Gustavo Pecoraro Brondino|Crea tu insignia

05 octubre, 2006

Cuatro uno


Como a veces suelo comportame como un niño, y con esto no hablo de nobleza e ingenuidad, sino de inmadurez y pelotudeo, he subido esta foto candoroza y tierna de mi tierna y candoroza infancia.
Como muestra, esa manita que coge inocentemente la chaqueta, y que ya afinaba maneras de gran estilazo... y demás.
Que pena que la foto sea blanco y negro, les juro que ya había color en esa época, y que en Argentina éramos de lo más modernos.
Porque, y a pesar de la falta de rojos y verdes de la "composición vestuárica" que llevaba, iba marcando tendencias.
El flequillo es lo más....no digan que no, sobretodo el hachazo que tengo en el medio (de la cabeza, mal pensados, y mal pensadas).
Pero lo más, de lo más, de lo super más, son los mega zapatones envueltos en papel crepé (que aquí no se como se denomina con esta manía de cambiarle los nombres a las cosas). Les juro que son verdes, conjuntando con la chaqueta de lentejuelas, y el gorro rematado de pompón.
Lo que no recuerdo es de que color eran esos pantalones.
Eso sí, todo muy de satén. Como se debe.
Que pena que cuando me comporto como un niño, y no como un tío de 41 añitos,
incomode a la gente que más quiero.
Es ciero que amar es no tener que pedir perdón.
Pero también, que pedir perdón es una forma de amar.

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