Gustavo Pecoraro Brondino|Crea tu insignia

13 junio, 2007

Una mujer del amor


Hace mucho tiempo leí un poema que decía en una de sus partes "...hay una mujer que tiene algo de Dios por la inmensidad de su amor...", frase cursi donde las hay, pero quizá algo aplicable en ciertos casos donde hay una mujer que despierta la inmensidad del amor con sus canciones y su voz, y que se convierta en una cantante a la que recurrimos cuando nos sentimos bien, o cuando necesitamos ponernos flojitos y llorar, o cuando para evocar recuerdos, sólo es necesario tararear una letra conocida, que nos acompaña desde que éramos veinteañeros, allá en los primeros ochenta, con la seguridad que la conocemos de siempre, que seguramente nos va a emocionar, y llenar de felicidad.



Esa mujer, esa cantante, en este caso, en el mío, es Sandra Mihanovich. Allá por el 83, cuando apenas había una ilusión de democracia en Argentina, alguién me acerco al calor de una historia de amor, un cassette de una cantante muy cheta de Zona Norte(je je), según se decía, que cantaba al amor...esa de la publicidad de Jockey Club, la hija de Mónica Cahen D`anvers. Era la época del amor libertario, el despertar de la locura pasional, las noches de llorera, y alguién, alguienes, se decía, se rumoreaba, por ahí, nuevamente como siempre en ese bendito país, andaban de amores prohibidos con prohibidas canciones que llenaban los jóvenes corazones encerrados desde la infancia en la dureza de la dictadura militar y sus miedosas familias, calando misteriosamente y gracias, en esos miles de corazones, como el mío, ansiosos de amores prohibidos, más allá de Foucalt, San Telmo, el San Martín, Trosky y las oscuras teteras.



SandraMihanovich significa mucho para mi.


Es mucho más que una cantante con una bellísima voz, y una gran clase. Es con sus canciones, como un acompañante terapéutico, un tutor para las plantas rebeldes, la energía para la industria, el sol y la lluvia para las flores. Sandra me hace compañía desde hace ya mucho tiempo. Y sus historias más allá de sus discos, me dieron fuerza, sin necesitar, para nada, saber nada más, sólo me importaba que Puerto Pollensa fuera una playa calentita, que Pienso en vos siguiera sonando siempre, que Creciendo se hiciera eterna, que Cuatro Estrofas me ayudarán a andar, que Quién es Usted me inspirara en el amor, y así con tantas, y tantas, y tantas y hasta ahora.


Todos estos años lejos de Buenos Aires, sus discos de antes, y los nuevos me hacía compañía, y con ellos llenaba de poesía tras las ventanas, las calles de Madrid, que desconocía a esa chica de voz tan dulce, que potentemente irradiaba de amor, los amores de tantos y tantas que recurren a ella, simplemente Sandra, para ambientar el ambiente.


Ayer martes 12 de junio, viaje a Barcelona para ver su primer concierto en España, el primer en Barcelona, y el viernes el segundo en Madrid en el Teatro Albeniz.


¿Que puedo decir sin caer en lugares comunes? ¿Quizá que fue una de las noches más felices de mi vida? ¿Quizá que ella estuvo espléndida? ¿Quizá, y que a pesar de la poca difusión fue un éxito (María Martha ídola, gracias por traer los cd)? ¿Quizá que me reconocí y me doctoré en un verdadero fan, de esos pesados, presentes, necesarios, plomazos?...tanto que hasta la pobre Sandra me reconoció desde el escenario mi viaje para esa noche tan maravillosa que nos ofreció.


Y en realidad significa tanto, que cuando me acerqué a tomarme esa foto que hizo Vane Mihanovich, su hermano pianista, pensé en no molestarla, ni agobiarla y sólo le dije lo que realmente mi corazón me decía: "Gracias por venir a España".


Hoy desde aquí, y más tranquilo pero no menos emocionado, le digo: gracias Sandra por todos estos años, por toda la compañía, por la poesía, por los amores y las canciones que no gustan a nuestra Mamás pero que tanto me ha ayudado y nos han ayudado, aunque a veces terminen en dolores de cabeza que nos vuelvan locos, gracias por el recital de la sala Bikini de Barcelona, y sobretodo gracias por la buena onda, por las sonrisas, por "Creciendo", que está buenísimo aunque no hayas cantado Pienso en Vos, y por la que vendrá.


Gracias "pendevieja", las petisas del fondo te quiere, y el gordito de gafas también, aunque éste no necesite cambiarse los lentes.

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