Gustavo Pecoraro Brondino|Crea tu insignia

19 agosto, 2016

Puto el que lee



El sábado 27 voy a andar por Rosario
A veinte años de la muerte de Carlos Jáuregui:
Pecoraro y la politíca de la memoria

En el ciclo PUTO EL QUE LEE
Habrá ejemplares a la venta de
"Palabra y pluma. Textos políticos y otras mariconadas"
y de "12 poemas crudos"

Sábado 27 de agosto a las 19:00 horas
Boulevard 27 de Febrero 1090, Rosario

06 agosto, 2016

#‎EstaciónCarlosJáuregui‬

Yo apoyo la ‪#‎EstaciónCarlosJáuregui‬


Porque nadie otorga ni regala nada.
Acá hay una idea pensada desde el corazón que honra la memoria política de un luchador que abrió el camino para que -entre otras cosas- podamos pensar proyectos de leyes en la ciudad que habitó.
Enumerar ese camino incluye ser fundador y primer presidente de la CHA -Comunidad Homosexual Argentina- primera organización de homosexuales que salió a denunciar en 1984 los edictos policiales y la Ley de averiguación de antecedentes que la democracia sostuvo hasta 1996; que -ya desde Gays por los Derechos Civiles- formó parte de los firmantes de la querella antidiscriminatoria contra el Cardenal Quarraccino por sus dichos contra los homosexuales; que fue uno de las personas convocantes a la primera marcha del orgullo en 1992; que promovió el primer juicio contra el Estado (caso ELMA) por discriminación contra una persona viviendo con VIH; que apoyó el fortalecimiento del colectivo LGTBI articulando con diferentes organizaciones la agenda política; que fue -pocos meses antes de morir- uno de los redactores del artículo 11 de la Constitución de la ciudad de Buenos Aires, más conocido como cláusula antidiscriminatoria, que dice: “Todas las personas tienen idéntica dignidad y son iguales ante la ley. Se reconoce y garantiza el derecho a ser diferente, no admitiéndose discriminaciones que tiendan a la segregación por razones o con pretexto de raza, etnia, género, orientación sexual, edad, religión, ideología, opinión, nacionalidad, caracteres físicos, condición psicofísica, social, económico cualquier circunstancia que implique distinción, exclusión, restricción o menoscabo", que por unanimidad aprobó la Asamblea Estatuyente reunida en la Biblioteca Nacional y como homenaje a su persona.
Carlos Jáuregui siempre dijo "que en el origen de su lucha estaba el deseo de todas las libertades". Esa lucha está viva en cada conquista de derechos para gays, lesbianas y trans en la ciudad de Buenos Aires y en la Argentina: la Ley de Política Pública para el reconocimiento y ejercicio pleno de la ciudadanía de las personas LGTBI; la Ley que modifica el Artículo 1º de la Ley de Sangre y evita cualquier tipo de discriminación con respecto a la identidad de género u orientación sexual de las personas donantes; la Ley de regulación de los exámenes preocupacionales para evitar discriminación por orientación sexual; la Ley N° 26.150 de Educación Sexual Integral; la Ley N° 26.618 de Matrimonio Igualitario; la Ley N° 26.743 de Identidad de Género; o la Ley N° 26.862 de Reproducción Humana Asistida o Fertilización Asistida.
Cuanto más apoyo popular podamos demostrar al proyecto de la #EstaciónCarlosJáuregui mayor será el justo y merecido homenaje a 20 años de la muerte de Carlos.
Será como devolverle una parte de todo lo que nos dió.

SUMATE!

18 junio, 2016

Conversación (de Jaime Gil de Biedma)


"Los muertos pocas veces libertad
alcanzáis a tener, pero la noche
que regresáis es vuestra,
vuestra completamente.
Amada mía, remordimiento mío,
la nuit c’est toi cuando estoy solo
y vuelves tú, comienzas
en tus retratos a reconocerme.
¿Qué daño me recuerda tu sonrisa?
¿Y cuál dureza mía está en tus ojos?
¿Me tranquilizas porque estuve cerca
de ti en algún momento?
La parte de tu muerte que me doy,
la parte de tu muerte que yo puse
de mi cosecha, cómo poder pagártela...
Ni la parte de vida que tuvimos juntos.
Cómo poder saber que has perdonado,
conmigo sola en el lugar del crimen?
Cómo poder dormir, mientras que tú tiritas
en el rincón más triste de mi cuarto?"

