Gustavo Pecoraro Brondino|Crea tu insignia

27 febrero, 2007

Corazón



¿Quién dijo que todo está perdido?

Yo vengo a ofrecer mi corazón.

Tanta sangre que se llevó el río.

Yo vengo a ofrecer mi corazón.

No será tan fácil, ya sé que pasa,

no será tan simple como pensaba,

como abrir el pecho y sacar el alma

una cuchillada del amor.

Luna de los pobres siempre abierta,

yo vengo a ofrecer mi corazón.

Como un documento inalterable,

yo vengo a ofrecer mi corazón.

Y uniré las puntas de un mismo lazo

y me iré tranquilo, me iré despacio,

y dejaré todo y me darás algo,

algo que me alivie un poco más.

Cuando no haya nadie cerca o lejos,

yo vengo a ofrecer mi corazón,

cuando los satélites no alcancen,

yo vengo a ofrecer mi corazón.

Y hablo de países y de esperanzas,

hablo por la vida, hablo por la nada,

hablo de cambiar ésta, nuestra casa,

de cambiarla por cambiar nomás.

¿Quién dijo que todo está perdido?.

Yo vengo o ofrecer mi corazón.

Fito Paez

26 febrero, 2007

Se extinguen?


Vives siempre solo desafiando tu dolor
sigues a tu modo con tu propia religión
sabes de las reglas del rencor y del perdón
un sobreviviente del amor.

Pierdes tantas vidas porque te falta valor
sufres tantas muertes porque el miedo te venció
abres una herida para dar tu corazón
un sobreviviente del dolor.

Unas veces bien, otras veces mal
siempre hay que pelear la vida
no es que no sepamos cual es la verdad
somos vulnerables nada más.

Naces cada día si te vuelven a querer
mueres cada noche cuando te olvidan después
sigues esperando sin perder jamás la fe
un sobreviviente del ayer.

Unas veces bien, otras veces, mal
siempre hay que pelear la vida
no es que no sepamos cual es la verdad
somos vulnerables nada más.

Cada vez que mueras, sobrevivirás
cada vez que quieras, sobrevivirás.
Sobrevivientes (Sandra Mihanovich)

21 febrero, 2007

19 febrero, 2007

Porque vale la pena


Por las carcajadas del alcohol. Por las cenas caras. Por las bolsas plásticas de patatas fritas. Por los primeros besos recatados, esperados. Por los líquidos pegajosos huntados como en pan, sobre el pelo, el cuerpo, la cama. Por los regalitos, monos. Por las velas, más o menos. Por la distancia que ayuda a comprender. Por las pelis que nunca vimos y que me regalas. Por los discos que no entiendo. Por los vinos que aún tenemos que beber. Por la música romántica que odias. Por las sonrisas de la mañana, y los abrazos de la noche. Por los restaurantes a los que me invitarás. Por la poesía que generas en mi. Por lo moña que me pones. Por los vicios que conocemos. Por lo poco y por lo mucho. Por saber por donde. Por tener en claro por donde no. Por tu silencio. Por tu sapiencia. Por mi ansiedad. Por mi prurito. Por nuestra responsabilidad. Por las tardes. Por las mañanas. Por las noches. Por ayer. Por mañana. Por tus ojos. Por tus piernas. Por mi alegría. Por la escusa para viajar. Porque me haces estallar. Por tus patadas al hígado. Por pedirte. Por abarcarte. Por ver. Por callar. Por el chocolate. Por un helado de vainilla y fresa. Por caminar jadeando detrás sin importarme. Por protestón. Por el Moog. Por el bien. Por lo malo. Por el prefijo 93. Por que eres re lindo. Por John Galiano. Por los calçots. Por el Trivial, que siempre pierdes. Por reírnos siempre desde hace un tiempo. Por los vapores etílicos. Por las 5 de la tarde. Por que me llamaste. Por tanto. Porque no imagino que no. Porque no hacemos mal a nadie. Por la locura. Por la genialidad. Porque me haces sentir cojonudamente vivo. Porque no puedo olvidarte. Porque sí.

16 febrero, 2007

Oda simple




Contando los pasos que me separan podría hacer un rato de palillos chinos dentro de una caja con cientos de puertitas azules que llenan de bolitas aperladas los collares rotos de las viejas damas indignas del Carrer de la Morería.
Las trenzas de aquella niña se apelmazan en la falda escocesa verde, marrón, blanca, que su madre planchó anoche entre vapores de scudella, mazmorra, vino tinto, naranjas asadas.

Cuatro muchachos, cuatro muchachotes se acuestan en la hierba aún tibia del atardecer de la Barceloneta, recogen sus piernas, tocan sus pollas, secan su sudor, se pegan, se van, se ríen.

Un taxí para.

