, y los pájaros están ahí.

22 septiembre, 2007

La noche celeste y blanca


En Madrid miles de seres humanos recorren las calle de la llamada Noche Blanca, que es algo así como la institucionalización del botellón con algun museo abierto.
En Marsella sin embargo, en su tercer partido Los Pumas aplastaron a Namibia por 63 a 3, poniéndose a un paso de los cuartos de final.
Sin ningun lugar a dudas les aconsejo que pierdan un poco de tiempo en ver aunque sea algun partido de estos. Es un juego bastante duro, sobretodo porque se corta constantemente a base de montañas de sudorosos hombres que aplastan a otro, que debajo aún tiene tiempo para respirar y dar un pase o colocar la pelota en las manos de otro compañero. Ni que decir que los que suelen aplastarlo lo duplican en peso, y eso sumado en varios es lo más parecido a una manada de toros sanfermineros que se te caigan encima...pero debe tener su gustito, imagino.
De todos esos jugadores Felipe Contepomi es uno de mis preferidos (ya lo saben), pero bueno hoy les presento a Juan Manuel Leguizamón, 1.90, 100 kilos, que juega en el London Irish, y que ayudo al triunfo de Los Pumas con dos ensayos, y es el de la foto.
No crean que con este se acaba, porque he estado estudiando el desarrollo deportivo de uno de los wing o full back de Argentina, Gonzalo Agulla, del Hindú, y creo que me dará bastante letra.
Habrá más informaciones en este boletín.

21 septiembre, 2007

Ilusión, ilusión, ilusión

Profano casi siempre desde los lugares más ingratos los momentos felices. Quienes me idolatran me van taladrando a medida que lleno mis huecos. Miro indiferente las horas de la noche que se acercan y me hundo en la melancolía de otro día gris, de decenas de pastillas multicolores que a menudo curan algo y provocan lo demás. Amo en susurros porque la vida puede ser muy extraña. Gozo con la galantería de una cena, adornada de palabras, vacía de deseo, que perpetuo más allá del cuarto, golpeando las paredes blancas con incógnitcas, preguntas, subestimaciones. Espero el apoyo para levantarme, y emprender un poco más de vida para que la verdad razón de todo esto no sea en vano, esa verdadera razón que aún escondo en lágrimas reprimidas, como oleaje calmo, brisa suave. Comunico, no confiezo, y sin embargo me ilusiono de que quizá así pueda ser. Me derrumbo en el rojo sofá esperando con miles de teléfonos a mi alrededor que llamen. Voy y vengo del baño con dolor, como si las piernas fueran de alguien muy mayor, cansado, abatido, frío. Rabio de no entender porqué todo esto ahora. Maldigo a los malditos, mesquinos, maleantes, malevos. Me arrepiento tanto de ser poco consecuente. ¿La vida realmente tiene algún sentido?. Los malos serán buenos más allá, y los buenos seremos malos más acá, ni buenos ni malos, ni tantos, ni tontos. Debes terminar definitivamente de estudiar, terminar con tu pasado, y esperar el futuro. Las ilusiones están listas, preparadas, y me dan tanto miedo. De todos modos, más allá de las rocas, los bosques, los aires difíciles, las monedas de cambio, está tu corazón que me proporciona ese espacio dentro de él por el que día a día hace latir el mío, aunque no tenga ganas de responder.
Y te sigo buscando a mi lado en la cama.

14 septiembre, 2007

Brillante, de labios y carne

Con sudor entrelazados, hablando de eso que tanto queremos, besando ya sin saber si sentimos o fundimos nuestros cuerpos o vendemos nuestras almas por más, muchísimo más, olvidando los tiempos, los ruidos, las noches, los días, obligándonos a ser correctos de humanos nada más. Calentamos las bocas nuevamente con groseras acciones que nos gustan tanto que nos apeamos de los mares de soledad para hundirnos sin ningun tipo de disimulo en eso que a veces algunos llamamos amor. Nos volvemos locos, enloquecemos con las farolas que iluminan la vieja calle donde corremos de la mano, gritando, ahullando quizá, no de dolor, sino de felicidad, pura, dura.
Simplemente las dificultades se hacen a un lado, las barreras se abren, las murallas desaparecen por vientos sosegados, desparramándose de lleno en las putas monjas que husmeaban bajo los pantalones de aquel niño, pero no, no son monjas quienes chupan, sino curas señoronas que corrompen sin importar porqué, de todos modos ellos no creen en el juicio final, sólo lo recitan.
Hasta que aparecemos vendados de rosas, los brazos arriba, agitamos las manos, llevamos como armas nuestros rojos corazones que incitan, y pelean, plantan batalla a los fantasmas nucleares, los de las matanzas, las guerras, las dictaduras. Nos enfrentamos sin dar tregua y al final con dientes, manos, brazos, piernas, rojos corazones, vencemos, y vencemos, y vencemos.
Porque vinimos cantando libre por las calles, emanados de amor, llenos de gozo y gusto, blandiendo sencillamente la brillantez de nuestros cuerpos, de labios y carnes adheridos a otros labios y otros cuerpos adheridos también, y miramos los esqueletos del infierno, y cada vez más brillantes de verdad, pisando las mentiras que otros cultivan. Y hacemos el amor.





12 septiembre, 2007

Não concerne a língua, concerne o amor

Diga treinta y tres

Y se va la segunda!.
Argentina, Los Pumas le ganaron a Georgia en su segunda presentación, luego del victorioso partido inaugural.
Les dimos 33 de mano.

