Gustavo Pecoraro Brondino|Crea tu insignia

23 mayo, 2007

After the rain


Esta noche, nuevamente ví Brokeback Mountain. Y esta noche especial decidí que sería un buen momento para deleitarme de nuevo con esa maravillosa película de amor, del amor entre dos hombres.
Quizá la semana de decisiones, el tiempo de cambios, los meses de busqueda, hicieran que la elección sea profundamente meditada.
En todo este tiempo, muchas personas, y algunos amigos han opinado sobre mi antiguo blog y sugerido sobre el actual.
En este transcurrir yo he estado meditando, poco activo con la escritura, y mucho con la cabeza.
Aturdido como siempre con el trabajo, la carga de decisiones, la agradable sensación de las cosas bien hechas, y así confirmadas.
Pero un amigazo, Pablo, me ha dicho con el pudor que le caracteriza cuando tiene algo que contradecirme, que me veía peleando con el mundo, una noche de esas de colegaje bien argentino, luego del curro con pizza y cervezas.
Sus palabras me dejaron reflexionando.
¿Tendría razón?, ¿cuánta?.
La imágen de la muerte que me rondaba y me hacía reflexionar en el último tiempo, no necesariamente tenía que ver con la muerte física.
En un punto todo se mezclaba con los miedos, las decisiones, los olvidos y los fracasos.
La gran necesidad de mostrar todopodería, dureza, omnipotencia, narcotizaba la necesidad imperiosa del parar, quedarme quieto, casi morir.
Sin embargo algo aparentemente definido como éxito, contradecía la oleada mortuoria, y derribaba todo esa poesía negra, tirana de dolor y angustia, dictatorial de mierda, impúdica con la vida.
¿El éxito?.
¿Son exitosos Zapatero, Maradona, el Papa, Madonna?.
¿Y los padres de familia numerosa?.
¿Y los políticos que ganan elecciones?.
Hoy entre la lluvia, la soledad, la película, los cambios, me he dado cuenta que ese aparente éxito no es otra cosa que la decisión de ser positivo, optimista, alguién que sueña como Jack Twist, a pesar de las adversidades, de tener que lidiar con una mujer que no ama, y un hombre que desearía amar todos los días en un rancho, juntos, criando ganado.
Yo soy como Jack Twist, y por supuesto un Ennis del Mar existe en la historia.
No, no estoy peleado con la vida...o dicho mejor Pablo (gracias por hacerme reflexionar), peleo por la vida.
Y quiero también pelear por el amor, aunque eso signifique guardarme en cuarteles de invierno, despejar no sólo mi cara, sino también mis ideas, dejar de buscar donde no encuentre, ni donde uno son dos, pero en silencio.
Como para millones de buscadores las cosas no me son fáciles, ni sencillas, ni verdaderamente reales, y a pesar de la testarudez, la imaginería, y la innecesaria entrega, no renegaré jamás de poner cada tanto Brokeback Mountain, para simplemente llorar, pensando que alguna vez, durante mucho tiempo alguién nos hará tambalear con sus besos o su mirada.
Sin embargo, y aunque "Hay amores que nunca se olvidan" es una hermosa canción, he de reconocerme que en realidad no pretendo tener una camisa manchada de sangre colgada en mi armario, y a la que de tanto en tanto bese.
El éxito, ese que dicen que produce soledad, de todos modos me sigue acompañando.

4 comentarios:

lu_ dijo...

me gustan tus textos, desde aquí da la sensación de una transparencia y una deshinibición a desnudarte (en el sentido amplio de la palabra) admirables.

¡enhorabuena!

Gus dijo...

lu_ gracias por tu opinión, la verdad que hay gente que opina que no está bien desnudarse tanto...pero yo insisto.

lu_ dijo...

... yo no digo que este bien o mal, no me corresponde juzgarlo, admiro esa virtud, esa falta de pudor a hablar de uno mismo. Ya se que habrá gente que opine lo contrario, pero ahí esta lo bueno: la diversidad. Los juicios los dejo para quien se crea con el derecho de hacerlo, yo no.

Sergio Lanza dijo...

Por tu valiente actitud ya eres exitoso, aunque a veces ese éxito no se traduzca en recompensa tangible.
Besos angelikos.