Dos viejos con txapelas negras pasean como en Pamplona, como en verano, con camisas blancas, relucientes, muelas de oro, pitarra en sus ojos, verdín, musgo, pelusa. Caminan pausadamente, inútil la sonrisa, impronta de macho, de años esquivando las palabras, valiéndose del silencio para comunicarse los deseos, la ansiedad antes los chiquilines que en sus bicicletas le bloquean el andar, pausado, metriz, mortales aún, como todos.

Mi mano te soba la oreja mientras espero tu arremetida.

¿Clavaste ya el puñal que duele el alma de amor?.

Mírame mientras te alejas, sacude los dedos desde lejos con los guantes de gasa blanca, de plumetí, bordados con nacares rosados, prietos, firmes, óscos, ásperos.

Escojes la sonrisa exacta que pones cuando te pones, así, métrico, sencillo, sabio.

Miramos por la ventana a la china que mojada de arriba abajo, corre sonriente con sus bolsas, abajo, calle arriba llena de incertidumbre, una más, real, viceral, ánima ingenua rodeada de cables enredados en sus piernecillas flacas, mojadas aún con la lluvia arriba abajo.

No estás aquí para que veas que en fin, no era para tanto la oscuridad.

El frío me encoje los dedos, y tus brazos me hacen falta para jactarme de las carcajadas que darías si te dijera una, dos, tres cosas al oído.

Me encanta que te rías, conmigo, burlón, amable, cariñoso, sabio.

¿Protesto tanto?.

....es que me estoy cansando de tanto sostener esta imágen puta de poderlo todo.

Si en el fondo, acá nomás, me delato ante el primer beso. Ese que siempre espero que intentes tu, por pudor, por respeto.

¿Porqué?

Por nada. Porque así me parece. Porque así me da gusto. Por ti.

Por amor.

Oda a Juan Marsé



Juan Marsé: "Me haría feliz enamorarme locamente de un amor imposible"
Hoy he tenido una especie de charla, previa a mi mini siesta de los jueves, tardía y escasa, que me ha dejado Tutta Fre Frappé, diría alguién bastante lejano. Al cabo de ella, de la charla, no de la siesta, recosté mi cabeza en la almohada y al pensar, lloré emocionado. Y me vino a la cabeza, bendita ella, una frase que el otro día leí en el diario El País, en una entrevista a Juan Marsé e Isbael Coixet. La frase era de él, que debo confesar no tengo demasiada idea quién es, y mucho menos su curriculum y obra literaria. A la Coixet la tengo bien cogida (y perdonen la exageración literaria) por sus maravillosas pelis y sus apariciones cuasi deprimentes en los Goyas. Porque esta chica hace unas películas maravillosas, de puta madre, sensibles, profundas, amables, pero sus apariciones públicas dejan bastante que desear. ¿O es una pose?.
En fin, que volviendo a Juan Marsé, su frase, mi charla, mi mini siesta y demás.
Que al apoyar mi cabeza, pensé y lloré. Y no fue un lloro depresivo y desgarrador, sino un lloriqueo de sentimientos, claridad, porfía, sueños.
Que malditos silencios elejí para decirte nadas de todo.
Que ganas que me dan a veces de mandar tantas obligaciones burguesas y desmembrar anchamente las estructuras. Correr hacia donde están las ilusiones, con más miedos que certezas, y esperar cerca, muy cerca el desencadenamiento de los besos, los abrazos, las siestas. Sabiendo que ahí, en ese terreno, seré real, humano, genial, hediondo, vulgar, otro, uno.
O quizá pueda viborear tu cintura y atraerte a la telaraña blanca de promesas que se van por la alcantarilla de mi egoísmo, mi aburrimiento, mi putez.
¿Porque me vuelven loco tus palabras mudas de significancia virtual, brutal, virgen de esas que espero para colocar un asterísco en el punto final?.
Tu sabes, desde cuándo, y porqué.
Tu sabes, porque eres sabio.
Ni tonto, ni brusco, ni arisco, ni borde, ni ciego. Sabio.
Simplemente reconociéndome.
Parando el vendaval con una diplomacia real, de soviets, arenes, kibuts.
Alumbrando la oscuridad con velas de todo a cien.
Tiñiendo de arrope y miel, las espinas que me clavo de grosero que soy con mi mismo.
Ufa.
Tengo muchas ganas de insultar mi deseo.
No quiero palpitar en seco.
Se me va la lengua.
Te da miedo.
Siempre ante todo, mis respetos.
Por que me importas mucho.
Aunque sea imposible.
O de momento, falaz.
...que me obligo a callar.
Pero entrelíneas me meo.
No digas nada...no sabes lo bien que estás calladito.
Igual que yo.


11 febrero, 2007

...o átame a la cama y dame Dogui!


