Gustavo Pecoraro Brondino|Crea tu insignia

27 septiembre, 2006

Yo, agónico y cruel

Se acabaron las palabras que ayer retumbaban en las paredes y los objetos.
Los sueños se vuelven de nuevo pesadillas, y el levantarse todos los días es la meta más dorada.
La alegre compañía se torna oscuro, negro, profundo.
Violentas vueltas de dolor y placer, deseos truncados, llamadas lejanas, sin decir nada, o gritando lo que antes no quisimos decirnos, no pudimos, no debimos, no.


¿Quién se atreve a pronunciar tu nombre en este espacio infinito de mi corazón?

Yo.

¿Tu?


No acostumbro a callar.
Las paredes parecen menos blancas y las flores se han marchitado de repente.
Antonhy canta "Perfect Day" y no encuentro su voz en ninguno de mis pensamientos, y tan oscuro, negro, profundo, que me levanto y voy a por otra cerveza, aunque sea sin alcohol para engañarme en un film negro de los `50.
Hay una persiana que golpea repetidas veces.
¿me llama?, ¿me llamas?, ¿eres tu, o tu, o tu?.

Una vez lloré, y muchas más.
Una vez lloré y juré que nunca más lloraría. Pero lloré.
Y volví a llorar y esperar al lado del teléfono, o en esa esquina fría de tu ciudad.
Una vez más lloré en mi casa esperándo a otro que esperaba que yo esperase en mi casa, llorando.
En definitiva de eso estoy hecho, volcán de pasión arrebadora. Bordeline con la muerte y la angustia. Brillante Sol de seducción y deseo.
Y tu, o tu, o tu, esperándome en ese andén que ni se donde queda, sin tikets ni maletas, bajo la lluvia amarga del desamor que cultivas todas las mañanas.
Pero no eres tu, ni tu, ni tu, sino yo el que importa en esta historia.
Y veo que desde aquí, desde tus palabras, desde allí, y desde más allí cruzando agua fría, nos volveremos a encontrar y quizá lloré una vez más o quizá ría durante más rato que antes, o quizá veas tu, o tu, o tu, que no es tan difícil quitarse el cinto y salir a caminar desnudándote el alma.
Estoy esperandote a ti, a ti, o a ti.
Agónico, cruel, oscuro, negro, profundo.
Yo seré siempre yo, inevitablemente.

1 comentario:

La Colorete dijo...

De vez en cuando la alegría
Tira piedritas contra mi ventana
Quiere avisarme que está ahí esperando
Pero hoy me siento calmo
Casi diría ecuánime
Voy a guardar la angustia en su escondite
Y luego tenderme cara al techo
Que es una posición gallarda y cómoda
Para noticias y creerlas
Quien sabe dónde quedan mis próximas huellas
Ni cuando mi historia va a ser computada
Quien sabe que consejos voy a inventar aún
Y que atajo hallaré para no seguirlos
Está bien no jugará al desahucio
No tatuaré el recuerdo con olvidos
Mucho queda por decir y callar
Y también quedan uvas para llenar la boca
Está bien me doy por persuadido
Que la alegría no tire más piedritas
Abriré la ventana
Abriré la ventana.
Benedetti

Gus abre tu ventana y deja pasar la alegría. No queremos verte triste. Guarda tu angustia en algún escondite tan tan secreto que ni tu mismo puedas recordarlo.
Un abrazo muy fuerte de tu Coloretina.