Gustavo Pecoraro Brondino|Crea tu insignia

29 enero, 2007

Barroco, rojo y pasión


Musarañas de telas sucias que agolpaban las paredes de colores oscuros había logrado escaparse de la quema de la casa, esa quema que habías planeado con tu pose de varón quebracho hundiendo los brazos en la mierda y limpiándote la boca, escupiendo, meando, destruyendo el calor del abrazo.
Llegabas de lejos pensando, deseando, buscando, queriendo nada de lo que pedías, golpeando de placer, recibiendo sexo gratis, pocas palabras, casi nada de aquello que pedías, pensabas, buscabas, querías.
Iluminabas de reflectores clarísimos los pocos rincones que dejabas mostrar, teniendo por debajo de la mirada, asco, vomitos contenidos, sucios pensamientos, mentiras, relatos de otros, que otros vemos a menudo en los ojos de otros que rompen las corazas con hachas que otros clavan en los corazones de aquellos, que blandos, permiten el dolor por desesperanza, placer, querencia, saber, elección.
Escupes de cerca la distancia.
Ignoras el abrazo, que ahuyenta las razones de los lejanos pensamientos y permiten los golpes, que a través, entran profundo y allá.
Los clavos celestes que aprietan tu cruz sangran azules oscuros de babas que prometes incentivar con más golpes de martillos y pétalos.
Calzones rojos, bordes amarillos, vergas duras que salen y gotean sin necesidad de amor, son tu lenguaje preferido que hiere las lenguas y salpica de pus los ojos que te miran, asustados y gozosos de tamaños, que empiezan a cansar por no creíbles, por infantiles, cuando la verdad está tan cerca que ni siquiera tu puedas ocultarla bajo los golpes, los esputos, las nalgas rojas que acaso quisieran volar junto a tu piel.
Rellenas huecos de arena y agua que poco construyen de memorias y recuerdos. Como Susi caminando al mar con breteles naranjas y bragas verdes. Llenas de espinas las manos que llenaste de calor, colores, clamores, clásicas tardes aburriendo aún más como esposos de cincuenta años con sus niñas alocadas y sus melenas largas.
Mientes, te mientes, mientes, te mientes.
Penas siempre que penas sabiendo que penas.

¿Qué razones llevan al placer a convertirse en abúlico?.
¿Qué razones hay en un te espero en casa?.

Debajo de las palabras grabadas de radios distintas llegan los titubeos, las monjas mintiendo, los policías parados en esa esquina habitual de lluvia o sol, las marujas que esperan fumando en la acera, que limpiaron otras que no fuman ni esperan, que acallaron anoche la tarde con fregonas y radios distintas, las de antes, las de las voces.
No mentimos ni disimulamos el ardor que nos provoca las manos gruesas que nos bajan los pantalones, rudos quebrachos que se vulneran ante los focos, que permiten misterios debajo de nada de nada, que a pesar de los rincones oscuros, claramente dejan ver sus caras sonrientes buscando los focos reflectores que los manchen de shows, lamés, premios, goces, mientras las otras quedan fregando los portales, esperando una radio distinta que las clave de frente hacia el infinito lleno de luces, quebrachos, pasos más allá.
Maldiciendo el contrato de silencio que permiten permitirte, salpicando de bosta las razones de la existencia de los planes abúlicos de esperar y sostener tu goce.

Cuatro esquinas llenan una calle.
De claves rojos el cementerio se llenó.
Tarde. Llamada. Estallido. Silencio.
¿Más?.

27 enero, 2007

La suerte de las feas, las lindas la desean.