14 junio, 2016

#‎LasMaricasQueMatasteVanAVolver‬


La homofobia mata, el silencio es cómplice (*)


Un nuevo acto de violencia contra personas del colectivo LGTBI sucedió con el odio igualitario al que la homolesbobitransfobia nos tiene tristemente acostumbrados. Esta vez no fue la cobarde bala de un macho que le atravesó el pecho a una lesbiana, esta vez no fue una travesti que cae muerta golpeada salvajemente por puños asesinos, esta vez no fue un joven desesperado y con su vida rota que decide tirarse al vacío con el único destino del suelo frío del patio de una Facultad.
Esta vez fue el odio, la homofobia y la impunidad de portar un arma en un país tan ingrato, aterrador, y contradictorio como es Estados Unidos, cuna de Harvey Milk y Rosa Parker pero también de George Bush y Donald Trump. Donde las muertes por violencia debida al uso de armas de fuego ya suman 5800 en los seis meses que van de 2016. En EE.UU. existe un mercado clandestino y criminal de venta de rifles, ametralladoras y revólveres de tanta masividad como impunidad, que se mueve con total libertad ante la negativa de su regulación por la mayoría de la clase política norteamericana.
Ayer más de 50 personas que se divertían en la Noche Latina de la disco Pulse Orlando (un pub frecuentado por la comunidad LGTBI local) fueron abatidas por un criminal lleno de sinrazón, que dejó otra cantidad similar de heridos.
Dicen que se trata del “peor atentado en los Estados Unidos desde el 11 de septiembre” y aprovechan medios y políticos (especialmente el nazi y xenófobo Trump) para alertar a la población sobre el peligro de “los musulmanes”.
Dicen que ISIS reivindica el atentado.
Dicen que los padres del asesino son afganos.
Dicen, dicen, dicen.
Acá en la Argentina también dicen los medios y los políticos, incluso llegando al extremo que uno de los referentes de Cambiemos Diversidad (el espacio de diversidad del frente Cambiemos -lo explico por si hace falta ya que es raro el nombre desde su misma concepción-) ha publicado en Twitter un comentario entre negacionista y abominable, a todas letras repudiable donde explicaba -siempre según él, entiendan ustedes, lectores- que “No por haber sido un boliche frecuentado por personas homosexuales es un acto de homofobia”, y concluye, brillante: “Mucho cuidado con la asociación”.
Creo que sobra cualquier tipo de análisis. Sería una pérdida de tiempo el intento de descifrar el oxímoron de ser puto, pertenecer a un espacio que se autodenomina con un nombre que incluye la palabra “diversidad” y no entender que la homofobia mata.
Lo que sí me parece importante rescatar es la necesidad imperiosa que han tenido los medios y muchos políticos en negar la clara homofobia en esta masacre sangrienta que mancha con sangre -una vez más, como el año pasado en Tel Aviv o el otro en Ucrania y Uganda- el comienzo del mes del Orgullo LGTBI en todo el mundo.
Claro, es más fácil para el patriarcado levantar la voz contra los inmigrantes. Trump está que se relame arengando a la mass media norteamericana que clama Inquisición contra el extranjero. Incluso hay idiotas útiles inmigrantes que le hacen la campaña a Trump. Bueno, como los idiotas útiles de acá que niegan la homofobia.
Lo concreto es que nos están asesinando. O, mejor dicho, que nos siguen asesinando, sólo que esta vez parece que se toman revancha después de tanto éxtasis por las bodas igualitarias.
Revancha y odio.
Por nombrar sólo unos casos en la región, hace unos meses decenas de personas LGBTI fueron reprimidas en la plaza de Lima por una carga de la policía peruana; unas semanas después varias personas fueron asesinadas dentro de un bar gay en la Ciudad de Xalapa, México.
En Mar del Plata y Miramar grupos neonazis atacan sistemáticamente a activistas del colectivo. En Honduras, hace escasos días mataron al dirigente gay René Martínez.
En la ciudad de La Plata y en varias ciudades de provincias de Argentina, reprimen y persiguen a trabajadoras sexuales del colectivo trans.
Y podríamos ampliar esta nota con muchos datos de varias partes del mundo, como los crecientes ataques homofóbicos en algunos barrios de Madrid, en España. U otros.
Esta masacre fue un ataque directo al cuerpo del colectivo LGTBI y, particularmente, de la población latina LGBTI que vive en Orlando.
Quedaron más de 50 cuerpos acribillados, para ser más descriptivo.
Ahí está la causa de esta masacre.
La responsabilidad toca varias puertas en los Estados Unidos. Pero el estímulo a estos ataques también se cuece en Rusia, en el Vaticano, en India, en Egipto y en la Alta Reunión de las Naciones Unidas sobre el VIH/Sida donde el colectivo LGTBI presenció estupefacto como volvía a ser invisibilizado en políticas mundial en respuesta a la epidemia.
La no regulación del uso de armas es una bomba nuclear que vuelve a estallar muy fuerte, ahora en contra nuestra.
La homofobia mata.
Negarlo es complicidad.

