Gustavo Pecoraro Brondino|Crea tu insignia

26 septiembre, 2006

La vida no vale nada si no es para merecer

Y fue entonces
que con la lengua muerta y fría en la boca
cantó la canción que le dejaron cantar
en este mundo de jardines obscenos y de sombras
que venían a deshora a recordarle
cantos de su tiempo de muchacho
en el que no podía cantar la canción que quería cantar
la canción que le dejaron cantar
sino a través de sus ojos azules ausentes de su boca ausente de su voz ausente.
Entonces, desde la torre más alta de la ausencia
su canto resonó en la opacidad de lo ocultado
en la extensión silenciosa llena de oquedades movedizas como las palabras que escribo.

Alejandra Pizarnik


Vuelvo a la realidad.
Me quedo contento con mi honestidad, aunque me duela el alma cuando respiro,
mis ganas de honrar la vida y saber merecer siguen intactas.
Yo soy libre, y feliz.
Pero hay algo doloroso.
Me borraron de un espadazo la sonrisa de la cara.
No me gusta dañar la tranquilidad de nadie, ni he hecho nada extraño.
He sido humano.

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