Gustavo Pecoraro Brondino|Crea tu insignia

30 agosto, 2007

Los 29 de Federico

A veces sin proponérnoslo nos topamos con la sonrisa que estábamos esperando en esa cara que quizá nunca hubiésemos mirado con tanta fuerza e insistencia, porque más allá de la distancia está la desconfianza que pesa más, cargando nuestras mentes con juzgamientos y voces de menos, que dividen, y cuando todo ello desaparece, brota, reina, invade la vida,
los ¿que quiero? que no paran y siempre están, a pesar de tanto mar por delante.
Un día antes, o un día después, siempre, aunque las cifras no den.
Felicidades Sister.

Fitsful of love


Cuando las cosas del mundo real, cotidiano me invaden, me cuelgos los auriculares y me lleno de canciones hermosas, suaves, acariciantes, melosas, muchas de ellas están escritas por este extraño cantante, de extravagante imagen y hermosa voz, que enloquece a La Pulgui, y que es parte de mi desde hace un buen rato: Antony And The Johnsons.
Disfruten, que habrá más, proximamente.

24 agosto, 2007

Vamos Argentina, carajo

El 7 de septiembre comienza en Francia el Mundial de Rugby, y los Pumas van en el grupo D con Francia, Irlanda, Georgia y Namibia, y bueno, ya que hemos hinchado para el fútbol, para el tenis, para el basquet, de más está decir que desde ahora y en honor de ese maravilloso deporte que es el rugby, voy a seguir las alternativas de este campeonato...sobretodo en honor al estupendísimo Felipe Contepomi....sobran las palabras.

18 agosto, 2007

10 agosto, 2007

Nuevos horizontes


Alguna vez cuando algún día ocurre las cosas se van torciendo, como varas de bambú al aire que dejando pendular su figura se dejan violar gozosas. Las cosas se tuercen y cambian, y está en uno que esos cambios no lleguen a tanto como para quebrarnos, y que sean catapultas que nos acerquen al momento exacto entre la meditación y las decisiones, esas que cambian los rumbos, marcan nuevos destinos, y llenan los depósitos como tantas veces y más.
Todo cambio es un propósito, y aún los cambios estructurales, esos que asustan, que desamparan, lo son.
Mucho tiempo atras, pensaba que nada pasaba, que todo lo que se me ponían en mi camino era posible con sólo embestirlo.
En este momento tan sabio de mi vida, casi con 42 años, con meses de agotamiento laboral, con un stress personal que hasta los médicos no saben ni como aguanto, con la compañía perfecta y exacta de quienes saben que necesito de ellos, en este momento exacto he decidido cambiar.
Como esos náufragos que buscan la inmensidad de la nada, con una balsa llena de sueños y ganas, con la certeza de que la incertidumbre es lo que dejan, más allá de la presunta seguridad que da el prestigio, las voces alentadoras, las cuentas rebosantes, los flashes anónimos y los no tanto.
Debo aquí parar, quiero parar la rueda interminablemente agreste de la popularidad y el éxito, quiero paz, y tranquilidad, menos ruido, menos gente.
Hay un cierto miedo que me deja sin sueño en las noches, que me obliga a controlar que debo seguir haciéndolo correctamente, que me permite escuchar y cotejar, aunque las decisiones ya están tomadas de ante mano.
Padezco de la sensiblería del que llora por ahí, por tonterías, por tanto aguantar y sostener, y sostener y sostener, que ya no llega el cuero a estirarse como debería, y se cuartea, y ya.
Sin embargo, los que somos sobrevivientes, allende los mares hemos aprendido que todo puede ser mejor que el derrumbe que a veces nos presenta la vida. Hay amigos de lejos que pasan por Madrid y los años sin vernos se esfuman y somos como el otro día, idénticos de risas, miradas cómplices, y hay quienes están amamantándonos los sueños, con buena leche, consejos, claridad, y hay quienes nos ponderan la confianza, nos prometen lo que siempre, nos apoyan, están.
Las voces que otrora rebotaban para satisfacer sus propios deseos, almibarando las frases para mentir, seguirán ahí, intentando que la mina siga dando carbón, aunque los derrumbes ya impidan el paso, y los rescates sean menos exitosos. Tal vez, sea la única manera que tengan de mirar para otro lado, y cuidar su huerta. Son humanos, en definitiva. Ni más ni menos que los demás.
Y ahí estoy yo de pie, con miles de lecciones aprendidas, entrenado, dispuesto, esperando las vacaciones que tan bien me van a sentar, y con la claridad de que la barca ya ha zarpado, y tiene otro destino.
Bon voyage, mon ami.

04 agosto, 2007

En honor a la Nati



La Nati quiere ser madre, ya sus tacones altos no le alcanzan y quiere más, y a sus 30 añitos no le va a venir mal mantenerse un tiempo en casa, acomodar el cuarto que está tan despelotado, y prepararlo y prepararse para su embarazo, que ya no alcanza sólo con practicar. Y la Nati se va, y ella que es tan del David, que hasta me pone el partido del Cosmos, deja un hueco que quizá nunca se llene, como todos los huecos que dejan los que se van y que queremos seguir teniendo cerca, quizá sea el hueco que algún día no muy lejano deje yo también.

Y como la niña se merece tanto, se me ha ocurrido homenajearla con esta foto del Deivid, que tendrá mucho de osada y estética, pero me corrobara lo que pienso exactamente de este rubito: no vale casi ná. No digo que no esté para que varias adolescentes y no tanto lo lleven en su carpeta del cole, pero la verdad que así, en tarlipes, y sin demasiada marca que lo vista no es más que un macarrita de Vallecas en bolas, y si hablamos de eso, literalmente, la tiene fea...¿verdad?.

Pero bueno, a la Nati le va a encantar, eso seguro.