(*) publicado en Notas Periodismo Popular

Por Gustavo Pecoraro
Activista gay, escritor y periodista.

30 abril, 2016

Last night

Última noche en el departamento que alquilé durante tres años en el Pasaje Rauch por donde pasó mucha agua bajo el puente: un amor profundo que se convirtió en nada, amigos que fueron y vinieron, proyectos, viajes, un risotto que se enfrío dos veces -pero nunca más-, entender que la admiración no garpa, y bastantes momentos buenos de buenos descorches.
En fin, algo común que pasa en la vida de las personas.
Al mediodía empecé a levantar fiebre y estuve y sigo en cama.
Así me despido del lugar que fue mi refugio, mi casa, mi alambique de proyectos. El cuerpo parece que de alguna manera está protestando entre melancolía, mocos y tos.
Pero mañana es otro día.
Hará frío y habrá sol, ¡mi clima ideal!.
Voy a hacerme un café como todas las mañanas, intentaré no olvidarme de nada, esperaré sentando mucho tiempo antes que llegue la mudadora, me pondré nervioso, ansioso, insoportable, neuróticamente obsesivo, TOC.
Pero no me voy a detener.
No vale la pena detenerse ni aún cuando hay dolor.
Como decía Perlongher "Siempre hay un otro que después nos sigue. Después del bar donde vació la copa donde dejamos sin querer rodar el camafeo de su madre, o bizcos demasiado, lo vimos orinar. Siempre hay un otro que después nos rompe el alma a la salida".
Uso este texto como presentación de mi blog.
Parece triste pero para mí es de una vitalidad hermosa.
Seguimos -sigo- a pesar de todo. A pesar de aquel otro que me rompió el alma a la salida.

25 abril, 2016

Dos cuerpos




Dos cuerpos
cabalgan a la luz de la Luna
que los ilumina 
con su paciencia de añares.
Dos cuerpos
arden a la luz de la Luna.

foto: Facundo Nivolo

15 abril, 2016

"Se han logrado ciertas conquistas, pero esas conquistas hay que sostenerlas"

Gustavo Pecoraro es un periodista, escritor y activista argentino. Es colaborador del suplemento “Soy” de Página/12, dirigido al colectivo LGBT, y co-conduce el programa “El Vahído” en FM La Tribu, también de la misma temática. Conversamos con él respecto a las conquistas del movimiento en Argentina y el mundo además del periodismo ejercido desde la propia voz LGBT.

¿Por qué los movimientos de izquierdas fueron históricamente más afines a las reivindicaciones LGBT?
Los movimientos sociales surgen en espacios que podríamos denominar como progresistas y tienen como expectativa cierta adherencia o cierta pertenencia a la izquierda. Esto históricamente ha sido así. No es que la izquierda involucra a los movimientos sociales sino que los movimientos sociales se ubican en un lugar como contrario a una sociedad, un estado, contrario a unas reglas. Bueno, la izquierda sería ese espacio de expectativas. Aunque no siempre es así, y tampoco tiene por qué serlo.

