Gustavo Pecoraro Brondino|Crea tu insignia

17 abril, 2007

Ni la más mínima gota de sudor


Parece que para algunos demócratas del verso, la única salida posible son las armas, las hay duras de pistolas asesinas en los Campus, otras no menos asesinas que taladran los vírgenes oídos de los más candorosos amigos, incipientes en todo caso más allá, que nunca serán, porque parece que la heredéz del cariño puede más que el futuro, pero allí no entro.
Se ve que es más fácil desde las alturas del egoísmo callar con impropios poderes, mutilando las largas horas de sonrisas, poniendo en medio de algo, la más grande de las mierdas, olorosa, asqueante, pegajosa, anal, más pútrea que sus propios pensamientos, pútreos, asquerosos, anales, animales, míseros, y no dejar nada.
Me voy a cagar en ti, parece que dicen.
Me estoy cagando en ti, amenazan.
Cuando en realidad lo que se percibe es una inmunda y recurrente aprovechez de nuevo, con más, desde el no me importa impúdico e impune.
Desde ya, desde el otro día, y ya que no llego más a retener los canales normales obligado por la necesidad de olvidar para sanar, por favor, comprendan, este blog tiene dueño, y ese dueño tiene nombre, apellido, cara, gestos, palabras, sentimientos.
Este blog lleno de historias, nombres, apellidos, caras, gestos, palabras, sentimientos, es mío.
Cuidadín, cuidadón.
No es un blog público, aunque pueda leerlo los inquisidores más cobardes del planeta, los que se esconden en las censuras chinas, o la poca democracia cubana, o los burócratas argentinos, o los repúblicanos de New York, o más cerca, quizá, y lejos, seguramente.
Sólo están invitados aquellos que quieran dejarse mecer, y acariciar con verdades, histerias, locas historias, pequeñas frases, música, un color, o dos.
No está abierto a la estupidez, la codicia sin sentido, la barbarie como moneda de cambio.
Sólo refleja, o al menos lo intenta, las pertubadoras sensaciones de un ser humano, que lucha, sobrevive a su manera, intentando arrepentirse de sus equivocaciones a veces más graves que otras, y viviendo alegremente la pasión que despierta cada día una buena taza de té.
Ese mismo, yo, que añoro, simplemente tener muchos amigos y amigas en el mundo, alguienes, puntos rojos quizás, que al habla, o la lectura, restauren la hermosa sensación de ser un mortal nada más, inmortal en los corazones y las mentes de los que saben que una palabra representa veinte años de amistad que se recuperan como antes con tan sólo celebrar un día en el calendario, o de vez en cuando intercambiar pensamientos super profundos sobre la necesidad o no de mantener un buen asentamiento de gestos.
O quizá te descubre en una canción olvidada, gracias a Dios, que averguenza por lo cutre, pero que embeleza el recuerdo de ese abrazo que nos damos cada vez que voy a Buenos Aires o él viene a Europa, y se queda eternas tardes de charla sin saber cómo terminar los temas.
Tal vez, significa la silenciosa tarea de apoyar sin más, con suaves comportamientos las penurias que ahora son mías, o luego del otro, y así, pero siempre van, porque de eso esta hecho esto de la vida sin máscaras, ni aturdimientos, ni silencios de años, interesados de todos modos.
Ahora que lo pienso, me pongo bravo al sentir que no, que ni siquiera remotamente voy a permitir que coarten mis sensaciones, ni me obliguen a una presión añadida de encerrarme en un armario en el que nunca estuve, y menos que menos en otro que no me pertenece.
Simplemente porque no, porque sobrevivo cada día, con la vista al frente, aunque haya días que cueste más seleccionar esta o aquella camiseta, o escuchar una vieja canción o una más nueva, o no nombrar siquiera a los duendes que te projeten o los ángeles que me consuelan desde arriba.
¿Tan raro fui durante tantos años?.
Bueno, quizá me dejé influenciar un poco, por estar más cerca de lo que creía posible y feliz.
Pero la vida sigue, así como pasa el verano, la primera, el otoño y el invierno, y año tras año, vuelven a aparecer como nuevos, únicos, y otra vez, again, again.
¿Y de todos modos quién puede reprimir a estas alturas algo que no tiene forma de callarse?.
Por favor!, si ni siquiera me caen gotas de sudor al pensar, eso sí, seguro que algun lagrimón bajará, pero es común a las almas sensibles como la mía, que aún creemos en la condición humana, la amistad, y el amor.

3 comentarios:

La Colorete dijo...

Gus tengo que decirte que este blog es un poco bipolar... yo empiezo a no enterarme de nada.

Luar dijo...

Color, eso es lo mas interessante de la vida...que las mismas cosas pueden ser tan distintas y siempre hay dos lados de la misma moneda...
Vivir y dejar vivir!
No me callo (estoy cambiando, jajajaja)

Gus dijo...

Colo, ¿quizá yo también sea un poco bipolar?, de todos modos, veo que te dejas mecer los cabellos por mis desventuras.

Luar, veo que me pillas bastante, bastante, últimamente.