Gustavo Pecoraro Brondino|Crea tu insignia

21 junio, 2007

Pretensiones literarias



Bajo los adoquines de la calle de mi casa, en la esquina de las hortensias rosadas, en las marquesinas poco iluminadas, en el reflejo de una copa de cristal llena de champagne, en el centro rojizo de una hueva de pez volador, en una cancioneta napolitana con la arena caliente quemando mis pies, en un campo lleno de girasoles pétreos, amarillos, erguidos de sol al sol, en los ojos de un buen mozo que aprietan los labios inmóvil, gélido, ante una mirada que ni piensa corresponder, en las risas de los amigos, allí hay poesía.
Una noche bajo la luna por la playa, fríos, calientes, humanos, en brazos de quién sabe quién, o desnudo en la mar, confundiéndome gozoso con el agua helada, en una cena de aquellas, con vino vital de platos amantes o familiares o amistosos, de seguramente risas, y complicidad interminable, allí hay poesía.
Dentro de una caja cerrada envuelta para regalo, en las librerías antiguas, en una vieja farola que ilumine un viejo edificio, allí hay poesía.
En un relato corto, y en un viejo film, en el nuevo disco de tal, y la antigue melodía de cual, en un violoncello y un saxo, y un piano negro y de cola, en las letras de Serrat, los libros de Perlongher, la prosa de Benedetti, la voz de Mina, las canciones de Sandra, la fuerza de Celeste, allí hay poesía.
Cuando un amigo se queda, o de lejos saluda, o recuerda y cuenta conmigo, en la distancia de las noticias cada tanto, como si fueran hoy o ayer, de normal, telefónicas, afónicas de llorar, sin parar, ¿para qué?, allí hay poesía.
En unas cañas bien tiradas, mejor compartidas, aquí, allá o donde sea, allí hay poesía.
En las sonrisas y las bellas palabras, en la contracultura, y los buenos momentos, en los planes de viajes, y los planes de bodas, en las bodas y los viajes, cuando acabes de hacer tus cosas, en mis planes de futuro, en mis instantes, esos mismo, allí hay poesía.
En la vida que me alcanza, que honro, y que ansío, en la necesidad, y el amor, la locura y el sexo, allí hay poesía.
¿Cómo no tener pretensiones literarias?.

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