( ta, te, tí, suerte para mí )

09 febrero, 2007

Untitle - (pos no sé)


"Dicen que la distancia es el olvido.....", resa un bolerazo de esos que bailaban nuestros padres, o por lo menos los míos. Cuán poca razón tiene esa frase, porque irse y volver es seguir teniendo un destino y una salida, dos puntas de un mismo lazo y esas cosas extravagantes pero sin sentido que dicen los humanos y nosotros también.
Tengo la cabeza revuelta de tanto pensar en estos últimos días.
Como siempre, nuevamente.
¿Habré aprendido la lección?.
¿Había algo que aprender?.
Por fin conocí a la Colo. Cenamos junto al Doc, nos reímos, nos miramos mucho a los ojos, y pensamos sobre el otro seguramente. Cuando Infiernus se iba a castigar los pulmones a la calle, aprovechábamos y nos hacíamos un par de confidencias, de esas que se hacen los que apenas se conocen pero ya saben de que va la cosa. Ella me miró un par de veces como miran las madres o las abuelas cuando quieren aconsejar algo que no será bienvenido (y esto no tiene nada que ver con su edad, que está divina), seguramente tenga que ver más con la sensación que me traje.
Porque una vez más, todo terminó.
Otra vez a empezar desde la distancia a soportarme yo mismo.
Esa distancia que a veces me hace hasta sentirme bien durmiendo solo.
Claro, sólo a veces.
...pensar que yo me vanaglorio de ser un tipo con facilidad de palabra!
Y que pocas quiero decir, y menos escribir. Uff, si supieran todas las cosas que podría poner.
Pero ni pienso.
¿Será que prefiero callar a gritar que soy un cómodo?.
¿Será que prefiera que me digan que tengo una hermosa sonrisa, a que me demuestren que soy un egoísta?.
¿Será que tengo este bendito caracter que fluctúo de aquí para allá con la misma intensidad, pero claramente con ninguna?.
Y a todo esto ayer me despierto y el bendito Infiernus se a cargado el Blog! SU BLOG!
Ufa, requete ufa!
...estoy yo como para llevarle la contraria con sus decisiones.
¿Hacer una campaña de convencimiento?.
¿Prohibirle bajo extrema condena superior que lo haga?.
¿Rayarle todos los cds si lo intenta?.
¿Realizar una sentada frente a Cal´Infierno (bendita Colo!)?.
¿Negarle los free pass por vida al Razz?.
Pues no, na de na.
Que ya todos somos mayorcitos y conocemos el abecedario y la tabla del 7.
Y como él dijo, nos encontraremos en cualquier parte.
Que yo ya me compré la guía Campsa por si acaso.
Y si no, siempre quedan las cajas extra grandes de Kleenex.

01 febrero, 2007

Por qué seremos tan hermosas

Por qué seremos tan perversas, tan mezquinas
(tan derramadas, tan abiertas)
y abriremos la puerta de calle al
monstruo que mora en las esquinas, o
sea el cielo como explosión de vaselina
como un chiporroteo, como un tiro clavado en la nalguicie -y
por qué seremos tan sentadoras, tan bonitas
los llamaremos por sus nombres cuando todos nos sienten
(o sea, cuando nadie nos escucha)
Por qué seremos tan pizpiretas, charlatanas
tan solteronas, tan dementes.
Por qué estaremos en esta densa fronda
agitando la intimidad de las malezas
como una blandura escandalosa cuyos vellos se agiten muellemente
al ritmo de una música tropical, brasilera.
Por qué
seremos tan disparatadas y brillantes
abordaremos con tocado de plumas el latrocinio
desparramando gráciles sentencias
que no retrasarán la salva, no
pero que al menos permitirán guiñarle el ojo al fusilero.
Por qué seremos tan despatarradas, tan obesas
sorbiendo en lentas aspiraciones el zumo de las noches
peligrosas
tan entregadas, tan masoquistas, tan
-hedonísticamente hablando-
por qué seremos tan gozosas, tan gustosas
que no nos bastará el gesto airado del muchacho,
su curvada muñeca:
pretenderemos desollar su cuerpo
y extraer las secretas esponjas de la axila
tan denostadas, tan groseras.
Por qué creeremos en la inmediatez,
en la proximidad de los milagros
circuidas de coros de vírgenes bebidas y asesinos dichosos
tan arriesgadas, tan audaces
pringando de dulces cremas los tocadores
cachando, curioseando.
Por qué seremos tan superficiales, tan ligeras
encantadas en ahogarnos en las pieles
que nos recuerdan animales pavorosos y extintos,
fogosos, gigantescos.
Por qué seremos tan sirenas, tan reinas
abroqueladas por los infinitos marasmos del romanticismo
tan lánguidas, tan magras.
Por qué tan quebradizas las ojeras, tan pajiza la ojeada
tan de reaparecer en los estanques donde hubimos de hundirnos
salpicando, chorreando la felonía de la vida
tan nauseabunda, tan errática.
Néstor Perlongher