Anoche, volviendo a casa del trabajo con Pablo, mi compañero de curro y amigo de correrías, me suelta tan tranquilamente: "Tu nunca vas a tener problema, con todos los pretendientes que tienes!". Así sin anestecia y casi sin bisturí, la frase bendita me entro en lo más profundo de la mente, quedó grabada o más bien diría tatuada, y claro, resonó toda la puta madrugada hasta las 6, que al final, luego de dos Dormidinas, leche con miel, y ayudas varias, pude pegar un ojo unas horitas hasta que llegaran los dulces obreros a las 8:15 a terminar de poner dos miserables baldozas en el suelo de mi salón.
Hoy todo el día currando y el retumbre de la voz de Pablo, y su puñal-frase entrando a deguello en el sensible corazón de quien suscribe este bendito blog.
¿Dónde están ese montón de pretendientes?.
¿Hay alguna lista negra que yo no sepa con los nombre interesados?
¿Pretenden mi dinero, mi alcurnia, mis joyas, mis pieles, mis coches, mis casas?
¿O simplemente mi escultural figura gladiadora?
¿Son gente de buena familia, religiosa y de buen ver?
¿Saben qué es una amarra, a qué temperatura se bebe un Priorat, dónde queda La Toscana?
¿Tienen acaso un plan de pensiones de los de aportación extraordinaria?
¿Son fértiles?
¿Tienen simpatía hacia mis amistades?
¿Son rubios, morenos, negros, orientales, arábigos, o latinos?
¿Estudian?
¿Trabajan?
¿Simpatizan con la Botella o con el Zerolo?
¿Vodga o Champagne?
¿Hablan algun idioma?
¿Pedirán mi mano antes de querer saciar sus más bajos o altos instintos?
¿Quién irá de blanco hacia el Ayuntamiento?
Preguntas iban y preguntas venía y respuestas no conseguía.
Y entonces el maldito almanaque que es más sabio que mi abuela Teresa, confirmó mis premoniciones.
Que yo recuerde, o mal recuerdo, mi última relación estable, agradable, sobretodo duradera y placentera, se remonta al período 2003-2005. Que vale, fue una maravillosa historia que no pude llevar adelante por mi ajetreada vida profesional, pero de la que guardo un gran recuerdo y escasas noticias.
Porque también podríamos remontarnos a 1999-2002, pero esa es historia pasada y aguada.
Entonces, ¿de que pretendientes me habla Pablo?.
Podría hacer una breve lista, brevísima para ser más exacto, integrada por algunos notables caballeros (o no tanto en algunos casos) por los que siento cierta simpatía, y con los que me veo en ciertas ocasiones.
Otra con escasos miembros, que correspondería a los que además me divierten.
Una otra de 2 o 3 integrantes, que son los que repiten, caen bien, saben manejarse.
Y claro, la única que tiene un único miembro.
Pero, al menos que alguién me de una pista, por aquí no es por donde vamos andando. Y si no, que alguien me lo haga saber, que para eso estamos en un auge de los medios de comunicación y las nuevas tecnologías.
Mejor me voy a dormir que mañana y el domingo trabajo todo el día y no quiero estar de mal humor, que ya bastante tengo con ser un reciente cuarentón solterón y lleno, llenísimo de pretendientes.

23 enero, 2007

Moña

Hay momentos en los que no me importa ser pesado con mis reiteraciones, ni me molesta quedar en evidencia con mis necesidades, ni siquiera tengo el prurito de quedar bien con lo que digo, ni tampoco me preocupa no conocer demasiado a quien recibe mis palabras.
Son esos momentos donde me siento frente a mi ordenador y pienso en la gente que me interesa mantener a mi lado.
Esas personas que me nutren, me enseñan, me aman, me desean, se van, vuelven, me borran los comentarios, me diferencian por "pijo", me anhelan por no hippie, me extrañan desde lejísimo, y me desatienden desde acá cerquita, algunos que ni llamo en todo el año, otros que persigo con palabras, pocos que reciben mis abrazos, muchos que alagan mi corazón.
Y es que yo, soy mucho yo.
Soy pesado, obsesivo, depre, molesto, cargoso, romántico, cerdaco, controlador, egocéntrico, histérico, falaz, medio pijo, sibarita, cansino, glotón.
Me gusta que me alaguen, pero si lo hacen muy seguido me borro brutalmente.
También soy un tío que busca una cosa: la felicidad.
Por ello siempre me enorgullezco de mis amigos, los que quiero desde hace mucho tiempo, y los nuevos, aquellos a los que quiero desde hace poco.
Y como esto va de moñerías, sólo quiero aclarar que no me cansaré de decir cosas bonitas, de escribir sobre mis mejores sentimientos, de certificar una vez más que tengo preferencias (y me la banco), de llevarme como hermanos con los Colores de los angeles del Cielo, de añorar abrazos azules, gallegos, y sobretodo (claro) catalanes.
¿Me estaré poniendo viejo?.
No.
Creo que me estoy dando cuenta de lo valiosos que son todos ustedes.
Merci.
Y de res por todo.

