Gustavo Pecoraro Brondino|Crea tu insignia

23 marzo, 2007

Un poco de repaso


Hoy estuve haciendo un chequeo de mi blog, visitando meses anteriores, releyendo algunas entradas, y sacando conclusiones.

Mientrás iba pasando los meses, e internándome en la lectura, una sensación de pudor se apoderaba de mi. Una idea de avergonzamiento me inundó, y me dejó perplejo, incómodo.

¿Que blog he construido?.

Es cierto que en todos estos meses me han ocurrido situaciones sentimentales muy fuertes, que no necesariamente tengan que ver el amor de pareja.

Hubo recuerdos. Hubo muertes. Hubo amor. Hubo desamor. Hubo holas. Y hubo adioses.

Pero hoy he tenido la sensación al releer estas páginas, que un hilo conductor surcaba mis desventuras.

Mi blog es un blog sobre la soledad.

Al rato, hablando con un amigo al que adoro, y con el que lamentablemente la vida me distanció enormemente, geográficamente hablando, y que sin embargo me acerca cada día intelectualmente, el me preguntó sobre mi soledad "¿estás sólo de novios o de amigos?".

Sin querer dió en el clavo, o el talón de Aquiles.

¿Qué es realmente sentirse sólo?.

¿Qué es la falta de amor realmente?.

Una teoría se mete en mi cabeza desde hace tiempo. Muchos de los que escribimos y cuidamos este espacio nos sentimos solos, y buscamos nuevas relaciones, amigos, colegas, "alguienes", puntos rojos en la mapa mundi, para comunicarnos, para hablar, para querer, en definitiva para no sentirnos solos.

Y por eso cuidamos tanto el decirnos cosas bonitas, el hablar como si nos conociéramos de años, el regalarnos de vez en cuando una poesía, el dedicarnos una canción.

Muchos hemos querido abrazarnos antes del abrazo real.

Tal vez algunos tuvimos el atrevimiento de creernos amigos, y de querernos.

De algun modo nos empezamos a necesitar.

Y a extrañar cuando no hay respuesta o comentario alguno.

Sin esfuerzo nos apoyamos cuando nos damos cuenta que el otro lo necesita.

Sin embargo eso demuestra que nos sentimos solos.

Y que nuestros blogs son el reflejo de nuestra soledad, sin que eso sea algo malo, sólo es así desde mi opinión.

Yo más que sólo me siento extraño, en un país donde mis amigos son pocos, y lo son desde hace poco o menos poco.

Acostumbrado a tener amigos de hace 30 años, o veinte, el hacer nuevos amigos es casi un privilegio.
Las nuevas relaciones, los colegas, mis gusanos, son un regalo, un premio, una bendición si me lo permiten.

Porque nutren, apuntalan, riegan, enderezan.

Alguién dijo una vez en un seminario, "Yo los quiero a todos. A algunos desde hace mucho, y a otros desde muy poco, pero los quiero". Y me pareció una frase tan linda, y dicha por un hombretón guapo, empresario de éxito, que al pronunciar esas palabras tuvo que respirar para no llorar más de la cuenta, produjo un maravilloso clima que aún me dura en el recuerdo.

Porque realmente la vida es eso. Un vendabal de recuerdos. Pero como los seres humanos somos sabios, los malos recuerdos los vamos metiendo abajo de todo, en ese cajón que casi no abrimos, y arriba de la cómoda, sólo ponemos los portaretratos con los buenos recuerdos.

Y creo que yo quiero ser un buen recuerdo.

Creo que lo soy para muchos.

Por lo menos para los que tengo muy lejos y me ven poco. A ellos les hago falta bastante.

Quizá no sepa comportarme demasiado bien en las distancias cortas.

Tal vez necesite tanto que me quieran, que quiero en demasía. Sin límites.

Quizá aún no haya encajado la lección de que a veces por más que uno quiera, las cosas que van mal acaban peor.

Lo mismo pasa por empezar a regar más los que ya están de antes sin tanta necesidad de conseguir nuevas relaciones.

Porque eso sí, los que están de antes, los de siempre, esos son de fierro. Y aunque pasen meses, e incluso años sin hablarnos, el sólo hecho de empezar una conversación ya es plan de no parar.

Es que los buenos momentos vividos con risas son los que dan ganancia en cualquier banco.

Ahí es cuando cobra importancia los Magma, los mojitos, las cenas, las juergas, las borracheras, las vendavales de risotadas, las sonrisas, y todos los que nos sentimos solos pero que extendemos las manos a los que las extienden también desde ahí, desde ese mismo lugar, pero en otro mapa lleno de puntos rojos que no son más que corazones que laten en el mundo entero. Haciendo que los débiles se sientan fuertes, y los fuertes se vean como son, simplemente unos estúpidos testarudos.
Entonces es cuando a pesar de la soledad, y de escribir sobre ella bastante a menudo, se me llena el pecho de alegría, lloriqueo de emoción y me siento cojonudamente bien.

Viva la amistad.

Viva la necesidad.

Viva el amor.


3 comentarios:

luar dijo...

Como te entiendo...este mundo de los blogs puede ser una buena compañia...y la verdad es que con vosotros me siento muy a gusto.
En el labirinto de la vida y con el avanzo tecnologico todo cambio y hasta la distancia queda mas cerca. Pero ni todo son vantajes...esto de lo virtual hace con que muchos dejen de saber estar y comportarse con sinceridad en los momentos de contacto persona a persona.
Y nada puede substituir un abrazo sincero, una caricia, el sussurar de palabras...

Me gustan tus post, pero la verdad es que muchas veces no comento porque los veo demasiado intimos y personales...el amor o desamor por todos tus poros!

Nunca te sientas incomodo por hablar de los sentimientos, de los odios, de las amistades... de tu vida!
Porque todos tenemos algo en comun, sea la soledad, amistad, necesidad, emociones...el vivir!

Y en un planeta cada dia mas cerebral y menos emocional es un regalo encontrar personas especiales sea en Madrid, Coruña o Barcelona...

Un abrazo, aunque sea desde Portugal, sincero y amistoso!
Cuidate!

Anónimo dijo...

Querido HermANO GUS:

Pasaba por aquí y vi que estabas de SPRING CLEANING. Mejor es eso que tener que bajar el telón o cerrar el kiosko. Sólo decirte que hay silencios de acusada elocuencia, más cuando ese punto rojo crece y crece desde las tierras bajas y no precisamente las del Señor de los Anillos.

Venga, venga no nos quejemos tanto. A veces hay que disatinguir entre los verdaderos amigos y los sucedáneos.

Un beso de cambio de horario y que la limpieza aproveche

Vicente

Gus dijo...

...y sí Vicent, ha llegado la temporada de Spring Cleanning....jejej

Luar, gracias.