Eso fue originalmente. ¿En la actualidad eso se ha revertido o continúa siendo así?
Sí. Me parece que los movimientos sociales se han vuelto transversales por un lado y también los partidos políticos. Algunos partidos han sabido leer las demandas de los movimientos sociales y generar ciertas respuestas y herramientas para la articulación de estas demandas. Por supuesto, incluso en Argentina que ahora gobierna un partido de derecha, hay personas que pertenecen a ese partido y reivindican el aborto e incluso han votado por el matrimonio igualitario. La transversalidad de ciertas demandas, si bien algunas pueden llamarse hipócritas, la transversalidad ha hecho que los movimientos sociales hagan ruido. Por supuesto, hay movimientos sociales más ligados a la izquierda y que se mueven dentro del espacio de la izquierda. Pero hay otros que no. 

Si bien la reivindicación nace desde un lugar, el sentimiento de los DDHH atañe a toda la sociedad. El acompañamiento, el apoyo, incluso el sostenimiento de la Memoria Verdad y Justicia está muy ligado a la izquierda, muy ligado al progresismo por llamarlo de alguna manera.

Lo mismo pasa por los derechos y las demandas del colectivo LGBT. Sí hubo una experiencia con la izquierda, pero también hubo una autocrítica hacia los partidos de izquierda en el sentido de que los mismos también reproducen el patriarcado al igual que los partidos de la derecha. Lo que pasa es que después, en los momentos donde el colectivo sale a pelear, el acompañamiento a veces es mucho más amplio y está visto que en la Argentina el apoyo a las demandas del colectivo fue realmente amplio y excedió a la izquierda desde todo punto de vista.


¿Este avance de partidos de derecha en América Latina representa algún desafío o algún reto para el colectivo LGBT?
Este es el debate que tenemos que dar para prepararnos. Siempre dije que todas las conquistas que tiene el colectivo son de momentos coyunturales y hay que sostenerlas. El colectivo LGBTI si bien avanza, su lucha siempre ha sido exigiendo y plantándose. En este tira y afloje, en Argentina, y en algunos otros países de la región, se ha logrado ciertas conquistas pero igual esas conquistas hay que sostenerlas.
Creo que el hecho de que el Papa sea argentino y un latinoamericano es una mala señal. Creo que hay una alianza internacional no declarada en leyes antiderechos del colectivo LGBTI con su cabecera en Rusia, pero también hay leyes y otras penalidades hacia personas gays, lesbianas o trans en países de África o en el Caribe inglés. Aquí en el continente americano es necesario como mínimo una discusión de cómo vamos a resistir las conquistas y avanzar y, en todo caso, cómo enfrentar estas cuestiones.
Mencionaba también cómo las denuncias de violaciones a los derechos de las personas LGBTI en Rusia están fuera de noticia y, sin embargo, la ley está tan vigente como cuando la aprobó Putin hace un año y medio o dos.

Ud es periodista también. ¿Ud. pudiera darnos brindarnos un panorama de cómo es la cobertura mediática en su país de la temática LGBTI. ¿Hay alguna homogeneidad? ¿Cómo ud. ve los medios tras bambalinas como periodista gay?
Bueno, primero en la Argentina hay un hecho inédito mundial que es que un diario de tirada nacional tiene un suplemento dirigido al colectivo LGBTI que es el suplemento “Soy” de Pagina/12, donde yo colaboro. Eso es algo que no existe en otro periódico de tirada nacional en el mundo. Esto tiene que ver también con los avances de nuestro colectivo por los derechos que hemos conquistado.
La discusión del matrimonio igualitario llevó a que surgieran debates en todos los medios de prensa. Se discutió en todos lados. Por supuesto todos los medios lo trataron. En un principio hubo distintas formas. Creo que la perseverancia de las voces de nuestro colectivo, que llevó adelante la campaña del matrimonio igualitario, ayudó a que se trabajara mejor el lenguaje, se empezara a escribir sin tanta estigmatización y sin tanta discriminación y burla.
Pero hemos vuelto con el tornado del conservadurismo en todo el mundo. Hemos vuelto de nuevo a la violencia de género, violencia homofóbica en los discursos, burlas y, desde todo punto de vista, proclamas muy estigmatizantes contra nuestro colectivo.
En los medios depende quién sea la voz que lo cuente. Por lo tanto, para mí es muy importante que haya espacios como el suplemento “Soy” o el propio programa de radio que yo co-conduzco, que se llama “El Vahído” de FM la Tribu, para que nuestra voz sea relatada en primera persona.
 