19 enero, 2007

Mi mano


Mi mano que aprieta o acaricia, que atiza o ensucia, que lava, que alcanza, o detiene. Esa mano que ayuda a cruzar o golpeó hace tiempo, y que a menuda juguetea con los lóbulos de las orejas, o alisa pelos. Mi mano está ahí, esperando y dispuesta, así como estoy yo, a pesar de los pesares, las preocupaciones, las lejanías, las distancias, las desesperanzas.
No importa demasiado las diferencias ideológicas o filosóficas, los malos días o los desconocimientos. Los enojos, las broncas, los amores no correspondidos, los dolores, las angustias.
Yo y mi mano estamos dispuestos a seguir buscando la felicidad.
A disfrutar, cómodos y conformes, con la buena onda de los que no tenemos cerca, y de seguir escribiendo a los amores imposibles, riéndonos, esperando, aprendiendo.
De bucear en las poesías de toda la vida buscando una nueva y original que llene los espacios azules, los blogs rosas, las memorias, los himnos y la lunas.
Mi mano y yo estamos empeñados en ser feliz. En rodearnos de gente bella de corazón, en "enamorarnos de nadies" que empeñan su tiempo en enamorarnos con sus poesías, sus ironías, sus palabras desde espacios diarios con no identidad, no voz, no cuerpo, sólo palabras...y como sobra ese "sólo".
Mi mano, pequeña, regordeta, blanca, ya no tan suave, que no es la de la foto, me ayudará a coger y traerme las cosas que necesito.
Yo, espero estar a la altura de mis confesiones y de mis intenciones.
Deseo fervientemente no ofender con mis insinuaciones, mis mordiscos, y mis palabras a nadie. Sólo quiero estar cada día o cuando más o menos los tiempos me den, ahí.
Me hace muy bien estar ahí, pensando, añorando.
Alguién ha dicho que los "raros" somos así.
Alguién se pregunta si realmente hay bien y mal.
Alguién va más rápido que los demás.
Alguién tiene poesía de sobra.
Alguién necesita querer.
Todos también lo necesitamos.
¿Qué es para vosotros todo esto en lo que invertimos tiempo, intelecto, sentimiento?
Nada más que un blog, dirán algunos, lo sé.
Poesía natural, y azul destellantes, gritarán otros.
Un espacio lúdico y festivo, reflexionarán por allí.
El invento de este año, la ciencia y los periódicos.
Yo sólo puedo decir, como hizo decir Mario Benedetti a su protagonista en La Tregua:
"¿Ves?: Así.
Sencillamente así, es la felicidad."

17 enero, 2007

Madrid fusión



Ayer martes estuve toda la mañana y parte de la tarde en Madrid fusión, acompañando a León que iba a competir en la final del concurso "Bocadillos de autor" presentando su espectacular Soft Shell Crab en pan chino, que alguna vez espero puedan probar en Juanalaloca. Fue un día de mucho nervio, pero también de muchas risas. Como siempre ocurre en estos congresos donde los hosteleros y bodegueros se encuentran, el alcohol corrió a raudales, y la comida fue poca. Resultado: lindo pedín a las 6 de la tarde.

Como mi rodilla me sigue dando bastante que hablar, terminé tirado en el sofá mirano la tele, bah, mirando, haciendo zapping porque la verdad que televisión de mierda hay los martes a la noche, y los lunes, los miercoles, los jueves y demás.....me parece que volveré a proveerme de Canal Satélite Digital.

En eso que estaba medio dormido sonó mi móvil con un mensaje y para mi sorpresa alguién quería venir a mi casa a despertarme un poco. Debí haber rechazado el mensaje pero realmente hay ciertas ocaciones que ni el cansacio puede evitar. No me quedaré en detalles porque eso es de la intimidad íntima es solamente de mis mejores ochenta mejores amig@s, de todos modos diré públicamente, o mejor dicho confesaré, que mi rodilla ha quedado en un estado lamentable. No se ya si me duele, me arde, me estalla, o se me cae, pero hoy he estado vaciando las farmacias de geles analgésicos, paracetamoles, reflex, vendas y etceteras, y mi nevera se vació de hielo. Hay momentos que enterraría la pierna en Navacerrada para que se me calmara el dolor..............ahora comprendo eso de sarna con gusto no pica. Puff.

Y a todo esto, me acaban de informar desde la empresa Spanair que mi millaje me da derecho a un pasaje ida y vuelta a cualquier destino de España. Y me pregunto, ¿podré realmente encontrar un hueco en algun lugar para estar un par de días descansando? ¿"alguienes" me estarán esperando para reirnos un rato largo y mirarnos las caras? ¿me quedo en mi casa y guardo los billetes para después? ¿tengo tiempo todavía para dormir calentito en algun cama de Barcelona?.

No hay un Barcelona Fusión a la vista???????

Porque de todos modos me conformo con el Bread and Butter.......

12 enero, 2007

Los buenos ojos

¿Dónde termina tu cuerpo y empieza el mío?,
a veces me cuesta decir.
Siento tu calor, siento tu frío,
me siento vacío si no estás dentro de mí.
¿Cuánto de esto es amor?
¿Cuánto es deseo?
¿Se pueden, o no, separar?
Si desde el corazón a los dedos
no hay nada en mi cuerpo que no hagas vibrar.
¿Qué tendrá de real esta locura?
¿Quién nos asegura que esto es normal?
Y no me importa contarte que ya perdí la mesura,
que ya colgué mi armadura en tu portal.
Donde termina tu cuerpo y empieza el cielo
no cabe ni un rayo de luz.
¿Qué fue que nos unió en un mismo vuelo?
¿Los mismos anhelos, tal vez la misma cruz?
¿Quién tiene razón?
¿Quién esta errado?
¿Quién no habrá dudado de su corazón?
Yo sólo quiero que sepas: no estoy aquí de visita,
y es para ti que está escrita esta canción.
Jorge Drexler