08 septiembre, 2007

The Oracle spoke

Tenemos miedo, jugamos con fuego, volvemos a mentir, hablamos tanto de llenarnos y reclamar vacíos huecos de profundos devenires, soles que apagamos con los dedos con los que hemos apretado las armas de venganza que tanto nos deberían avergonzar, y sin embargo están ahí presentes, aceitadas, vivas,
convulsionadas de nada de nadie,
nadando perecederas sin aromas ya, cambiando apenas frases con la boca cerrada
y el llanto amargo de lo que fue.
Cuando de repente todo cambia.
O al menos es lo que pensamos, creemos, confiamos, deseamos.
Algo que nadie calcula ni maneja, nos devuelve a la superficie, nos alivia el ahogo con aires renovados de flores de ultramar, de mares azules, y colinas verdes que bañan las playas más remotas, lejanas de paisajes televisivos, perfectos en su calma, soleados de maquillaje,
así como todo debería ser.
Una tarde bendita de septiembre nos volvemos vivos de totalidad, cuando unos ojos se clavan como antes se clavaron los mismos, y no nos dimos cuenta, y una palabra se vuelve audible, presentándose impúdica sin temor, como los silencios que siguieron a miles de golpes de puertas pesadas, marcos gruesos, hojas metálicas, que di sin escrúpulos en tus ilusiones.
Y ahí, nuevamente, otra vez, casi volviendo 4 años atrás el tiempo, comienza todo de nuevo.
Recomienza el amor, el aroma, el color de tus ojos, las sonrisas exactas, la bondad, la paz, la ilusión, las buenas palabras, los buenos pensamientos, los juramentos realmente importantes, el deseo de curar, cuidar, amar desde el amor, vivir contigo.
Nada más. Nada menos.

Ay mamita querida!


Primer partido del Mundial de Rugby 2007 en Francia. Stop
Los Pumas 17, Francia 12. Stop.
Ducha. Masaje. Cena. Camita. Stop.
Les dieron vien dados. Stop.
Viva Contepomi. Stop.
(pensando en Fabi, sin lugar a dudas, y antes del invierno)

01 septiembre, 2007

Cuarenta y dos


Quizá si supiera con seguridad que un día, mañana tal vez, se esfume la insensatez que aflora en los seres humanos, y que corrompe las promesas y las vuelve a corromper, pudriéndolas hasta reducirlas a simples cenizas sin valor alguno, quizá si supiera eso, la melancolía que a veces me invade no tendría sentido. Quizá si esa melancolía que inspira mis palabras no exitiese, no abonaría los recuerdos de seres pasados con rostros borrosos como las manchas de tierra en los parabrisas arrasados por la lluvia, ni permitiría abrir compuertas internas conductoras, dirigibles a la poesía, las bellas palabras, las bondadosas imágenes y las no tanto. Quizá si alguién me garantizara que nunca más lloraré ante el sonido de una canción de esas de hace tanto, de las de siempre, renovables, acompañantes, de todo la vida, gritaría al saberlo real, posible, próximo. Quizá cuando pueda comprender la necesidad de hacernos mal unos a otros y darnos sin respiro el peor de los deseos, intercambiando altasonantes promesas, que llevan a nada, simplemente al olvido, quizá, cuando, eso, cuando comprenda, me sentire aturdido de dudas de porqué hasta ahora siempre ha sido igual. Quizá si me faltaran ciertas películas, ciertos lugares, ciertas ciudades, ciertos países, me faltaría una parte de mi. Quizá si no tuviera a mano la mano de decenas de amigos que poblan el mundo irreal y fantástico del ahí estoy cuando me necesites, ya no podría respirar comodamente. Quizá si no comprendiera mis errores, no entendería que los buenos nos convertimos en malos en cuestión de segundos de frustración ajena, y los malos nos volvemos buenos en fracciones de sonrisas y manos amables que acompañan nuestro devenir, mundano, normal, simplemente imperfecto como la mayoría de las cosas de este mundo, salvo que se yo cuales, que tampoco estamos para glorificar lo que tiene fecha de perecidad. Quizá si hoy no fuera posible mañana, tampoco mañana valdrá la pena imaginarse pasado, y así. Quizá me vea más humano cada vez que me dan un portazo en la cara, y que más que amar a menudo hay que calcular, y que prometer es sinónimo de mentir, y que sufrir a veces es lo mejor para bajarnos del pedestal de la arrogancia que nos vamos poniendo ante cada polvo desparejado, entre salto y salto, entre cama y cama. Quizá volvería el tiempo atrás, un poco nomás, para salvar los errores que involucraron a ciertas personas que aún siguen sintiéndose mal, cada vez menos por suerte, por mi mano y mi palabra, quizá borraría las lágrimas de Sergi, o el dolor de Michelle, o tantas circunstancias que ya no tiene la pena aclarar, pero que sería bueno cambiar, para que al menos dejemos de lado los brazos y podamos mirarnos a los ojos. Quizá viajaría más a menudo a ver de cerca a Fabi necesitarlo, tocarlo, necesitarme, tocarme, y a llenar de risa la casa de Federico embobándonos de nada, quizá deba conversar más con César, o dejarme arrastrar por ahí con Alejandro, o bebernos todo el vino con Ali, el que ella desee, el que quiera, sin chistar como siempre hago, ahogándola de agazajos. Quizá los años españoles han cosechado suficiente para sentirme satisfecho como lo estoy, aunque flaquee regularmente, pero bueno, que cosecha de oro!. Quizá el futuro sea tan bueno como el mejor pasado que pasó, y el presente se presente extremo lleno de Snoopys, Micas, Arantxas, Enriques, Pablos, Joseses, capitanes todos del ejército de corazones castizos y no tanto, que a menudo golpean y abro, para soplar todos juntos las velitas. Eso, seguramente.