09 abril, 2016

¡Tan santa ella!


por Enrico Pomodoro  enviado especial a Curuzú Cuatiá

Salí del freezer donde me metí porque la última vez que escribí una nota costumbrista sobre un genial evento de pos-porno en una facultad tuve un petit problème con el piberío de la corte del Conde “A” que no entendió nada de nada y por ese escaso humor que las caracteriza -el mismo que no les permitió ver más allá de su cochambrosa mesita- una de sus comisionadas más mediáticas me trató de gorda pelotuda en el estreno de The Coñen la fantástica obra con la que mi íntima amiga Sonia Grasán se reinsertaba en la cartelera porteña luego de esa fascinante experiencia de la cárcel hondureña donde -como buena mina que es- se hizo intimísima de las otras reas a cambio de que no le chuparan demasiado la concha que se le irrita y luego el conchero duele.

Recalé en el blog de la muerta de hambre de la Pecoraro que se hace la linda con los tres libros que tiene publicados pero lo que no cuenta es que los regaló a todos. Vender lo que se dice, no vende ni su alma. Aunque eso podríamos llamarlo un mérito, algo difícil de emparentar con la Peco.
En el fondo es buena, me dijo "Enrico, guita no hay para pagarte, pero tengo un canje con un hostal de temática transviana en Curuzú Cuatiá que hacen buenos talamales y a la noche torneo de metegol. Y quién te dice hasta te sacan a bailar un chamamé".
Así que aquí me hallo en el medio de la provincia de Corrientes, con mi nueva Mac escribiendo animadamente. El Clonazepan hace maravillas si lo tomás con Beefeather.

Volviendo a la comisionada mediática, no es que no sea una pelotuda (yo, no ella), sino que (ella, no yo) suele ser de esa clase poca afecta al cleaning corporal, y eso no lo tolero. Porque como bien me enseñó mi padre, peronista de la primera hora de los del General Juan Domingo Perón (así con todas las palabras) agüita y jabón también es socialismo: gorda pelotuda dicho con Oraldine, suena mejor.
No es la primera que me lo gritan, incluso he tenido que escuchar atónita varias veces trola barata, pero, mamus, fue siempre en la calle.
Un ambigú teatral es cosa seria. Ahí nadie levanta la voz, salvo esta desubicada caripicada y olorosa.
Lo más difícil de sobrellevar -de todos modos- fue que entre lo del piberío, la comisionada mediática y el Conde “A” el doctor Burlando me aplicó un bosal legal que no me permite nombrar al Conde con su verdadero nombre, que por cierto no empieza con A.
Cosas doctas que no entiendo.


¿De qué tenía que escribir yo?


¡Ah, sí! Me acordé por lo de docta y conde.

¿Saben?, en estas sentidas palabras no busquen regocijo, sino piedad.
Porque hoy la jurisprudencia argentina tiene una perla menos. Mi amiga Bertha Noor, más que íntima sería decir casi yo, deja la toga a un lado y cual lebrel satisfecho mueve la cola rumbo a la libertad de un merecido topless en el Caribe, un justo dark room en Berlín, una ansiada caída de ojos en Estambul.
Bertha Noor fue, es y será -lo que se dice en forma popular- una pantera manflora agazapada por la Justicia de todo un país. Nadie como ella dio tanto por tan poco. Fue proba en su conducta y en su saber. Ejemplo de otras que la imitaron pero nunca llegaron ni al taco (alto) de su Jimmy Choo.

Injustamente criticada por el maritravatortillerío autóctono por no apoyar la querella contra el Cardenal Quarraccino que en 1995 le endilgaron a la vieja que borracha dijo no sé qué cosa de mandar a todas a coger a una isla o algo así, nadie recuerda que estuvo con las manos atadas por la escasez de miras de esos tiempos.
Víctima una vez más de los medios y las malas lenguas como aquella vez que dieron a conocer un video donde se la veía -tan culisuelta ella- probándose tangas bajo un cartel que decía claramente que “la ropa íntima no se prueba”. Sé de buena fuente (porque -y es primicia- compartimos secretario) que su osadía nunca tuvo que ver con malicia alguna sino con esa huella de atrevimiento juvenil empapada por las hermanas agustinas del St. Matthew´s College North.
Rebeldía que -vale decir- hoy imprime el papado de nuestro querido hermano Francisco Iº.