08 enero, 2007

Otros buenos motivos

La Gran Vía. Los croissants a la plancha con cafe con leche. Las cañas bien fresquitas. Los chicos de la mano. La Plaza de la Villa. Las chicas de la mano. Snoopy. Juanalaloca. La tortilla de patatas. El vermout de grifo. Los boquerones en vinagre. La calle del Cordón. Chueca. Joaquín Sabina. El teatro Real. El Eagle. Las aceitunas en la Trucha. Jose Angel. El puente aéreo a Barcelona (y a Iván). La Plaza Oriente. El Museo Thysen. Un buen pedo de Anís. Lucio. Los chuletones de Zerain. La mani del orgullo. Criticar con Pablito. Fangoria. El Retiro una tarde de frío y sol. El cielo azul-morado de los atardeceres. Caminar con las manos en los bolsillos rumbo al curro. Los vinos. La pizza de Cavanostra. Llorar cuando estoy solo. El tío de la perrita negra de la vuelta. El metro. Enrique. El Museo Reina Sofía. Mi madurez. Mi soledad. Mis amores. El Teatro Albeniz. La calle San Idelfonso. Huertas de mañana bien temprano. El cocido. La siesta. Arantxa. El aperitivo por la Latina. Los grabados de Pablo. La chimenea de mi casa nueva. Leer El País en cualquier terraza de un bar. Los cine Ideal. Los gusanitos y los gusanitas. Dormir abrazado a él. Mi felicidad.

(Para Laicha, que no tiene Blog pero nos lee, muak, muak, reketemuak)

05 enero, 2007

Buenos motivos

Los cafés de la Avenida Corrientes. La calle Cordoba a la altura de Uruguay. Puerto Madero. Palermo Soho. Boca Juniors. La plaza Vicente Lopez. Los negocios de Santa Fé. La pizza de mozzarella. La carne. Los hombres. Las mujeres. Plaza de Mayo. Las Madres de Plaza de Mayo. Las tiendas de discos. San Telmo. Filo. Las galletas marinera. El fiambrín. El matambre de mi vieja. La pascualina. Alicia. La tienda Manccini. La placita Dorrego. Federico. La Galería Pacífico. Celeste Carballo. Alejandro. Mis sobrinos. Las empanadas gallegas. La familia. Las empanadas de la Continental. La pastiera de Ciminno. Facundo. Legacy. Mi vieja. Mirta Legrand. Susana Gimenez. Maggio y Rosetto. Miguel. Los quesitos Adler de jamón. El mate cocido con leche. Las galletitas Opera. Tita y Rodesia. El dulce de leche. El complejo La Plaza. Sandra Mihanovich. La negra Sosa. Charly. Los "restó". La fougazzetta con queso de Banchero. La Bersuit. Los piropos a las minas. Las lagrimas que siempre dá. Mi hermana Mónica.
Su sonrisa.
Siempre hay buenos motivos para volver a Buenos Aires.

03 enero, 2007

De regreso

He vuelto ya.
Dejé Buenos Aires con 40 grados y pisé Madrid con 10. No sólo cambian las temperaturas, sino que se modifican las calles, los olores, la vestimenta, las caras, los afectos.
Dejé atrás a mis amigos de siempre, de más de veinte años algunos, y a mi familia. Fue corto, muy corto el viaje. Demasiadas cosas por hacer, y pocos días. La sensación que traje es de más cansancio que el que llevé. Me duele la espalda de tanto asiento de avión, y mi estómago está agotado de tantos festejos.
Hoy he dormido mucho, y soñado algo extraño que ahora no recuerdo.
Vuelvo a trabajar con pesadez, y pereza. Más cosas que resolver que ganas de emprenderlas.
He reído mucho esta semanita. LLoré una noche frente al televisor.
Los reencuentros fueron importantes. Hablando desde el corazón hacia ellos. Jugando con las palabras, escuchando quejas y problemas, y disfrutando de un mismo lenguaje de años de compañía.
Nos hemos bebido el tiempo, en largos almuerzos, extensas cenas, buenas tardes de café.
Caminé por las calles de una calurosa Buenos Aires, sólo, como los guiris caminan por Madrid en pleno Julio.
Traté de dar, y creo que dí.
Quizás, me sienta tan lejano que no pueda sentirme menos turista.
Pero de allí vengo, y allí iré siempre.
Aunque tenga un ojo abierto viendo que pasa por acá. Porque no puedo estar sin saberlo.
Veo que las melancolías han ahogado el comienzo de año de varios de mis amigos.
Las caras largas, las palabras pesadas, los mensajes oscuros.
¿Qué falta para ser feliz?.
Por lo menos algo ya tenemos. Nosotros.