Bertha fue injustamente castiga, insultada, apedreada y arrastrada por tantas malas personas, ciegas de odio que no supieron ver la luz que emanaba su aura.
Pero ella resucitó una y mil veces fulgurante cual diamante, porque siempre tuvo ese don de Grand Dame merecedora de la reverencia real que más de una obtuvo con muchísimo menos talento y en varios casos, con ninguno.

Querida amiga Noor, ahora peinarás canas bajo el algarrobo centenario de tu chacra y tu figura otoñal tendrá la magia de ese maestro griego faro y guía para los efebos hambrientos de un plato de sabiduría servido de manos generosas, a los que guiarás tú también -desconsiderada- al Paraninfo. 

Salud Bertha Noor, poca vida y mucha vergüenza, como dice la Shock (¿O era al revés).

Levanto este Dry Martini por vos.
Gracias por tanto.

Besis,  

03 abril, 2016

Love is strange



Las personas mayores existen y las personas LGTBI mayores también.
Love is strange, la última película de Ira Sachs, habla de eso.
Una historia que no necesita extenderse hacia la corrección política queer de contar algo que abarque a todas las identidades (que sin embargo abarca un destino común - más allá de esas identidades-) y que plantea el futuro de quienes soplen más de 60 velas y aún más.
Habla de viejas y viejos que de ninguna manera deben ser seres que solo se tienen que limitar a sobrevivir.
La vejez y la pobreza desprivilegia a cualquiera, pero la sexualidad diversa de lxs mayores, aún más.
Alfred Molina y John Lithgow interpretan a George y Ben, dos viejos homosexuales de clase media bohemia de New York (en los Estados Unidos) que después de haber podido casarse -llevan 40 años de relación y una vida vacía de derechos legales y mucho Reagan y Bush- deben enfrentarse a una situación de despojo social producto de las políticas de discriminación que la Iglesia aplica también -a no dudarlo- en el reino de Harvey Milk, Broadway o el barrio Castro. Sin dinero suficiente, los recién casados se convierten en simples “sin vivienda” que deben pedir asilo a sus amistades y familiares: el último recurso. Un último y -en muchos casos- incómodo recurso que se agradece desmonte el consabido relato de mostrar -sobre todo en el cine yanqui- los privilegios de clase del mundo gay de las grandes ciudades.
Dice Ben en relación a la convivencia con la familia de su sobrino que lo acoge: "No, no...son muy amables. Pero, a veces, vivir con la gente te hace conocerla más de lo que te gustaría" .
Perdido todo, o casi todo, el difícil convivir con la tecnología y la modernidad que el mundo nuevo les presenta, los interroga. En otra escena uno de los amigos dueños del departamento donde se quedará George y mucho más joven, le explica quién es Daenerys Targaryen de Games of Throne
“-¿Nunca la viste? Ella es genial. La amo. ¡Es tan regia!
- Si, ya veo”

Las Reinas siempre presentes.
La antigua bohemia de Ben y George estalla pero sus restos aún permiten buscar ese compañerismo de toda una vida que necesita dormirlos juntos para poder dormir: “Todo lo que sé es que después de 39 años es difícil conciliar el sueño sin vos. Esta situación en la que nos encontramos me está jodiendo el patrón del sueño”, dice Lithgow.
Una última vez se los ve juntos en la película  festejando el cambio de destino pronto y relajante, aunque provoque un momento especial con escenita de celos incluida: dos viejos maricas se toman un par de tragos en un bar gay en una noche más como desde hace 40 años; y sabe -quién pide- qué toma y cómo lo toma el otro.
Textura de una piel grabada en la yema de los dedos. Saberse en mirarse a los ojos. Entender con un gesto repetido por años.
Vejez, diversidad sexual, pobreza y amor.
Y la enorme posibilidad de sentirse afortunado para el resto de la vida -aún- cuando los cuerpos se venzan y deje de brillar la piel.